Opinión

Política y cristianismo

AL PASO

Juan José Solozábal | Martes 18 de febrero de 2025

1-Estaba repasando a Arendt ,sus Ensayos de comprensión en concreto, a sugerencia del recuadro de Jon Juaristi en el ABC, cuando he recibido el último Times Literary Supplement que dedica la portada y una excelente reseña a la autobiografía del Papa Francisco. El lector conoce mi preocupación por las relaciones entre política y cristianismo, que rezuman muchas veces mis columnas: se trate de la idea de la dignidad humana, el tratamiento constitucional de la libertad religiosa, la posible renovación de los valores democráticos, a través de una lectura positiva del pluralismo religioso, sugerida entre otros por Habermas o Weiler, o me refiera a las abundantes muestras de coraje en la denuncia de la barbarie etarra de los mejores curas vascos. Es con este trasfondo con el que traslado las notas de lectura a que hacía mención hace un momento.

La posición de Hannah Arendt ante la cuestión religiosa se puede establecer en tres o cuatro proposiciones: 1º No cabe discutir desde planteamientos científicos, la legitimidad de las afirmaciones religiosas: hay ámbitos capitales del conocimiento a los que no se puede llegar con los procedimientos de la duda y la evidencia. “Ningún proceso de duda, ni hipótesis de trabajo de ningún tipo, darán nunca respuestas satisfactorias al enigma de la naturaleza del Universo y al enigma, más perturbador, del propio hombre”. 2º El reconocimiento de un espacio inmune al poder público ,que el cristianismo reclama para sí, es su contribución a la afirmación de la libertad. “La libertad que el cristianismo trajo al mundo era una libertad respecto de la política, una libertad para situarse y permanecer fuera del ámbito de la sociedad secular en su conjunto ~algo inaudito en el mundo antiguo~” .3º Como demuestra el caso francés (lucha en la Resistencia) es inequívoco al compromiso cristiano con la libertad y contra el totalitarismo. De otro lado, el cristianismo ofrece una seguridad en la zozobra de la modernidad y sus falsos ídolos que explica su atractivo para un sector importante de los intelectuales (Peguy, el matrimonio Maritain, Bernanos, Chesterton, Mounier, podría haber añadido Arendt,etc.).

2-Respecto a la reseña en el TLS de 7 de febrero de A. N. Wilson de la Autobiografía de Francisco, lo primero que hay que decir es que corrige otra noticia del libro perfectamente estúpida y sectaria del Economist (bien infrecuente) que concluye que el Papa Francisco es un hombre bueno que ha escrito un mal libro. Wilson hay algunas cosas que no entiende en el relato del Papa Francisco, con toda razón, así que agradezca por siempre a la providencia que sus abuelos no cogieran el barco que debían en 1917, el “Titanic” italiano de Génova a Buenos Aires, que naufragó. Tampoco entiende la tranquilidad espiritual que sigue a la confesión y que le hace sentir un poder transformador: así fue al final de su adolescencia como en una confesión comprendió su vocación sacerdotal. Sigue frecuentando la confesión donde se avergüenza de las propias faltas personales y sobre todo de los fallos y pecados de la Iglesia.

En el libro se da cuenta de diversos jalones de su vida: Inmigrante italiano, familia de baja clase media en Buenos Aires, educación científica, vocación religiosa, severa enfermedad, decisión de convertirse en jesuita y ascensión al cargo de Provincial de la orden. Jorge Bergoglio presenta una mezcla muy latinoamericana de política revolucionaria y religiosidad tradicional. “Los pobres están en continua protesta contra las injusticias : los pobres son un polvorín”. “María escucha a los pobres, es la madre de los pobres y de los indefensos”. Este sentir que presenta ecos del peronismo explica los pocos escrúpulos del Papa al suprimir la misa tridentina, para escándalo (razonable) de los católicos tradicionalistas.

No hay que hacer aspavientos por el coloquialismo del lenguaje del Papa. Acogiendo el tópico de la pendenciosidad de los argentinos, y recordando episodios de su propia familia, éste señala, “Cuando me encuentro con parejas casadas siempre digo, venga, discutir, romper unos platos si creéis que esto ayuda, lo que por otra parte es normal. Pero nunca lo hagáis delante de los hijos”. A veces parece algo fanfarrón presumiendo de su sentido del humor, su empatía con los pobres y los afligidos, en especial los migrantes, y su cariño hacia los niños. Pero lo cierto es que es practicante de una humildad extrema, rehuyendo morar en los apartamentos papales que ocupaban sus predecesores y eligiendo vivir en un par de modestas habitaciones en una especie de hostal donde comparte las comidas con el clero menor y los funcionarios del Vaticano.

El Papa sería consciente de la lamentable situación de la Iglesia en este momento: asistencia a Misa cayendo en picado en Europa, vocaciones sacerdotales nulas, o casi, en países siempre fieles como Irlanda, las sombras persistentes de escándalo de los abusos con menores con intensidad fluctuante. Esto hace imposible el inmovilismo y el seguir como de costumbre. De ahí sus intentos de reformar la Iglesia al modo sinodal en el que se oigan las voces de los laicos y donde se renuncie al clericalismo.

Aquí es donde deben encuadrarse, aparte de sus intenciones de feminizar la Iglesia progresivamente,(María es más importante que Pedro y la Iglesia es femenina, aunque los sacerdotes sean hombres) las observaciones del Papa sobre la homosexualidad, la gente divorciada y los no cristianos que muchos han dado por bienvenidas. “Solo los que hacen puentes progresan; quienes solo construyen muros acaban siendo prisioneros de los que ellos han levantado”.

Benedicto XVI era un portento intelectual, uno de los más sabios papas en la historia, un estilista tanto en alemán como en latín. Como dice A. N. Wilson en el TLS, Francisco no es nada de esto: es inelegante, egotista y a veces brutal.Todas estas críticas son probablemente verdad pero no son la pintura completa: es también una persona profundamente cristiana empapada en los evangelios que cita en cada página de su libro. Y, en su amor a la paz y la penitencia es inmediatamente reconocible como un discípulo de Jesús.

De otro lado, continúa el TLS, no hay que olvidar el gran poder de la Iglesia y de su cabeza el obispo de Roma. Es una institución de más de 2000 años de duración. La despreciativa pregunta de Stalin ¿cuántas divisiones tiene el Papa? fue respondida por un altanero Karol Wojtyla que, como Juan Pablo II, hizo más que nadie, más incluso que Margaret Thatcher y Ronald Reagan, para precipitar la caída de la Unión Soviética.

PS: Como saben hace unas semanas falleció el profesor Elias Diaz . Me permitirán que en su homenaje les remita a un recuadro que aquí publiqué hace años.