Las autoridades ucranianas han informado este sábado de que Rusia ha lanzado un ataque con misiles contra Odesa, en el que murieron al menos 5 personas y otras 18 personas han resultado heridas.
"El enemigo está tratando de sofocar definitivamente la resistencia de los defensores de Mariúpol en la zona de Azovstal. Han reanudado los ataques aéreos sobre el territorio de la planta, sobre la zona de defensa de nuestras tropas, y están intentando llevar a cabo acciones de asalto", dijo durante una sesión informativa, citado por la agencia Ukrinform.
Según la agencia Ukrinform, en la planta Azovstal se encuentran unos mil civiles y militares ucranianos, de los cuales unos 500 están heridos. Las autoridades ucranianas exigen a los rusos un corredor humanitario urgente desde la planta siderúrgica.
El ministro de Defensa ruso, Sergei Shoigu, se reunió este jueves con el presidente ruso, Vladimir Putin, a quien informó de que las fuerzas rusas controlan "todo" Mariúpol a excepción de la planta siderúrgica de Azovstal, último reducto de la resistencia ucraniana.
En un vídeo difundido por la televisión rusa, Putin explicó a Shoigu que no quiere que la planta sea asaltada porque los soldados rusos podrían quedar atrapados en su interior. En su lugar, ha ordenado "sitiarla" para que ni una "mosca" pueda escapar.
En su encuentro con su ministro de Defensa, Putin ha alardeado del "éxito" de la ofensiva en la ciudad portuaria, que ha sido sitiada durante semanas ante una feroz resistencia ucraniana. Mariúpol formaba parte de uno de los puntos estratégicos de la invasión rusa porque permite abrir un conectar geográficamente Crimea, bajo control ruso, con las zonas separatistas del Donbás, donde en los últimos días las fuerzas rusas han centrado sus ataques.
Casi noventa años después que su primer horno comenzara a producir hierro fundido, la planta metalúrgica Azovstal de Mariúpol, una de las mayores acerías de Europa, se ha convertido en el símbolo de la resistencia ucraniana a la invasión rusa. Sus instalaciones, que están en el sureste del ciudad y abarcan una superficie de once kilómetros cuadrados, son un reducto prácticamente inexpugnable para las tropas rusas.
Sus naves y vías de comunicación subterránea ofrecen a las fuerzas ucranianas posibilidades de resistir, mientras tengan munición, al avance de la tropas rusas y de las milicias de la autoproclamada república popular de Donetsk pese a la enorme superioridad de éstas tanto numérica como en potencia de fuego.
La planta metalúrgica no es la primera vez que sufre los estragos de una guerra: entre 12 septiembre y el 8 de septiembre de 1941, ante el avance de las tropas hitlerianas, los principales equipos de Azovstal y su personal fueron evacuados a los Urales en 600 vagones de ferrocarril. Durante la ocupación alemana Azovstal pasó a llamarse Fábrica Nº1 de Azov y fue traspasada al consorcio Krupp. En septiembre de 1943, en plena contraofensiva soviética, antes de abandonar Mariúpol las tropas de la Wehrmacht volaron la principales instalaciones de la planta metalúrgica.
Casi dos años después, en julio de 1945, a punto de concluir la Segunda Guerra Mundial, fue puesto en funcionamiento el alto horno Nº3, hito que marcó el renacimiento de Azovstal.
Tras la desaparición de la Unión Soviética, en 1991, la planta pasó a ser propiedad del Estado ucraniano, cuyo Gobierno cinco años después la incluyó en su programa de privatizaciones. En 2006, Azovstal pasó a formar parte del grupo Metinvest, controlado por Rinat Ajmétov, el hombre más rico de Ucrania, con una fortuna estimada en 7.600 millones de dólares por la revista Forbes.
La planta, tenía una capacidad productiva anual de 5,7 millones de toneladas de hierro fundido, 5,3 millones de toneladas de acero de convertidor y 4,7 millones de acero laminado. Azovstal era la principal productora ucraniana de láminas de acero de entre 6 y 200 milímetros de grosor y de entre 1,5 y 3,3 metros de ancho para la construcción naval y de tuberías de gran diámetro para gasoductos y oleductos.
Además, la siderúrgica era la única planta del país que producía raíles de ferrocarril de trocha ancha. Según el teniente de alcalde de Mariúpol, Serguéi Orlov, ya a mediados de marzo los bombardeos rusos inutilizaron Azovstal, cuyo futuro es ahora completamente incierto. (EFE)