Recién derribado el muro de Berlín, se discute si tenía sentido mantener la OTAN o ahorrarse el dispendio. Corrían tiempos ingenuos. Un japonés norteamericano, llamado Fukuyama, escribió un folleto sobre el fin de la historia. Glosaba a Kojève, un ruso francés que, en París, tras acabar la contienda Mundial, enseñaba la relación entre Hegel y Marx. Kojève aseguraba que la confluencia de intereses hegeliano-marxistas representaba el fin de la historia. Nadie sospechaba entonces que este final servía más a los intereses sovié