La puntería de los ingleses tumbó a un equipo de Míchel que vivió momentos vibrantes (0-1). Con todo, quedan al borde de la eliminación. Solitario gol de Salah.
La histórica visita este martes del Liverpool a Montilivi, un estadio que hace tres años acogía partidos de Segunda División, pilló al Girona en una situación particular. Estaban viviendo el sueño de la Liga de Campeones en su máxima expresión, compitiendo frente a uno de los clubes legendarios, y a la vez se estaban jugando su futuro porque necesitaban puntuar como fuera para seguir vivos en la élite continental. Un sólo triunfo y tres derrotas en las cuatro primeras jornadas -de especial dureza la última, en el campo del Sturm Graz- dejó a los catalanes al borde de la eliminación, con un calendario por delante que vislumbra un viaje a Milán y la recepción final al Arsenal. Casi nada.
En esa mezcla de ensoñación y apuro, Míchel Sánchez no escatimó en su once inicial. Sacó de inicio a casi todo el potencial atacante del que dispone, en el que más confía, condicionado por las bajas por lesión del creativo Tsygankov, del motor Yangel Herrera y del atacante macedonio Miovski. Dejó a Oriol Romeu como único ancla de un esquema que juntó a Van de Beek, Miguel Gutiérrez, Bryan Gil y Yásper Asprilla en el centro del campo. Y a ese grupo de puntales le añadió en ataque al participativo Danjuma, que se adhirió a la banda izquierda para hurgar en las debilidades defensivas del Alexander-Arnold. Esa fue la nómina de partida y el técnico cambió un tanto su filosofía: ordenó replegar y buscar dañar al contragolpe. El plan pasaba por obligar a los ingleses a crear en estático, su peor habilidad.
Buen Girona
El guion, eso sí, empezó con susto para los locales porque el bloque preparado por Arne Slot quiso demostrar por qué van primeros destacados en la Premier League y en la 'Champions', torneo en el que lo han ganado todo. De hecho, venían de doblegar al Real Madrid y su tarjeta estadística reflejaba 12 goles anotados y uno solo encajado para un total de 17 encuentros sin perder en todas las competiciones. Acapararon la pelota desde temprano los británicos (57% de posesión), presionaron con ardor y antes del minuto 10 ya habían uniformado al meta Gazzaniga como el mejor jugador del escuadrón español. En ese lapso el portero argentino desvió un zurdazo de Darwin Núñez tras un pase excepcional de Gravenberch -la pieza más mejorada desde la marcha de Klopp- y detuvo un testarazo de Joe Gómez en un córner lanzado por Robertson.
Tardó en estirarse el conjunto catalán. Hasta que lo consiguió se limitó a achicar en su campo y a amenazar con la precisión en largo de Krejci y los desmarques de ruptura de Bryan Gil, a la espalda de la adelantada defensa del favorito. Esa fórmula casi supuso el 1-0 en el minuto 12, cuando Asprilla abrió para el centro de Miguel que Blind no supo embocar sin oposición en la frontal del área pequeña. El fantástico Alejandro Francés, que secó a Luis Díaz, remató el consiguiente balón suelto y estrenó los guantes de Alisson. El guardameta brasileño volvió a la titularidad esta noche tras mes y medio de ausencia, y en el minuto 18 repelió otro intento en transición de Gutiérrez. Habían descubierto los gerundenses que si superaban la primera línea de presión de los 'reds', podían volar en ataque.
Esa grieta le generó dudas en un Liverpool que se partía si no recuperaba rápido. Emergió entonces la filosofía de Míchel en plenitud y en torno a la media hora asumieron el control de la pelota. Es más, mostraron su calidad para sacar la pelota desde atrás de forma combinativa, como les ha sido propio en las dos últimas temporadas. Ese estilo valiente amaneció cuando se sintieron seguros para arriesgar y el juvenil Asprilla, que lució hace días contra los merengues, reclamó los focos. En el 37 pintó un centro venenoso que obligó a Alisson a salir con incomodidad y en el 38 trazó un zurdazo desde media distancia que forzó al arquero a estirarse para sacar el cuero de la escuadra. Este regateador colombiano es el fichaje más caro nunca visto en el Girona y está demostrando los motivos. De sobresaliente personalidad, aguantó la redonda y provocó desequilibrio.
