Espasa. Barcelona, 2024, 575 páginas. 24,90 €.
Por Alfredo Crespo Alcázar
En El camino hacia la dictadura de Sánchez, Federico Jiménez Losantos nos ofrece una obra muy necesaria y oportuna en la que radiografía la España del actual presidente del Gobierno. Para ello, tomando como punto de partida 2018, expone cronológicamente algunos de los artículos que desde entonces ha escrito todos los domingos en Libertad Digital. Con una prosa tan magistral como combativa frente a la corrección política, disecciona sin complejos el escenario nacional.
En consecuencia, el lector hallará reflexiones sobre cuestiones que han marcado nuestra más reciente historia, generando un todo coherente y bien estructurado. Desde esta perspectiva, la obra adquiere aún mayor valor, ya que nos recuerda acontecimientos de los que no se habla, como la desaparición por méritos propios de Ciudadanos, o sobre los que se comenta poco, sobresaliendo dentro de estos últimos las divisiones en el Partido Popular durante el rajoyismo, el blanqueamiento de ETA, la expulsión del español en ciertas regiones o las luchas cainitas en Podemos. Además, hallamos una reivindicación bien argumentada de la Corona como bastión frente a los golpistas catalanes, de ahí el desprecio con que le paga el separatismo, en muchas ocasiones alentado desde el propio gobierno.
Cataluña ocupa una parte fundamental de la obra, describiendo con nitidez el ambiente que en estos momentos se vive allí: “La siembra obsesiva, profesional, de odio contra España y media Cataluña ha dado, sin duda, fruto. Media sociedad no comulga con las ruedas de molino separatistas, pero la traición de la izquierda la deja políticamente indefensa” (p.52). Esta tragedia no supuso obstáculo alguno para que Sánchez se haya asegurado el gobierno de la Nación con el apoyo de los golpistas; de hecho, los ha recompensado por tal favor con la Ley de Amnistía, un auténtico misil contra el Constitución de 1978 y contra el Estado de Derecho.
En efecto, nos encontramos ante un acontecimiento sin precedentes que generó el despertar de una ciudadanía adormecida que, hasta ese instante, había relativizado la verdadera dimensión del sanchismo, cuya catadura moral sí había detectado Federico Jiménez Losantos. Al respecto, nos relata de forma minuciosa los virajes “ideológicos” del actual inquilino de La Moncloa. A modo de ejemplo de esta premisa, pasó de ser partidario de aplicar el 155 en octubre de 2017, a llamar radicales a los integrantes de PP y Ciudadanos y transigir con el argumentario de quienes pretenden destruir la Nación. En palabras del autor, Pedro Sánchez “no se siente atado más que por su ambición. Hará lo que sea -ya lo ha hecho- para estar todo el tiempo posible en la Moncloa, evitando las urnas hasta donde pueda. Y para ello, destrozará España por dentro y por fuera” (p.120).
En íntima relación con esta idea, se centra en la indisimulada podemización del PSOE y de Sánchez. Este “evolucionó” de no “dormir tranquilo teniendo a Iglesias como socio de gobierno” a pactar con él por temor al “auge de la ultraderecha”. Como resultado de esta concatenación de sucesos, “los comunistas están en el poder; Sánchez, en el trono y la derecha, en Babia” (p.182). No obstante, cabe precisar que en ningún caso Jiménez Losantos exculpa a la derecha representada por PP, VOX y Ciudadanos, puesto que viene cometiendo un buen número de errores estratégicos, basados esencialmente en cálculos electorales (que se han demostrado fallidos) y en un complejo aberrante que le lleva a asumir una inferioridad frente la izquierda.
Esta crítica a la derecha es compatible con la estigmatización de la que viene siendo víctima desde los años de Rodríguez Zapatero. En efecto, como reflejó Juaristi en una entrevista publicada en Vozpopuli que rescata Losantos “los consensos básicos ya habían saltado por los aires en 2004. Lo que sí es nuevo es la radicalización extrema del PSOE, que se ha convertido en un partido populista de izquierdas, vamos, un partido bolivariano” (p.192). Dicho con otras palabras: se había iniciado la voladura de la Transición, un fenómeno que se ha multiplicado desde junio de 2018.
Con todo ello, otros rasgos complementarios que vienen definiendo al sanchismo es su tendencia a eludir responsabilidades (por ejemplo, en la gestión de la pandemia covid-19, cuya gravedad negó inicialmente, no adoptando las medidas oportunas para prevenir su difusión) y apelar a un sentimentalismo ñoño e ineficaz. Para esta autoindulgencia, las herramientas han sido variadas, sobresaliendo en los últimos tiempos los ataques contra Isabel Díaz-Ayuso, acreditada representante de una derecha sin complejos y que no se arrodilla ante la izquierda, aspecto que Federico Jiménez pone en valor.
En definitiva, un libro mayúsculo que nos invita a dar la batalla en defensa del bien más preciado, es decir, en defensa de la libertad: “Hay que prever el futuro que nos depara Sánchez y de qué forma hacerle frente. Lo primero y fundamental son las ganas de luchar, y, contra lo que cree el déspota, eso se va a mantener” (p.50).