A dos días de la sesión de investidura en el Congreso, Alberto Núñez Feijóo ha lanzado un último grito de socorro ante la posible formación de Gobierno de Pedro Sánchez al ceder a la “cacicada de la amnistía” que le exige Puigdemont. “Responderé, ha dicho, cueste lo que cueste, incluida la presidencia del Gobierno”. Con estas palabras, el líder del PP ha resumido la situación de la política española ante una multitud de manifestantes que se concentraba en la plaza de Felipe II de Madrid. El acto ha resultado un éxito. No sólo por la asistencia de unas 60.000 personas, que la Delegación del Gobierno ha reducido a 40.000. También por la imagen de unidad del partido con el apoyo de su cúpula, del plantel completo de sus presidentes autonómicos y de los expresidentes José María Aznar y Mariano Rajoy. Porque la amenaza de la amnistía ha logrado unir a los grandes dirigentes del PP a diferencia de los del PSOE, que los ha separado irremisiblemente.
Porque la deriva de Pedro Sánchez parece ser imparable. Se muestra dispuesto a ceder a las exigencias del prófugo de Waterloo con tal de permanecer en La Moncloa. Nada ni nadie parecen capaces de frenar el atentado a la democracia y al entero Estado de Derecho que se avecina; para empezar, con una ley de amnistía inconstitucional que deroga la transición y aniquila la democracia española actual. Porque el presidente en funciones y sus voceros, con Yolanda Díaz al frente del golpe, hacen oídos sordos al clamor de los demócratas españoles con la patraña de una soberanía popular conformada por aquellos que quieren romper nuestra nación.
Como ha dicho Núñez Feijóo en la madrileña plaza de Felipe II, se podrá discutir si el 23-J " los españoles han votado cambio o no, pero lo que no votó ningún español, al menos el 94 %, fue un cambio en el régimen constitucional.” Y este dato, precisamente, demuestra la perversidad del pacto que ya negocian los líderes del PSOE, de Junts, de ERC y de Bildu. Pues, sólo un 6 por ciento de españoles ha votado a los partidos separatistas, que, sin embargo, van a formar parte del Ejecutivo con mando en plaza. Y van a gobernar con un solo objetivo: desguazar la Constitución y aniquilar la democracia española actual borrando cualquier rastro de la transición. De ahí, la masiva participación a la manifestación contra la amnistía de Sánchez convocada por el PP. Y, de ahí, su éxito.