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Biografía

Alexandra Popoff: Vasili Grossman y el siglo soviético

domingo 27 de diciembre de 2020, 19:53h
Alexandra Popoff: Vasili Grossman y el siglo soviético

Traducción de Gonzalo García. Crítica. Barcelona, 2020. 512 páginas. 24,90 €. Libro electrónico: 12,99 €. Extraordinaria biografía del autor de Vida y destino, que denunció –y pagó por ello-, la hermandad en el horror de los dos grandes totalitarismos: el comunista y el nazi. Por Ángela Pérez

Vida y destino, de Vasili Grossman, -en español contamos con una excelente traducción directamente del ruso, en el sello Galaxia Gutenberg-, es una de las novelas más extraordinarias del siglo XX, y no solo de la literatura rusa sino de las letras universales. Pero pudo no haber llegado a nosotros. Desde luego, las autoridades soviéticas y la KGB hicieron todo lo posible para que así fuera. Empezada a escribir cuando Stalin aún estaba vivo, al morir el dictador Grossman se atrevió a intentar publicarla. Pero la KGB asaltó la casa del escritor, confiscó tanto el manuscrito como todo el material relacionado con la novela. En esos momentos, el inquilino del Kremlin era Nikita Jruschov, a quien Grossman se dirigió: “En este libro he escrito lo que consideraba, y sigo considerando, que era la verdad. Solo he descrito las cosas que he pensado, sentido y sufrido”. Y le interpele: ¿Por qué se ha prohibido mi libro, que de alguna manera puede corresponderse con las necesidades espirituales del pueblo soviético, y que no contiene ni falsedades ni calumnias, sino verdad, dolor y amor por las personas?

Naturalmente, el Kremlin hizo caso omiso de la protesta. No iba a permitir que otro intelectual no siguiera las consignas oficiales, y pusiera en cuestión su “paraíso” en la tierra, negándose a cantar sus “bondades”. En El triunfo del artista, Todorov nos ha explicado bien las relaciones del poder con los creadores, y un ejemplo palmario, el de Mijaíl Bulgákov, refleja Juan Mayorga en su magnífica pieza Cartas de amor a Stalin-, al igual que El ruido del tiempo, en este caso la novela de Julian Barnes sobre el compositor Dmitri Shostákovich. La confiscación y prohibición de Vida y destino fue un duro golpe para su autor, que fue absolutamente silenciado por los medios de comunicación. Le supuso una depresión y falleció en 1964, sin saber si su obra podría algún día ver la luz. Por fortuna, unos amigos de Grossman, disidentes del régimen y conocedores de cómo se las gastaba, microfilmaron el manuscrito y consiguieron pasarlo clandestinamente a Lausana. Desde la ciudad suiza se publicó en 1980 en toda Europa y en Estados Unidos, con enorme éxito. Ocho años después, apareció en la URSS a raíz de la perestroika puesta en marcha por Mijaíl Gorbachov.

“En octubre de 2017 Putin inauguró el Muro del Duelo, el primer monumento de de iniciativa estatal a las víctimas del terror soviético. Pero en diciembre el estado celebró asimismo el centenario de la creación de la Cheká, la policía secreta bolchevique, responsable de toda una matanza de ciudadanos soviéticos. El director del FSB, Aleksandr Bórtnikov, declaró que su agencia se consideraba con orgullo la heredera de Cheká, OGPU y NKVD [...]. En la Rusia moderna conviven dos versiones de la historia soviética, lo que significa que el estado nunca ha asumido la responsabilidad por haber asesinado a millones de personas y nunca ha admitido de forma clara y definitiva sus crímenes”, certifica la periodista y profesora Alexandra Popoff, autora de esta admirable biografía de Vasili Grossman, quien, como señala, sigue siendo impopular en Rusia, pues “es más fácil creer en un pasado glorioso que admitir que estalinismo y nazismo fueron un espejo el uno del otro”.

Precisamente, ese hermanamiento en el crimen y el horror de los dos totalitarismos que asolaron el siglo XX es el eje del pensamiento de Grossman, puesto negro sobre blanco sobre todo en Vida y destino. Grossman participó en la II Guerra Mundial y fue corresponsal de guerra del Ejército Rojo. Denunció con ahínco las atrocidades nazis, y su testimonio sobre lo campos de exterminio -estremecedor es su reportaje “El infierno de Treblinka-, se empleó como prueba en el juicio de Núremberg. Sus crónicas fueron aplaudidas por las autoridades soviéticas, pero su consideración hacia él dio un giro de ciento ochenta grados cuando denunció con igual firmeza la pesadilla del Gulag. Entre otras muchas cosas, cuenta Alexandra Popoff cómo el escritor trabó amistad con el poeta Nikolái Zabolotski, superviviente del Gulag, el primer exrecluso al que pudo entrevistar. Así, por ejemplo, el relato de los interminables e inclementes interrogatorios al que le sometieron tiene su reflejo en los que se impone a Krýmov en Vida y destino.

En Vasili Grossman y el siglo soviético Alexandra Popoff lleva a cabo un detallado y exhaustivamente documentado recorrido por la producción y la trayectoria vital de Grossman, desde su nacimiento en 1905 en la ciudad de Berdíchev en el seno de una familia acomodada de origen judío, aunque no practicante -Grossman denunciará también el antisemitismo bolchevique-, y su primera vocación científica que abandonó para dedicarse al periodismo y la literatura. Todo ello con el trasfondo del poder de un sanguinario tirano: “Después de matar de hambre y esclavizar a los campesinos, Stalin se dispuso a someter al conjunto de la población de la URSS, y para ello trató como a enemigos a varios millones de personas de su propio país”

“Se podía reprimir el ansia de la libertad, pero era imposible destruirla por completo”, advierte Grossman en uno de sus cuentos. Aviso para navegantes.

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