El Atlético de Madrid profundizó este miércoles en su resurgir apoteósico. Atrás ha quedado la marejada de comienzos de temporada y en el presente no encuentran rival. Con la de esta tarde ante el Slovan Bratislava, los colchoneros acumulan diez triunfos seguidos, algo no visto en el club desde 2015. El bloque se ha ensamblado en tiempo y forma, y el producto de esa mezcla de fichajes de nivel y libreto añejo es un tercer puesto en Liga que anuncia buenas nuevas y una estancia en la parte alta de la Liga de Campeones que avisa al resto de competidores del Viejo Continente. Les sobra confianza, más aún después de levantar un 1-3 al Sevilla hace días.
Diego Pablo Simeone parece haber encontrado los automatismos deseados con un once en el que Pablo Barrios lleva la manija, Rodrigo de Paul afila los avances y Julián Álvarez y Antoine Griezmann facturan las ocasiones de gol. Al fin están respetando las lesiones en la retaguardia y lo agradecen los fundamentales Marcos Llorente y José María Giménez. Asimismo, el renacer de Javi Galán y la aportación de Clement Lenglet a la salida de balón -y en la continuidad del ataque- se han añadido a la fórmula del éxito. Todo carbura de maravilla en el Metropolitano justo antes de Navidad.
En esta fecha se medían ante uno de los conjuntos más flojos de la máxima competición continental. Los eslovacos, entrenados por Vladimir Weiss, llegaron a la capital española con pleno de derrotas, cuatro tantos anotados y 18 concedidos. Ese bagaje, sumado al agujero defensivo de sus dos jornadas como visitante y a la baja del valioso centrocampista croata Marko Tolic, convirtieron esta cita en una prueba de mentalidad para los rojiblancos. El peligro del evento se limitaba a la relajación propia, como se pudo comprobar en el lento inicio que firmaron los favoritos.
El Slovan saltó al verde con ganas de abrazar una gesta. Lejos ha quedado aquella Recopa ganada al Barcelona en 1969 y no han dado la talla aunque superasen cuatro rondas previas para acceder a este torneo, pero intentaron ser valientes en el prólogo, presionando y discutiendo la iniciativa. Su problema para mantener el órdago es que los locales amanecieron con escasa intensidad mas les duró poco. Cuando aceleraron y aumentaron los vatios, el duelo quedó desnivelado de verdad. Con todo, los centroeuropeos alcanzaron a llegar dos veces al área de Oblak antes del descanso. En el minuto 26 Strelec ganó un balón dividido y lanzó una contra rematada al larguero por Barseghyan, y en el 39 el propio atacante, uno de los miembros de la plantilla de Eslovaquia que sorprendieron en la Eurocopa, envió un centro-chut cerca de la madera, en otra transición.
Los madrileños despertaron a partir del minuto 10 y no soltaron el mando casi hasta el 90. La posesión fue suya (63%) y aplicaron un ataque continuado, de velocidad racheada, que discurrió amenazante sobre todo por la banda que compartieron Llorente y Giuliano. Ambos, muy activos y explosivos en carrera, emitieron multitud de centros que no localizaban rematador. En el otro costado Samuel Lino -que dio descanso a Gallagher- reprodujo su rendimiento del curso, con buen desborde y mala finalización.
A medidia que las combinaciones colchoneras agilizaban el tempo, se deshacía el repliegue de los 'Celestes'. De Paul alimentaba a los delanteros con pases verticales al primer toque entre líneas y esa receta, repleta de movilidad y dinamismo, facilitó el 1-0. En el 17 recibió Juilán en el pico del área y pintó un derechazo que se coló por la escuadra más alejada. El octavo tanto de la 'Araña' en los últimos 10 encuentros otorgó aplomo a los locales, que prosiguieron su ofensiva con más envíos laterales y algún que otro disparo lejano sin consecuencias.
Caminaba el monólogo hacia el intermedio desprovisto de sustos para el favorito. Se había lesionado Barseghyan y el mejor visitante era el destacado guerrero Savvidis. Sólo le faltaba al Atlético la guinda que allanase el camino y ésta aconteció en el 43, después de que Lino perdonase otro centro preciso de Llorente. Barrios emitió un cambio de juego en profundidad soberbio, el incansable carrilero diestro mandó el cuero al segundo palo y allí embocó la segunda diana Griezmann, superando por alto a su par.
Los rojiblancos accedieron a vestuarios con 2-0 en el marcador, 11 remates completados y uno sólo permitido hacia la portería de Oblak. La estadística corroboraba la superioridad percibida en las sensaciones. Se sabían en otra categoría, pero en la reanudación sobrevendría el recordatorio del peligro que entrañaba esta cita. Un escueto apagón de concentración bastó para que los eslovacos colasen un centro lejano fulgurante que su punta remató sin tino. El VAR llamó al colegiado y éste señaló un penalti muy discutible de Lenglet. Strelec asumió la responsabilidad y recortó distancias con clase.
Aceptaron con deportividad los colchoneros el imprevisto y multiplicaron sus revoluciones para perseguir la sentencia con convicción. Entonces se remangaron y, ya con Koke en el campo -Barrios se quedó en los camarines-, pasaron a atropellar al Slovan. Arreciaron las llegadas sobre el arco defendido por Takac hasta que Griezmann selló su doblete, en el minuto 57, al conectar con astucia y poco ángulo una circulación virtuosa que llevó la asistencia del ordenador vallecano. Fue el undécimo tanto del francés, su séptimo en los últimos cinco duelos. Julián Álvarez intentó ampliar la renta hasta su sustitución, aunque los que más cerca estuvieron fueron Giménez, con un testarazo que lamió la madera -minuto 77-, y Voet, que voleó al poste un saque de equina. No hubo espacio para más festejos que el del triunfo plácido que consolida las opciones de los madrileños para acabar la fase liga de este campeonato entre los ocho mejores clasificados -con Bayer Leverkusen y Salzburgo en el calendario-.