Traducción de Albert Vitó i Godina. Destino. Barcelona, 2024. 200 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 8,99 €.
Por Luisa Martínez
No resulta extraño que Margaret Atwood haya señalado sobre Hilary Mantel (Derbyshire, 1952-Devon, 2022): “Su brillantez, finura y humor sagaz me obsesionan”. Esa brillantez, la escritora británica la demuestra en su producción, desplegada en novelas como, entre otras, La jaula de cristal, La sombra de la guillotina y, sobre todo, en su aclamada trilogía formada por En la corte del lobo (2009), Una reina en el estrado (2012) y El trueno en el reino (2020), donde aborda en ejemplares novelas históricas el ascenso y caída de Thomas Cromwell, secretario de Estado y ministro del rey Enrique VIII de Inglaterra, finalmente decapitado, tras haber alcanzado un inmenso poder, por orden del propio monarca en la Torre de Londres en 1540.
Igualmente, Hilary Mantel es autora de extraordinarios relatos y de su desgarrado libro de memorias Los fantasmas de una vida (2003), aparecido en nuestro idioma el año pasado en Destino, donde encontramos buena parte de sus obras. Trasfondo autobiográfico encierra también la recopilación de siete relatos que ahora podemos saborear.
“Todos los cuentos surgieron a partir de preguntas que me hice a mí misma durante mis primeros años de vida”, confiesa su autora en el prefacio del volumen. En efecto, quien fuera nombrada Dama de la Orden del Imperio Británico en 2014, explora distintos y significativos episodios de su niñez y adolescencia Ambientados en la Inglaterra de las décadas de los años cincuenta y sesenta del pasado siglo, con alguna referencia al conflicto irlandés, nos sumergen en esa época transmitiéndonosla con plasticidad.
Los narradores de los relatos son niños y adolescentes -Mantel tiene mucha habilidad para ponerse en su punto de vista-, que manifiestan, sin perder las características de esas etapas vitales, una gran lucidez y capacidad de observación. El libro se abre con “King Billy Is a Gentleman”, en el que su protagonista vuelve los ojos al pasado y recuerda la infancia en una población cercana a Manchester y a su amigo Philip, que murió en una explosión, causada por un artefacto que él mismo había hecho: “Philip había construido, dentro del cobertizo de Bobby, una bomba de azúcar y herbicida. Se había puesto de moda en esos tiempos lo de fabricar bombas caseras; lo habían popularizado los acontecimientos de Belfast”. Luego, otros cuentos, abordan experiencias decisivas para quienes las viven en esa etapa primeriza, como la muerte de una mascota, la separación de los padres, hallar el camino de vuelta a casa o descubrir las equivocaciones de los adultos.
En el relato que da título al libro, la narradora rememora sus años de clases de elocución para eliminar un acento que delataba su procedencia en un nuevo entorno de clase acomodada.
Emoción, sin estar ausente la ironía, en unos más que atractivos cuentos, que muestran la calidad de la gran autora británica.