La Federación Senegalesa de Fútbol (FSF) confirmó este jueves su decisión de presentar un recurso contra el fallo del Comité de Apelación de la Confederación Africana (CAF) que anuló la victoria de Senegal en la final de la última Copa África y declaró campeona a la selección de Marruecos. "Senegal defenderá legítimamente esta estrella, ganada en el terreno de juego con el talento de nuestros jugadores", declaró Abdoulaye Fall, presidente de la FSF, durante una rueda de prensa en la capital, Dakar.
En ese contexto, la FSF confirmó, como ya adelantó esta semana, que interpondrá un recurso ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS), con sede en Lausana (Suiza), aunque no precisó cuándo lo hará. "La Federación Senegalesa de Fútbol agotará todos los recursos institucionales, diplomáticos y legales a su alcance para defender sus derechos y garantizar la equidad deportiva", subrayó Fall.
La entidad reaccionó así después de que el Comité de Apelación de la CAF anulara el pasado martes el triunfo de Senegal en la final de la Copa de África, que ganó por 0-1 en la prórroga, y declarara campeón a Marruecos por 3-0, tras atender los recursos de la federación de este país tras la derrota sufrida en ese partido el pasado 18 de enero. “Desde el punto de vista legal, Senegal no puede perder este partido en los despachos”, denunció el presidente de la FSF. La CAF tomó la decisión “en aplicación del artículo 84 del reglamento” de esta competición, que sanciona con la eliminación del torneo a un equipo en varios supuestos, entre ellos abandonar el campo “antes del final regular del partido sin la autorización del árbitro”, por lo que “se considerará perdedor y eliminado de forma definitiva” al conjunto infractor.
Pero no ha quedado ahí la respuesta senegalesa, ya su seleccionador, Pape Thiaw, ha decidido llevar el trofeo de la Copa África a un cuartel militar para que sea la Armada de su país la que custodie el premio y evite que la CAF o Marruecos (que ya trató de robarles durante la final) se hagan con el trofeo.
Durante la final, disputada en el estadio Príncipe Moulay Abdallah de Rabat ante 69.500 espectadores, un discutible penalti señalado a favor de Marruecos en el tiempo añadido, justo antes de que el colegiado anulara un gol legal a los senegaleses, antes de la prórroga, provocó la amenaza de la selección senegalesa de abandonar el partido. Tras ese lance del juego, todos los futbolistas de Senegal menos el delantero Sadio Mané se marcharon al vestuario como protesta, mientras la selección de Marruecos y el árbitro permanecieron sobre el terreno de juego, aunque luego volvieron y se reanudó el encuentro.