Porque la deriva de Pedro Sánchez parece ser imparable. Se muestra dispuesto a ceder a las exigencias del prófugo de Waterloo con tal de permanecer en La Moncloa. Nada ni nadie parecen capaces de frenar el atentado a la democracia y al entero Estado de Derecho que se avecina; para empezar, con una ley de amnistía inconstitucional que deroga la transición y aniquila la democracia española actual. Porque el presidente en funciones y sus voceros, con Yolanda Díaz al frente del golpe, hacen oídos sordos al clamor de los demócratas españoles con la patraña de una soberanía popular conformada por aquellos que quieren romper nuestra nación.
Como ha dicho Núñez Feijóo en la madrileña plaza de Felipe II, se podrá discutir si el 23-J " los españoles han votado cambio o no, pero lo que no votó ningún español, al menos el 94 %, fue un cambio en el régimen constitucional.” Y este dato, precisamente, demuestra la perversidad del pacto que ya negocian los líderes del PSOE, de Junts, de ERC y de Bildu. Pues, sólo un 6 por ciento de españoles ha votado a los partidos separatistas, que, sin embargo, van a formar parte del Ejecutivo con mando en plaza. Y van a gobernar con un solo objetivo: desguazar la Constitución y aniquilar la democracia española actual borrando cualquier rastro de la transición. De ahí, la masiva participación a la manifestación contra la amnistía de Sánchez convocada por el PP. Y, de ahí, su éxito.