Los Lunes de El Imparcial

Héctor Abad Faciolince: Ahora y en la hora

Ensayo

Lunes 14 de julio de 2025

Alfaguara. Barcelona, 2025. 224 páginas. 19,90 €. Libro electrónico: 9,99 €. El escritor colombiano relata el atentado que sufrió en Kramatorsk (Ucrania), cuando un misil ruso destroza una pizzería donde se encontraba con otros compañeros. Trece víctimas mortales y numerosas heridos fue el trágico balance. Un testimonio tan ineludible como emocionante, que aborda también cuestiones capitales

Por Rafael Fuentes



Recordemos que se conoce como síndrome del superviviente el fenómeno psicológico que aqueja a quien ha pasado por situaciones, experiencias… terribles y traumáticas y ha sobrevivido. Hay casos extremos como el de Primo Levi tras su paso por el infierno de Auschwitz que cuenta en su estremecedor Si esto es un hombre. Los sentimientos que acarrea ese síndrome del superviviente son tristeza, depresión y sobre todo sentido de culpa. Hasta el punto de poder desembocar finalmente en el suicidio, sospechándose que Primo se quitó la vida, aunque el episodio de su muerte no está diáfanamente claro. ¿Se precipitó por el hueco de la escalera donde vivía intencionada o accidentalmente?

Héctor Abad Faciolince (Medellín, Colombia, 1958) pasó recientemente por una experiencia traumática en la que estuvo a punto de morir. En junio de 2023, el escritor colombiano fue a Kiev a presentar la traducción al ucraniano de El olvido que seremos, una obra extraordinaria en clave autobiográfica sobre su familia y el asesinato de su padre a manos de narcotraficantes, Héctor Abad Gómez, médico y decidido activista en pro de los derechos humanos en Colombia, y la violencia que asola su país, de la que Vargas Llosa escribió: “El libro es desgarrador pero no truculento, porque está escrito con una prosa que nunca se excede en la efusión del sentimiento, precisa, clara, inteligente, culta”. A la vez, iba a apoyar la campaña “Aguanta Ucrania”, impulsada por su compatriota Sergio Jaramillo, ex alto comisionado de la ONU para la Paz.

Pocos días después, se trasladó a Kramatorsk, en la zona del Donetsk. El 27 de junio se encontraba en una pizzería en esa ciudad, junto a Jaramillo, la periodista Catalina Gómez, el guía Dima Kovalchuck, y la escritora Victoria Amelina. De pronto, estalló la tragedia: un misil ruso de gran potencia, muestra del criminal deseo del gobierno de Putin de atacar a la población civil, impactó en el restaurante, causando trece víctimas mortales y numerosos heridos. Entre las víctimas mortales, Victoria Amelina, quien ocupaba el sitio que le correspondía a Abad Faciolince que minutos antes de la fatal explosión se había cambiado de lugar en la mesa por problemas de audición, pues oía mejor por el oído izquierdo.

En Ahora y en la hora, el autor de La Oculta relata ese fatal momento, pero es mucho más: “Desde que empezó la invasión rusa en toda regla, aquel 24 de febrero [de 2022], yo no hacía más que leer obsesivamente noticias sobre Ucrania. Escribí una y otra vez artículos sobre el tema […] La valiente actitud de Zelenski (que no había aceptado el avión que Biden le ofreció para abandonar el país con su familia, pidiéndole en cambio armas para defenderlo) y la resistencia heroica del ejercito ucraniano me llenaban también de orgullo y esperanza”, confiesa. Por eso, pese a la oposición de su esposa, decide ir a la boca del lobo. Así, en el libro, entre otros aspectos, explora la historia del país y denuncia la voracidad del mandatario ruso: “Sentía algo hondo, triste y bonito al mismo tiempo al firmar mi libro más conocido en un país y para unos lectores que estaban padeciendo una invasión brutal, miles de violaciones de los derechos humanos, crímenes de guerra e innumerables heridos y muertes injustas y sin sentido en una detestable guerra colonial de destrucción y conquista”.

Y más aún, nos acerca a Victoria Amelina y los otros compañeros de la mesa que estaban junto a él ese fatídico 27 de junio de 2023, reflexiona atinadamente sobre la vida, y el azar, en no pocas ocasiones inclemente, que a veces parece guiarla, y sobre la muerte, que siempre está al acecho, que Abad Faciolince conoce muy bien: presenció el cobarde asesinato de su padre, es testigo de la violencia que castiga a su país, y, precisamente, cuando emprendió el viaje a Ucrania, apenas si estaba recuperado de una operación a corazón abierto.

También en torno al valor de la democracia, hoy amenazada: “La democracia es frágil […] Esta historia personal busca inocular al menos un pequeño anticuerpo contra la antigua sed humana que tiende a preferir la fuerza y el mando de un hombre fuerte, de un tirano, en lugar del difícil, pero no imposible, acuerdo entre los muchos que pensamos distinto”. Y examina cuestiones tan fascinantes como el incomprensible silencio de Dios ante tanta desolación, injusticia y muerte de inocentes en el mundo, y el problema del mal, que para Faciolince “no es una cosa anónima y abstracta, sino que lo sabemos desde la infancia; más que maldad, hay malos. El mal, dice Vasili Grossman, es una persona con un rostro y un nombre”.

Tras el traumático atentado sufrido en Ucrania, el sentido de culpa y una honda aflicción embargaron a Héctor Abad Faciolince. Ahora y en la hora ( “ahora y en la hora de mi muerte”, como se dice en la oración del Ave María) es un testimonio catártico. Emocionante. Ineludible.

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