El diestro Andrés Roca Rey, cogido de gravedad este jueves en Sevilla, abandonará en las próximas horas la UCI del hospital Viamed-Santa Ángela de la Cruz y pasará a planta para seguir recuperándose de las heridas que han causado "un grave destrozo", según ha señalado a los periodistas su apoderado, Luis Manuel Lozano.
“Ha pasado la noche bien, la cornada es fuerte; muy extensa y con mucho destrozo muscular, pero gracias a Dios a nivel de arterias y nervios, aunque los ha tocado, no ha habido una afectación fuerte” ha señalado el mentor del diestro peruano, añadiendo que “el médico está contento con el resultado de la operación”.
“Está contento, lo que menos le importa es la cornada y se encuentra muy satisfecho con el triunfo y la forma en la que vio al público entregado con él”, ha señalado el apoderado de Roca Rey, reconociendo que la preocupación de su entorno sigue siendo máxima.
“Es que ha sido una cornada muy fuerte”, ha recalcado Lozano, que ha desvelado que tuvo que volver a ser sedado a medianoche al no remitir los dolores. La idea, según le comunicó el cirujano Octavio Mulet, es que el torero pueda pasar este mismo viernes a planta aunque aún tendrá que seguir ingresado algunos días más.
Lozano no ha querido aventurar ningún plazo de recuperación. “Lo importante es que se ponga bien y saldrá cuando se encuentre a tope” ha señalado el taurino toledano, que ha vuelto a recalcar que, dentro de los grandes destrozos musculares que sufre el diestro limeño, “ha tenido mucha suerte”.
Roca Rey fue alcanzado por el quinto toro de la tarde, un ejemplar marcado con el hierro de Toros de Cortés, que le propinó una extensa cornada con trayectorias de 35 centímetros en el muslo derecho después de zarandearle durante varios segundos.
Según el parte médico, Roca Rey sufrió una “herida por asta de toro, en cara interna, tercio superior del muslo derecho que presenta una trayectoria total de 35 cm, con una descendente de 20 cm y una ascendente de 15 cm, que produce extensa rotura de músculos vasto interno y sartorio, disecando y contundiéndose en prácticamente toda su extensión el paquete vasculo-nervioso femoral superficial, sin producir lesión vascular”.
Para controlar la hemorragia y las lesiones producidas, el diestro fue sometido a “exploración y lavado de herida, hemostasia de ramas vasculares femorales y musculares, aplicando hemostáticos. Se comprueba hemostasia efectiva" y se le aplicó “drenaje aspirativo en ambas trayectorias. Aproximación de planos músculo aponeuróticos y piel”.
Seis toros de Victoriano del Río (3º, 5º y 6º), de hondo trapío aunque desigual volumen, con tres más hondos y otros tres más terciados, cinqueños los de los últimos lugares. Los cuatro primeros tuvieron un casi nulo fondo de bravura, a menos o defendiéndose, el quinto se movió con cierto temperamento y el sexto sacó sentido y problemas.
José María Manzanares, de tabaco negro y oro viejo: pinchazo sin soltar y honda atravesada (silencio); media estocada trasera atravesada (silencio).
Roca Rey, de azul pastel y oro: pinchazo y estocada desprendida (silencio tras aviso); estocada y cornada (dos orejas que paseó la cuadrilla).
Javier Zululeta, de lila y oro: estocada delantera contraria atravesada y perpendicular y dos descabellos (silencio); estocada baja (vuelta al ruedo tras petición de oreja).
Roca Rey resultó herido al entrar a matar al quinto.
Entre las cuadrillas, Curro Javier, que reaparecía tras superar una larga enfermedad, fue muy aplaudido en su brega al tercero y saludó tras banderillear al sexto.
Decimotercer festejo de abono de la Feria de Abril, con cartel de "no hay billetes" (12.000 espectadores), en tarde de nubes y claros y rachas de viento.