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LIMITACIÓN DE MANDATOS

sábado 11 de julio de 2026, 18:00h
Actualizado el: 07/11/2026 18:22h
Aparecido en el diario La Razón, este artículo de Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades...

Aparecido en el diario La Razón, este artículo de Luis María Anson, Premio Príncipe de Asturias de Comunicación y Humanidades, fue reproducido íntegramente por Google y comentado en las redes sociales. Para conocimiento de los lectores de El Imparcial, lo reproducimos a continuación.

Desde Estados Unidos a Francia, una parte sustancial de las naciones americanas y europeas democráticas han puesto límites a los mandatos presidenciales. En plena Guerra Mundial, Roosevelt ganó por cuarta vez las elecciones presidenciales y los constitucionalistas estadounidenses comprendieron que la única fórmula eficaz para que el sistema democrático no degenerara en formas dictatoriales, consistía en limitar los mandatos. Y así lo hicieron. La reforma constitucional exigió que el presidente de los Estados Unidos de América no pueda pasar más de los ocho años en la Casa Blanca. En muy poco tiempo varias naciones iberoamericanas y europeas se sumaron a la fórmula. En España estuvo redactada la limitación de mandatos cuando se trabajaba para la Constitución de 1978. Adolfo Suárez se negó y comunicó a los que le rodeaban que pensaba ser presidente del Gobierno hasta el año 2010. Pretendía equipararse a Franco, pero a los cinco años la presión desde dentro de su partido, la UCD, le decidió declarar al país desde las cámaras de televisión que había decidido retirarse.

El 1 de septiembre del año 2014, Pedro Sánchez anunció en la convención del PSOE y dentro de la regeneración democrática, que el partido propondría la limitación de mandatos del presidente del Gobierno a dos legislaturas, es decir, a un máximo de ocho años. De forma espontánea, hubo un presidente, José María Aznar, que se autolimitó cuando, por cierto, sacaba 14 puntos a su competidor. El líder sanchista está ya cercano a cumplir nueve años sentado en la poltrona presidencial del palacio de la Moncloa y ha anunciado que se presentará a las nuevas elecciones generales, pasándose por el arco del triunfo su decisión del año 2014 de limitar los mandatos presidenciales.

Pedro Sánchez dedica ahora sus mejores esfuerzos a la elaboración de un censo electoral alargado por muchos cientos de miles de nuevos electores, nacionalizados entre los hijos y nietos de republicanos que se exiliaron en 1939, así como cientos de miles de inmigrantes regularizados a los que se otorgará la nacionalidad.

Todo, como se ve, muy consecuente, todo pensando en el bien común, todo a favor de los intereses del pueblo español… ¡Qué cinismo! Se comprende que entre los problemas que más agobian a los españoles figuren en lugar destacado los voraces partidos políticos que anteponen el interés partidista al general.