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Roland Garros. Alcaraz firma una exhibición de altura y amenaza a Djokovic

(Foto: EFE).

CUARTOS DE FINAL

M. Jones | Martes 06 de junio de 2023
El murciano resplandeció para arrasar por completo a Tsitsipas (6-2, 6-1, 7-6). Dos sets iniciales para el recuerdo y a semifinales.

Stefanos Tsitsipas es un gran jugador de tenis. Se podría decir que es uno de los mejores del planeta. Llegó a ser número tres del ránking ATP, finalista de dos 'Grand Slams' y vencedor de las Copa de Maestros 2019. Con 24 años, es uno de esos nombres llamados a tomar el relevo de las leyendas y a preceder a la nueva generación que viene empujando. Pero el jugador griego ha encontrado un techo por arriba y otro por debajo. El 'Big three' -Rafa Nadal, Roger Federer y Novak Djokovic- le ha frenado y se ha topado con otro talento español sin par. Capaz de acomplejar a cualquiera.

Se trata de Carlos Alcaraz. Antes del duelo de este martes, en los cuartos de final de Roland Garros, se habían medido cuatro veces. Todas con victoria para el murciano -US Open 2021, Masters de Miami 2022 y Conde de Godó 2022 y 2023-. En esas ocasiones cayó el heleno, pero esta vez había llegado a París con mejores sensaciones. En sus cuatro partidos previos sólo había cedido un set. Parecía que había llegado el momento del despegue. Sin embargo, con celeridad entendió que nada de eso iba a ocurrir.

Una hora de belleza

Salió a la arcilla francesa con voluntad agresiva. Quiso marcar territorio ante el juvenil número uno y se apuntó el primer juego con el saque. El problema es que a partir de ahí fue arrasado en todas y cada una de las facetas del juego. El triunfo número 35º del año para 'Carlitos' se fraguó de una manera nunca vista antes en su ilustre carrera. Compitió con tanta jerarquía, personalidad y superioridad que borró de la pista a su rival casi sin despeinarse. Con una intensidad volcánica y una precisión de cirujano, el español pintó una obra de arte.

Desquició en la batalla mental al griego, que ya venía tocado en esa faceta por los precedentes entre ambos. Le presionó con golpes potentes y profundos, le buscó el revés en el saque abierto y le torturó con los cambios de alturas, ángulos y fuerza. La variedad de la paleta del tenista nacido en El Palmar tomó su máxima expresión. Se vió entonces en la Philippe Chatrier una barbaridad que no dejó sentarse a un público que se hartó de aplaudir. 'Passings' maravillosos, dejadas delicadas, subidas a la red con voleas de seda... El repertorio acostumbrado llevado a su plenitud.

En la estadística se lee que el primer set acabó con 6-2 (34 minutos) y el segundo, con 6-1 (31 minutos). Sólo le permitió tres juegos en dos sets a un Tsitsipas empequeñecido, resignado desde su estatus de cuarto mejor jugador del mundo. Ni una oportunidad de break le concedió, al tiempo que el murciano conectaba el 75% de primeros saques y ganaba más del 80% de esos primeros. La relación entre 'winners' y errores no forzados a esas alturas era de 20-7 frente al 10-19 del ateniense. La mente del griego, apoyado por su padre (y entrenador) desde el palco, dijo basta. Cometió cuatro dobles faltas sólo en la segunda manga.

El lazo inesperado

Y no empezó mejor en el tercer set. En ese tramo la tribuna ya había dejado de maravillarse por un rendimiento que buscaba también el divertimento. El graderío comenzó a apoyar a Stefanos. Querían ver más tenis y que el partido no se acabara tan rápido. Aún así, 'Carlitos' no levantó el pie del acelerador y se colocó 3-0 sin pestañear. Siete juegos consecutivos había sumado. Avanzó un poco más y se dispuso a rematar la faena, ya con 5-2 en el marcador. Pero de repente bajó las revoluciones y se desinfló su concentración absoluta, como confesó más tarde.

Pudo finalizar, con todo, mas no embocó dos bolas de partido. Escapó Tsitsipas y el griego se abocó a soltarse, al fin, sin nada que perder. Esa mezcla igualó las fuerzas por vez primera y la primera pelota de rotura contra el servicio del español llegó en el 5-3. Y materializó el brete Stefanos, para apretar un set que llegaría a empatar a cinco juegos. Por el camino se dejó otra pelota de partido Alcaraz -necesitó cinco oportunidades- y el envite se estiraría. Reaccionó el juvenil con dos 'aces' seguidos en el momento más tenso y en el 'tie-break' recuperó su mandato casi dictatorial para poner el lazo a una actuación de época.

En su 25ª victoria sobre tierra batida, el jugador murciano resplandeció como nunca. Sólo el lunar energético del tercer set le evitó autografiar el mejor partido de su vida. "Creo en mi mismo todo el tiempo, creo que eso es lo más importante para ganar este tipo de partido a este nivel. La clave está en disfrutar en cada partido", declaró tras bajar el telón a un esfuerzo estupendo de dos horas y 12 minutos. En semifinales, el viernes, le espera Novak Djokovic. Si gana el español, seguirá en la cima del tenis. Si es el serbio el que prevalece y levanta el trofeo, será él el número uno.

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