feria de otoño
Llega tarde el otoño en Madrid. Muy tarde a veces. El septriembre último y el primer octubre nos suelen regalar cielos prístinos, brisas azules y cálidas, de verano equivocado, donde tan solo asoma la melancolía en los oros y los arreboles del crepúsculo. Ocurre todo esto desde mucho antes del cambio climático. También el toreo, en el que la melancolía adquiere los rasgos serenos y dolorosos de las artes grandes, tiene en este otoño madrileño sus peculiaridades.