Con todo, no se movería el marcador y los locales comprobaron también lo resbaladizo de dejar metros para que exploten los delanteros visitantes. Mohamed Salah, Núñez y un despeje apurado de Miguel que rozó el poste inquietaron a Gazzaniga antes del descanso. Le chutaron ocho veces, mas los catalanes respondieron con nueve intentos. Estaba carburando la estrategia 'gironí', pues contuvieron en la medida de lo posible a la poderosa delegación inglesa y evidenciaron su calidad. Y como necesitaban asegurar los puntos para sobrevivir en la competición, con el órdago de la victoria en esta fecha como escenario ideal, aumentarían la intensidad y la ambición en la reanudación. Apoyados en sus buenos cimientos del primer tiempo se fueron a por la gloria con honestidad e ilusión.
Final cruel
Danjuma siguió horadando el perfil del frágil Alexander-Arlond y de Joe Gomez -titular por la baja de Konaté-, y antes del minuto 50 ya había rematado en dos ocasiones. Eso sí, desprovisto de puntería. Este mal que persigue al neerlandés es el principal hándicap del colectivo gerundense. Segundo máximo anotador de la pasada Liga -cosecharon 85 goles-, su producción ofensiva se ha desplomado y Europa no lo permite. Pesan demasiado las bajas en el mercado de fichajes de Artem Dovbyk, Savinho, Aleix García o Yan Couto. Suman ya 11 encuentros sin ver portería en este curso. Esa falta de tino en la finalización dio luz y respiro al coloso de Merseyside, que no perdonó. Aceleraron los británicos y localizaron la vía de escape que resultó decisiva. En el minuto 60 Roberton se incorporó y chutó con potencia para la enésima parada de Gazzaniga, pero el VAR avisó al colegiado. Antes del latigazo del lateral escocés, Van de Beek sacó la bota de Luis Díaz con un pisotón involuntario en el área. El árbitro pitó penalti y Salah anotó con jerarquía.
El séptimo tanto de egipcio en sus últimos seis partidos jugados (su 50º en Liga de Campeones) derrumbó la convicción gerundense, tanto de los futbolistas como de la grada. Hasta ahí llegó la mentalización de una plantilla que no se terminó de creer sus opciones de completar la gesta. Comparecieron como revulsivos Cristhian Stuani, Portu, Iván Martín y Solis, mas no registraron ocasiones claras. Y en el otro lado del campo, Gazzaniga le negó a Alexander-Arnold un golazo de falta en el 84. "A día de hoy, hay partidos que aún nos vienen un poco grandes", confesó Míchel tras la reciente derrota ante los madridistas y esta tarde debió pensar algo similar. Habían levantado el vuelo pero la pasada semana han sufrido un bajón crucial, que les eliminado de la Copa del Rey. Sólo un milagro les metería entre los 24 mejores del continente. El Liverpool, que descansó el fin de semana (aplazaron su derbi por el impacto de una tormenta), certificó su pase directo a los octavos de final.
Ficha técnica
0- Girona: Gazzaniga; Daley Blind (Solís, min. 76), Krejci, Juanpe, Francés; Oriol Romeu, Miguel Gutiérrez, Van de Beek (Iván Martín, min. 76); Brayn Gil (Portu, min. 71), Yásper Asprilla; y Danjuma (Stuani, min. 71).
1- Liverpool: Alisson; Robertson, Van Dijk, Joe Gomez, Alexander-Arnold; Gravenberch, Curtis Jones (Elliott, min. 76), Szoboszlai; Luis Díaz, Salah y Darwin Núñez (Gakpo, min. 71).
Goles: 0-1, min. 63: Salah (penalti).
Árbitro: Benoît Bastien (Francia). Amonestó a Luis Díaz, Oriol Romeu, Joe Gomez, Francés y a Portu.
Incidencias: partido correspondiente a la sexta jornada de la Liga de Campeones, disputado en el estadio de Montilivi (Gerona).