Durante el mes de agosto Los Lunes de El Imparcial recuperarán algunas de las críticas más leídas. ¡Felices lecturas y feliz verano!
Traducción de Eduardo Iriarte. Anagrama. Barcelona, 2023. 582 páginas. 24,90 €. Libro electrónico: 13,99 €. El novelista británico regresa a la novela a lo grande, con su obra más ambiciosa. Un " tour de force" donde traza un extraordinario personaje, Roland Baines, a quien seguimos en sus avatares personales entremezclados con los colectivos.
Por Ángela Pérez
Sin duda, uno de los títulos estrella de la rentrèe literaria es Lecciones, donde Ian McEwan (Aldershot, 1948) regresa a la novela, y lo hace a lo grande. El escritor británico, a los setenta y cinco años, sigue demostrando que es uno de los más brillantes miembros del denominado por su editor español, Jorge Herralde, como british dream team, que cuenta en su haber con obras imprescindibles como la fascinante Expiación, llevada al cine por Joseph Wright. No hace mucho por llegaron Cáscara de nuez, Máquinas como yo y La cucaracha. La primera protagonizada por la voz singular de un feto, que habla desde el vientre de su madre y que también encierra un homenaje al Hamlet de Shakespeare. En La cucaracha resonaban los ecos de Jonathan Swift y se daba una vuelta de tuerca a La metamorfosis kafkiana. Y en Máquinas como yo se enfocaba la distopía y el género de la ciencia-ficción con una mirada muy particular. Porque McEwan es un gran conocedor de la literatura no solamente de su país –no en vano se licenció en Literatura Inglesa en la Universidad de Sussex-, sino de la universal, como se aprecia de nuevo en Lecciones.
“Este era un recuerdo insomne, no un sueño. Era la lección de piano otra vez: un suelo de baldosas naranja, una ventana alta, un instrumento de media cola en una habitación sin muebles cerca de la enfermería. Tenía once años e intentaba tocar lo que otros quizá conocieran como el primer preludio del Libro I de El clave bien temperado de Bach, versión simplificada, aunque él no sabía nada de eso. No se planteaba si era famoso u oscuro. No tenía cuándo ni dónde. Solo alcanzaba a concebir que alguien se había tomado en algún momento el trabajo de componerlo. La música sencillamente estaba aquí, un asunto de la escuela, o algo oscuro, como un pinar en invierno, exclusivo de él, de su laberinto privado de frío pesar. Nunca le dejaría marchar.
La profesora estaba sentada a su lado en la banqueta ancha. De cara redonda, erguida, perfumada, severa. Su belleza quedaba disimulada por su compostura. No regañaba ni sonreía nunca. Había chicos que decían que estaba loca, pero él lo dudaba.
Cometió el error en el mismo lugar, el que siempre cometía, y ella se le acercó más para mostrárselo. Notó su brazo firme y cálido contra el hombro, las manos, las uñas pintadas, justo encima de su regazo. Sintió un hormigueo tremendo que le impedía prestar atención”. Así arranca Lecciones, con un episodio de la mano de la profesora del protagonista de la novela, que, en muchos sentidos, le marcará para siempre. Al igual que su infancia en un internado a donde le enviaron sus padres.
Después, el protagonista de Lecciones, Roland Baines, pasará por muchos avatares y distintos lugares, y por momentos especialmente complicados, como, sobre todo, cuando le abandona su mujer, la alemana Alissa Eberhardt. Esta le dice que ha errado en la vida que lleva y que si continúa así no podrá cumplir su sueño de escribir una novela. Roland debe hacerse cargo de su hijo y salir adelante como pueda.
Lecciones, con un cierto trasfondo autobiográfico, es quizá la novela más ambiciosa de McEwan, un tour de forcé donde de manera magistral se entrelaza lo personal y lo colectivo, afectados por una serie de acontecimientos históricos capitales desde la década de los cincuenta del pasado siglo hasta prácticamente ahora mismo: la crisis del canal de Suez; el grave conflicto entre Estados Unidos y Rusia a raíz de los misiles en Cuba; la caída del Muro de Berlin, el Brexit -al que siempre se opuso y pone en la picota en La cucaracha-; Cherbónil; el covid y la tragedia de la pandemia, el asalto al Capitolio...: “Roland reflexionada de vez en cuando sobre los acontecimientos y accidentes personales y globales, minúsculos y trascendentales que habían moldeado y determinado su existencia. Su caso no era especial: todos los destinos se constituyen de manera similar”.
Ian McEwan traza en su Roland Baines un personaje inolvidable y nos ofrece una extraordinaria lección de vida y de literatura. No se la pierdan.