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ORIENT EXPRESS

Ricardo Ruiz de la Serna | Domingo 13 de noviembre de 2022

Esta semana se ha celebrado en Samarcanda la 9ª Cumbre de la Organización de Estados Túrquicos, la organización intergubernamental fundada en 2009 por Azerbaiyán, Kazajistán, Kirguistán y Turquía. Uzbekistán se sumó a ella en 2019. Son Estados observadores Hungría, desde 2018, Turkmenistán desde 2021 y este año se ha sumado la República Turca del Norte de Chipre, lo que ha suscitado el rechazo de la Unión Europea.

Así, bajo la presidencia del anfitrión Shavkat Mirziyoyev, en la gran capital de la Ruta de la Seda y corazón del renacimiento Islámico de los siglos XV y XVI, se han reunido los presidentes Ilham Aliyev (Azerbaiyán), Kassym-Jomart Tokayev (Kazajistán), Sadyr Zhaparov (Kirguistán), Recep Tayyip Erdoğan (Turquía) y Gurbanguly Berdimuhamedov (Turkmenistán) así como Viktor Orbán, primer ministro de Hungría, y Baghdad Amreyev, secretario general de la Organización de Estados Túrquicos.

La cumbre ha arrojado resultados interesantes.

En primer lugar, ha sido un triunfo diplomático del presidente Mirziyoyev. La declaración final del encuentro proclama Samarcanda como “capital de la civilización túrquica” a la vista de “su importante papel en el desarrollo de la civilización túrquica a lo largo de la historia” así como que fue “hogar de figuras y educadores científicos, espirituales o religiosos” y “un centro “político, comercial, científico y cultural del mundo túrquico”. Los asistentes saludaron la propuesta uzbeca de proclamar 2023 como año del “Ascenso de la civilización túrquica”. El país centroasiático ha recabado apoyos en sus negociaciones con las autoridades de Afganistán a través de la creación de un Grupo Negociador de Alto Nivel. La declaración recoge el apoyo a varias iniciativas uzbecas en el plano de la economía, la ciencia y la cultura.

Otro ganador ha sido Recep Tayyip Erdoğan. La estrategia turca de ampliar su influencia en Asia en el plano comercial y económico a partir de la historia, el idioma, la cultura, las tradiciones y los valores comunes de los pueblos túrquicos ha tenido el apoyo de los asistentes. Si Uzbekistán ha logrado, a lo largo de los años, destacar como líder en el plano cultural, Turquía se ha situado como el motor económico del mundo túrquico. Ankara proyecta un espacio que vaya desde Europa hasta Xinjiang, la región autónoma de la República Popular China. La diplomacia de los “drones”, que Turquía ha vendido a Ucrania, a Kirguistán y a Azerbaiyán, ha reforzado su estatus de potencia regional.

La presencia de Viktor Orbán representa un vector de la política exterior húngara que no debe minusvalorarse. Junto a la identidad cristiana y europea, que el primer ministro suele recordar, Hungría es heredera de la tradición de los magiares, cuya relación con el mundo túrquico se conservó desde su llegada a nuestro continente en el siglo IX. En la Edad Media, pueblos túrquicos como los cumanos se establecieron en la cuenca del Danubio. El pueblo kun, por ejemplo, es testimonio de aquella presencia. Siglos más tarde, la ocupación otomana dejaría notables restos como la bellísima mezquita de Pasha Qasim, en Pécs. Hungría ha sido patria de turcólogos eminentes como Ármenius Vámbéry (1832-1913).

La condición de observador libera a Budapest de la asunción de compromisos formales en la organización, pero revela un interés en un espacio al que Hungría tendría mucho que aportar. Al igual que Turquía, forma parte de la mayor alianza militar del mundo, pero además es socio de la Unión Europea. La declaración final de la cumbre agradeció “la cooperación y coordinación activas de Hungría con la Organización de Estados Túrquicos como Estado observador, así como su creciente énfasis en mejorar sus relaciones con todos los Estados túrquicos a un nivel estratégico y anima a los Estados miembros a intensificar sus actividades en Hungría” a través de la representación permanente de la organización en el país.

La cumbre ha concluido con la asunción por parte de Uzbekistán de la presidencia hasta la próxima cumbre de 2023 en Kazajistán.