Tras degustar algunas otras exquisiteces, acompañadas de un Ribera del Duero del 2020, Agapito llamó a Pedro de Tena –cuyo último vídeo en el canal no se lo pueden perder– para anunciarle la buena nueva: ya teníamos con nosotros, desperdigados entre los platos y las copas, los primeros ejemplares de Al encuentro de Res Hispánica: algo ocurrió al lado del monasterio, la crónica literaria de Alfredo Arias sobre la reunión de nuestros colaboradores en el Real Centro Universitario María Cristina, allá por el mes de abril. El librito, trampantojo de misal, editado por Alfonso Martínez Díez en Ediciones Clásicas Madrid, alberga en su solapa un Quijote de Manuel Prior, cuyas pinturas e hijas nos acompañaron en el evento escurialense.
No es casualidad que sea esta la pintura que abre la crónica de Alfredo Arias, pues hace falta un empeño quijotesco para contar en apenas cien páginas todo lo que se pensó, dijo y discutió aquellos días. Puedo yo mismo dar fe de la dificultad de lo que ha llevado a término Alfredo, pues muy poco después de que me propusiera acometer la escritura de la crónica del encuentro me di cuenta de que no iba a poder hacerlo en un solo artículo. De hecho, mi última publicación en este periódico fue la primera de varias entregas proyectadas.
A los postres, Agapito señaló tres virtudes del texto que nos ocupa: primero, no deja nada sin contar, el relato abarca desde los preparativos del encuentro hasta su clausura; segundo, no se reduce a levantar acta de lo que dijeron nuestros colaboradores, sino que reflexiona sobre lo que ellos afirmaron; tercero, sólo Alfredo, como moderador de la mesa que reunía a jóvenes creadores de contenido, podía mostrar la fuerza de la savia nueva por la que perdura la hispanidad.
No puedo estar más de acuerdo con mi amigo y maestro en que el librito de Alfredo Arias es mucho más que una crónica; nos encontramos ante un auténtico ensayo de un pensamiento muy serio. ¿Cuál? El pensamiento sobre el significado que tiene la inusual reunión de escritores, profesores, críticos y artistas para reivindicar la hispanidad por sí misma. Sin afán de atacar a ninguna persona. Y con la intención de convivir con el enemigo.
Lo que tenga yo que decir sobre el ensayo de Alfredo queda para otro artículo que me debéis fiar.