Los Lunes de El Imparcial

Natalia Ginzburg: Valentino

Novela

Domingo 14 de abril de 2024

Traducción de Andrés Barba. Acantilado. Barcelona, 2024. 80 páginas. 12 €. La escritora italiana nos ofrece una gran historia sobre el amor y los convencionaslismos, con su maestría en la observación psicológica.

Por David Lorenzo Cardiel



El matrimonio sin amor es un clásico universal. Los años pasan, los intereses pesan y, si la suerte o la cabezonería acompañan, se encuentra una pareja adecuada. Por supuesto, al igual que sucede en las relaciones donde predomina el amor romántico o la plomiza rutina, siempre hay uno de los cónyuges que sale más beneficiado que el otro de las nupcias. Pero cuando el matrimonio tiene lugar por convención social, la tragedia tiene una víctima frecuente, la mujer.

Con su característico don para observar personas y carices psicológicos, Natalia Ginzburg desplegó en Valentino una audacia tan sagaz como brillante en estilo literario y frescura y desarrollo de la trama. El relato, de apenas ochenta páginas, tiene como protagonista a Valentino, un joven seductor, de orígenes humildes, que estudia medicina a cargo de su familia. Sus hermanas llevan vidas muy distintas. De hecho, es la narradora la más joven, que aspira, frustrada por la escasez económica de la familia, a estudiar Magisterio y convertirse en profesora.

Un día, Valentino, el de incontables amantes, presenta en casa a una mujer mayor que él a quien piensa desposar. La dama es una rica terrateniente, solitaria y atípica, que desea tener un compañero de vida antes de que los años estremezcan su piel. Una vez que el enlace tiene lugar, los acontecimientos se suceden aceleradamente, mientras toda la familia de Valentino se ve arrastrada, de un modo u otro, por el cambio de vida del futuro médico.

La autora italiana, con su perspicacia habitual, logra trazar un doble reflejo a lo largo de las páginas del libro. Por un lado, la Italia de los años sesenta, con el peso de la economía de postguerra y el rigor de las tradiciones, queda perfectamente delineada. Desde el otro extremo se encuentra una rica psicología individual. Cada personaje de Valentino palpita en la narración dotado de una profundidad que desborda los límites del propio relato. Ginzburg permite al lector imaginar las diversas situaciones con una sutil parquedad en la descripción que quienes somos lectores voraces de su obra sabemos que es una seña de identidad de su literatura.

La soltura alegre de la escritora permite olvidarse de los detalles que van apareciendo en el libro, de manera que la lectura atenta enseguida nos permite el reposo. Cuando el lector quiera darse cuenta habrá finalizado este relato mientras sus personajes, sus escenarios y giros narrativos que tienen lugar entre sus páginas seguirán invocándole en la memoria con la dulzura de quien se siente alejado de la propia trama. Este es uno de los puntos fuertes de la narrativa de Natalia Ginzburg: convertirnos a sus lectores en confidentes de una historia que ella misma nos está narrando. De persona a persona, manteniendo cierta fuerza de la narración oral.

La comodidad creativa propia de los grandes maestros con la que está escrita Valentino permite a Ginzburg abordar problemas de su tiempo y de unas tradiciones que, por su carácter universal, incluso con el indudable cambio de época y mentalidad, siguen persistiendo en cierto grado. El juego de apariencias, los deseos –vitales o superfluos– de difícil consagración, la impostura en el acto de amor y fidelidad que debiera ser el matrimonio y la complejidad impuesta en las relaciones humanas por una sociedad y unos individuos que desean complicar y enrevesar la existencia de sus semejantes quedan expuestas en el relato. No denunciadas –denunciar sin haber delito es vulgar–, sino mostradas al público, con elegancia. El extraordinario e inigualable relato de una autora que cuenta entre los ases indiscutibles de la historia de la literatura.

La traducción corre a cargo del también escritor Andrés Barba en una edición de muy alta calidad a cargo de la editorial Acantilado. Valentino es una de esas narraciones que se disfrutan y por las que se siente regocijo, casi agradecimiento, por haberlas podido leer y descubrir. Ahora les toca a ustedes encontrarse con Valentino y su verdad.

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