29 de mayo de 2024. Iga Swiatek, con bola de partido salvada ante Naomi Osaka, estuvo muy cerca de poner fin a su reinado en la arcilla de París. Un choque que ganó con muchísimo sufrimiento y, desde entonces, fue lanzada a por su cuarto Roland Garros ganando 10 sets seguidos.
La número uno del mundo barrió a Jasmine Paolini en poco más de una hora por 6-2 y 6-1 para conquistar el quinto Grand Slam de su carrera, el tercer Roland Garros consecutivo con el que encadena 21 triunfos consecutivos y se une a Justine Henin (2005-07) y Monica Seles (1990-92) como las jugadoras que levantaron el Abierto de Francia en tres años seguidos, siendo la más joven en lograrlo.
Nunca es fácil afrontar una final de Grand Slam, y menos la de Roland Garros ante la vigente campeona, dispuesta a alargar su reinado en París. Paolini, la sorpresa de esta edición que llegó a su primera final de ‘major’ eliminando a jugadoras como Andreeva o Rybakina, la única que ha ganado a Swiatek esta temporada en arcilla en Stuttgart.
La número 15 del mundo comenzó valiente combatiendo los nervios con un inicio disputado ante la mejor tenista del mundo, que contó con bola de rotura anulada por su rival, enchufada y con las ideas claras en el partido más importante de su carrera. Tras salvar una bola de quiebre, la transalpina, guiada por una sólida defensa desde el fondo de pista, puso nerviosa a la favorita que encadenó más de un error no forzado que le costó ceder su servicio.
Swiatek reaccionó de manera inmediata generando tres bolas de ‘contrabreak’. Más precisa con su derecha, igualó la contienda con un ‘winner’ de revés paralelo para romper en blanco el saque de su adversaria en un choque con ritmo y con diversos intercambios, siendo el más disputado el primer punto de un quinto juego adjudicado sin problemas por la jugadora de Varsovia.
Del 2-0 al 2-5. La número uno, que veía cómo su oponente le aguantaba el ritmo en los ‘rallies’, se benefició de los errores de Paolini que perdió su servicio por segunda vez con una doble falta. Un ‘doble-break’ confirmado con un juego autoritario en el que constató su daño con el revés paralelo.
La tenista de 28 años, la primera italiana en llegar a la final de un Grand Slam desde Flavia Pennetta en el US Open de 2015, no pudo frenar a una Swiatek lanzada y que ganó el primer parcial por la vía rápida al resto protagonizando una espectacular reacción ganando 20 de los últimos 24 puntos.
Swiatek enlazó su sexto juego ganado alargando su dominio en los intercambios en los que su contrincante buscaba presionar con su ‘drive’, un objetivo sin llevarlo a cabo por perder precisión con este golpe. Además, veía cómo la número uno no daba un respiro con su constante presión con la que tuvo dos bolas de ‘break’. Dos opciones anuladas gracias a sus primeros, pero no pudo impedir la tercera oportunidad de quiebre al volver a fallar con su derecha.
La tenista de 23 años, que ya triplicaba en ganadores a su rival, seguía sin bajar el ritmo y encadenó su octavo juego consecutivo confirmando el quiebre con su tercer ‘game’ en blanco.
Paolini seguía sufriendo ante el sometimiento de la vigente campeona, que continuaba sumando ganadores con relativa facilidad y con uno de revés cruzado firmó el ‘doble-break’ en otro juego dominante al resto.
Para ponerse 5-0, la polaca superó a su rival, cuya mejora al resto no fue suficiente. Con toda la presión de ganar su saque, Paolini pudo evitar el ´rosco' y cortó la racha de 10 juegos consecutivos de la primera cabeza de serie.
La actual campeona no sintió la presión y triunfó por cuarta vez en la tierra batida de la capital de Francia con otra exhibición para convertirse en la cuarta mujer de la era Open que gana cuatro veces la Coupe Suzanne Lenglen tras Justine Henin, Chris Evert y Steffi Graf. Tenistas legendarias como va en camino de serlo Iga Swiatek, la reina de Roland Garros que, como Serena Williams en 2013, ganó Madrid, Roma y el Grand Slam parisino.