Los Lunes de El Imparcial

Vasili Grossman: El pueblo es inmortal

Novela

Lunes 04 de diciembre de 2023

Traducción de Andrei Kozinets. Galaxia Gutenberg. Barcelona, 2023. 288 páginas. 22 €. Libro electrónico: 13, 99 €. Se publica, íntegra y sin censura, y en excelente traducción, la primera novela bélica del gran escritor ruso, aclamado autor de “Vida y destino”.

Por Ángela Pérez



Vasili Grossman (Berdichev, 1905-Moscú, 1964) es uno de los más grandes autores de la literatura del siglo XX. Y uno de los que dio cabal cuenta de que los totalitarismos, sean del signo que sean, se hermanan en el terror y en la opresión. Y, en el caso de los escritores e intelectuales, en acallar toda voz que consideren que no rinde suficiente pleitesía al dictador y no sigue estrictamente las consignas establecidas. Grossman lo sufrió en sus propias carnes. Su obra maestra es Vida y destino donde aborda de manera las penalidades de la familia Shaposhnikov durante la batalla de Stalingrado, y que h sido comparada con Guerra y paz, de Tolstói. Esta joya de aliento épico estuvo a punto de perderse para los lectores. Cuando intentó publicarla, la KGB asaltó su casa, y le confiscó tanto el manuscrito como todo el material relacionado con la novela. En esos momentos, Stalin ya había muerto, y ocupaba el Kremlin Nikita Jruschov. Pensando Grossman que la censura ya no era tan férrea, escribió a este, pidiéndole libertad para su obra: “En este libro he escrito lo que consideraba, y sigo considerando, que era la verdad. Solo he descrito las cosas que he pensado, sentido y sufrido. ¿Por qué se ha prohibido mi libro, que de alguna manera puede corresponderse con las necesidades espirituales del pueblo soviético, y que no contiene ni falsedades ni calumnias, sino verdad, dolor y amor por las personas?”.

Claro está que no le hicieron el menor caso. Es más, un conspicuo y poderoso miembro del politburó de la Unión Soviética, Mijail Suslov, le vaticinó que su dañino libro como explica en detalle Alexandra Popff en Vasili Grossman y el siglo soviético, la extraordinaria biografía del autor ruso, de la que tuvimos ocasión de dar cuenta en este suplemento. De manera encomiable, la editorial Galaxia Gutenberg está poniendo a nuestro alcance lo más granado de la producción de Grossman en magníficas traducciones. Así, Vida y destino, Stalingrado, Todo fluye, Que el bien os acompañe, Tiergarten, Berlín 1945, Eterno reposo y otras narraciones, Años de guerra, El libro negro –en colaboración con Ilyá Ehrenburg-, Cartas y recuerdos -a cargo de su hijo adoptivo Fedor Guber-, Sobre Vida y destino -con textos de Tzvetan Todorov, Efim Etkind y el propio Grossman-, y El infierno de Treblinka, cuyos estremecedores testimonios se emplearon en el juicio de Nuremberg.

Títulos a lo que ahora se añade El pueblo es inmortal, que comienza con un potente arranque: “Aquella tarde del verano de 1941, la artillería pesada avanzaba en dirección a Gómel. Las piezas eran tan enormes que hasta los expertos soldados del convoy, habituados a todo, contemplaban con interés las colosales trompas de acero. El aire vespertino estaba saturado de polvo, que cubría de una capa gris los rostros y la ropa de los artilleros, y les inflamaba los ojos. Sólo algunos marchaban a pie; los más iban sentados en las piezas. Uno de los combatientes bebió agua de su casco de acero y las gotas rodaron por su barbilla; sus dientes, humedecidos, brillaban, y parecía que reía, pero no era así. Su rostro reflejaba concentración y cansancio.

–¡Aviones! –gritó con voz estentórea el teniente que marchaba en cabeza”. Un arranque en el que ya se aprecia una de las mayores cualidades de Grossman: su gran habilidad para los detalles.

El pueblo es inmortal es la primera novela bélica de Grossman, y esta edición aparece por vez primera sin los recortes de la censura. Cuando en junio de 1942, Hitler invade la Unión Soviética, parece ser que a Grossman le aquejaba una depresión y no se encontraba precisamente en óptimas condiciones de salud. Pese a ello, se presenta voluntario para ir al frente y se convierte en el corresponsal de guerra del periódico Red Star (Estrella Roja), donde aparecieron las crónicas que enviaba desde el campo de batalla, muy leídas y respetadas. En dicho diario, se publicó por entregas, en 1942, El pueblo es inmortal. En estos momentos, Grossman mantenía cierta fe en el régimen soviético, aunque no tardan mucho en surgir los choques, pues Grossman, que denuncia las atrocidades nazis, se da cuenta de que no todo son bondades en el comunismo, que hoy, incompresiblemente, algunos siguen apoyando. Y que en el ámbito creativo y artístico supuso un criminal ataque, como se repasa en el magnífico trabajo, recientemente publicado, Escritores y artistas bajo el comunismo. Censura, represión, muerte, de Manuel Florentín (Arzalia).

Esta novela relata sobre todo los avatares de un destacamento de reclutas y refleja la catástrofe de los primeros meses frente a la invasión del ejército hitleriano. Grossman desea contribuir al esfuerzo soviético, pero su novela no es un mero canto ditirámbico: “Grossman consigue aunar dos exigencias que estaban en conflicto: por un lado, la novela es optimista y sube la moral; por otro, incluye muchos aspectos que fueron objeto de controversia. Grossman no ahorra críticas a la forma en que está luchando en esa guerra”, apuntan Robert Chandler y Julia Volohova en la acertada introducción del volumen. Por ejemplo, destacan la frecuencia con la que algunos de sus personajes crítica y se oponen a la Orden número 270 dictada por el Stavka –mando del Soviet supremo-, de una total falta de clemencia con los combatientes, que se incluye antes del comienzo de la novela. No es de extrañar, así, que Stalin rechazara de plano que El pueblo es inmortal obtuviera el Premio Stalin, al que había sido propuesta.

En El pueblo es inmortal, Vasili Grossman traza inolvidables personajes y ofrece ya temprana muestra de sus cualidades como narrador.

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