El peruano se disponía a rematar una serie de derechazos con un pase de pecho por el mismo pitón cuando el toro de Fuente Ymbro lo volteó aparatosamente, prendiéndolo por la pierna derecha y quedando colgado del pitón al quedar enganchado por la manga de la chaquetilla.
A la postre le fue concedida una oreja que no paseó ya que se dirigió a la enfermería, siendo trasladado a un centro médico a continuación.
Inés Montano. - Las Ventas: las orejas de caridad
El presidente de la corrida regaló dos orejas: la primera a Roca Rey por una cornada y a Víctor Hernández por inercia. La falta de la mínima instrucción elemental taurina del presidente del coso venteño es flagrante. La diferencia entre el público de ayer y hoy es abismal: los toros de Fuente Ymbro salieron igual de mansos y con malos pensamientos; pero ayer los toreros tuvieron la culpa, mientras que hoy es el ganado. No ha sido una buena tarde de cuadrillas ni de los picadores: los toros salieron agujereados, pero sin picar. Diego Valladar quedó sólo ante el cornúpeta sin auxilio de un capote decidido.
A Paco Ureña le tocaron toros grandes. Hechicero (1º 12/19) con 617 kilos se encampanó y no se prestó nunca él a acompañar los vuelos de la muleta. Ureña lo abordó por doblones, sin embargo, a la cuarta tanda comenzó a desarmar y no paró hasta que le dio un golpe al diestro en la mano a la hora de ejecutar la estocada. Turulato (4º 11/19) no paraba ni acudía al capote. Después de dos picotazos quedó entero. Lo comprobó Paco Ureña al quedarse su muleta y estaquillador reventados en el tercer pase. Y esto fue al natural, el lado “bueno” del bicho. Al probarlo por el otro pitón no había manera de esquivar sus tarascadas. Ureña aguantó mucho y logró unos pases naturales bellos. La estocada resultó defectuosa. Infractor (6º 1/19) no tuvo ni un pase. Mal lidiado por la cuadrilla de Roca Rey, no le dejó a Ureña ni una oportunidad. Al probarlo por ambos pitones, lo abanicó y fue aplaudido al irse por la espada.
Los grandes toreros siempre reconocían que las cornadas eran la consecuencia de sus errores. No va a pasar Roca Rey a la historia por esto. Un torero mediático de corto recorrido, pero muy querido por el público de aluvión. Su faena a Soplón (2º 10/19), después de la mala lidia (es sorprendente la incompetencia de la cuadrilla), fue un despropósito taurino: un manso fue recibido de rodillas, el diestro se jugó la vida en un pase por la espalda, pero de pie se puso francamente fuera de cacho, y cuando el público lo descubrió y protestó por sus triquiñuelas, fue cogido por confiado. El morlaco lo zarandeó, Roca pinchó, sonó un aviso. A la segunda mató al contrario. El palco recibió la merecida protesta. Una oreja.
A Víctor Hernández le tocó Mestizo (3º 10/19). Tuvo mucho coraje Hernández al aguantar los tornillazos por ambos pitones. No pudo dominar al toro. Aún así se puso a ejecutar las bernardinas cuando fue cogido sin consecuencias. Se pasó de faena, tardó en cuadrar, dejando una estocada defectuosa. Aviso. Una oreja. Zalagarda (5º 4/19) se dejó llevar en las primeras series: estatuarios, dieron lugar a cuajadas series hasta que se aburrió el animal y le dio un golpe en la cara. Víctor se empeñaba a seguir, pero el animal se convirtió en media tonelada de peligro puro. Un metisaca y una estocada trasera y caída. Ovación al arrastre inexplicable.