Los Lunes de El Imparcial

Dolores Redondo: Las que no duermen NASH

Novela

Domingo 17 de agosto de 2025

Destino. Barcelona, 2024. 608 páginas. 23,90 €. Libro electrónico: 12,99 €.

Por Aránzazu Miró



Quizás deba empezar confesando que Las que no duermen NASH es mi primera lectura de Dolores Redondo. Claro que a la vez que emprendía esta novela, he ojeado la Trilogía de Baztán y me he detenido especialmente en la primera: El guardián invisible debe ser fantástica, a juzgar por el éxito obtenido y especialmente por la cantidad de lectores que ha logrado. Ese es, al fin y al cabo, un barómetro mejor que cualquiera de los comentarios que podamos hacer ninguno de nosotros.

Dolores Redondo no se anda por las ramas. Va directa al grano. La primera línea anuncia la aparición de la «segunda víctima del bajasaun, aunque entonces la prensa todavía no lo llamaba así». No le importa adelantar información. Y es que engancha.

Las que no duermen NASH cambia de protagonista. La inspectora Amaia Salazar, sin embargo, tendrá una presencia estelar, acompañando a la doctora Nash Elizondo que es quien resuelve un nuevo caso desde una nueva perspectiva, la de la figura de la psicóloga forense. Eso sí, se mantiene el valle de Baztán como el lugar elegido.

De nuevo la historia novelada se complica en situaciones múltiples: hay que resolver la aparición de un cadáver, un hecho casual, mientras el equipo arqueológico forense investiga historias de brujería en la zona, a la vez que la vida personal de los protagonistas lo complica todo. En esta novela, todo lo que ocurre es pura ficción, no parte como en la Trilogía de un hecho real, pero el contexto en que sucede todo sí es muy verídico. Coincide con el inicio de la pandemia por Covid-19, y la crónica histórico-social es de las que ayudarán a hacer memoria.

La novela engancha, fluye muy bien, hasta que empieza a liarse todo como demasiado, diría de manera poco ortodoxa; el final que necesitamos que nos expliquen porque las pistas que recibimos no lo desentrañan, resulta poco verosímil; eso no significa nada, ya sabemos que la realidad supera siempre a la ficción, pero a mí me parece una conclusión demasiado enrevesada. Es una opinión, ya sé, de una lectora poco avezada en el campo de la novela negra, en este caso fundamentalmente turística. Esta novela se inscribe perfectamente en la categoría de guía de viaje en que se clasifican ya bastantes novelas de este género. Baztán ha asumido la importancia turística de las rutas de la novela y le saca provecho, y Dolores Redondo, con esta nueva protagonista, la doctora Elizondo, incide en ello.

Reconozco que no entiendo el título de la novela. En una entrevista muy reciente, la autora manifestaba que «el título de mi novela homenajea la inquietud femenina». Sí que la novela tiene ese destino, pero el título, ese, yo no lo entiendo. NASH es un acrónimo forense utilizado para clasificar la resolución de los crímenes, que a su vez adopta como nombre nuestra protagonista, pero no capto el significado de la frase Las que no duermen NASH.

De que Dolores Redondo tiene pericia escribiendo no me cabe duda ninguna; enlaza los temas, las situaciones, la aparición de personajes, el juego metaliterario de utilizar a Amaia Salazar como inspectora de la Policía Foral navarra y como personaje de la obra de una tal Dolores Redondo que triunfó narrando la resolución de los crímenes del caso basajaun y que ahora la doctora Elizondo tiene el placer de conocer y de trabajar junto a ella. Muy bien tramado y llevado el juego de esas entradas metaliterarias. Y muy documentado todo el proceso de investigación criminal; hace que la novela negra resulte creíble, pero también recuerda demasiado un manual de técnicas. Un poco de cal y otro poco de arena.

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