No hay peor veneno en el fútbol que la ausencia de líderes de peso en el vestuario y los egos hipertrofiados. Cuando no hay veteranos en el camarín que asienten, con voz y autoridad real, lo que se debe y no se debe hacer y tampoco se conjuga el sacrificio por el colectivo como el valor fundamental del proyecto, no hay club que salga a flote. Da igual que se trate del antiguo Villaverde Boetticher o del Real Madrid Club de Fútbol. La realidad es tozuda. Si ambos ingredientes coexisten a la vez no hay entrenador ni presidente que posea el poder de encauzar el barco. No vale más que una revolución para sanar. Solo con este contexto teórico se puede comprender, en profundidad, lo que le está ocurriendo al conjunto merengue en este cierre de temporada en el que está saltando todo por los aires durante el último mes de competición.
Desde que el Bayern eliminase al bloque entrenado por Álvaro Arbeloa en los cuartos de final de la Liga de Campeones, ha nacido un torrente de filtraciones que estaría desnudando la realidad del vestuario más fracturado que se recuerda en Concha Espina. La cronología de la explosiva situación actual, indigna de una entidad del calado del Madrid, tardó poco en mostrar sus primeros síntomas. Fue pasado el Mundial de Clubes, cuando saltó a la prensa que varios futbolistas no apoyaban las sesiones de vídeo de Xabi Alonso, el técnico de garantías encargado de comandar el renacer. Un mal comienzo de proyecto que fue recibiendo estocadas (como la queja pública de Fede Valverde por su posicionamiento en el lateral diestro) y que recibió su golpe de gracia en el Clásico de la primera vuelta de LaLiga, que ganaron los madridistas en un momento en el que lideraban el torneo con solvencia y competían mejor que nunca.
Aquel 26 de octubre Vinicius fue sustituido y reaccionó de manera injustificable al cambio, dibujando unos aspavientos ante el Bernabéu que dejaron a su técnico a los pies de los caballos. El regateador brasileño se acabó disculpando ante su afición, pero ganó esa batalla al no recibir sanción ni reprimenda del club por su lamentable comportamiento. Con su renovación como marco general. Desde entonces los jugadores dejaron de cumplir las órdenes de Xabi Alonso en cuanto a la presión alta y el equipo se fue a piqué de manera irremisible. Este suceso le costó el cargo al estratega tolosarra y en plena crisis la directiva a apostó por Arbeloa. En un intento de urgencia por colocar en el banquillo a un perfil más cercano a los pesos pesados del vestuario, con la ilusión de que pudiera convencerles de la obligatoriedad de esforzarse todos juntos para ganar.
No hubo manera tampoco. El fútbol ofensivo no les fluye desde que Toni Kroos se retiró y las probaturas en el mediocentro creativo no han dado el resultado esperado. Y las derrotas, que son el superalimento para que cunda el descreimiento en cualquier camarín, le afectó sobremanera a este grupo de futbolistas que hace dos años había ganado casi todo (Liga, Liga de Campeones, Supercopa de Europa, Supercopa de España y Copa Intercontinental). Comenzó entonces una teatralización de unidad, en el manotazo de ahogado de un bloque que ya se sabía protagonista de su propia versión de 'La crónica de una muerte anunciada'.
Arbeloa asumió el cargo de entrenador el 12 de enero y un mes después, el 10 de febrero, la plantilla del Real Madrid se reunió en una cena "para conjurarse" de cara a la pelea por LaLiga y la 'Champions'. Así se publicó aquel evento, como la voluntad de todos los peones para dar el do de pecho por sus compañeros en lo que quedaba de curso... y al día siguiente Antonio Rüdiger agredió a Álvaro Carreras en el entrenamiento. En la mañana posterior a esa cena. La noticia ha tardado en salir a la luz tres meses y ha tenido que salir el lateral izquierdo gallego a confirmar el incidente para, después, defender que la cosa no fue más allá. Se llevó un bofetón de su colega de línea defensiva y poco más. Mientras tanto, Kylian Mbappé rompió con los servicios médicos del club para tratarse de su lesión en la rodilla en Francia. La marcha hacia el desastre aceleraba.
Por el camino Dani Carvajal, tal y como se está sabiendo ahora, no ha ejecido de capitán como manda el libreto. Su regreso tras la larga lesión sufrida no ha salido como él quería. Arbeloa no le ha dado los minutos que él cree merecer y le ha tocado ver los grandes partidos desde el banquillo, con Trent Alexander-Arnold por delante. Según está trascendiendo, este veterano con seis Copas de Europa en la mochila no habría admitido ese rol y su relación que Arbeloa parecería haber llegado a un punto de no retorno (con las problemas para ser convocado por España para el Mundial de fondo). En estas semanas se ha conocido que esa rabia e impotencia desembocaron en una entrada fuera de contexto que lesionó a un canterano, Víctor Valdepeñas, durante otro entrenamiento corrosivo en Valdebebas.
La "conjura" no estaba funcionando y Raúl Asencio quedó apartado en marzo. El motivo, según se ha publicado, es que discutió con el entrenador por una suplencia ante el Manchester City. Para colmo, el defensa canario se presentó en el despacho del técnico en Valdebebas, con un médico, asegurando que sufría unas molestias musculares justo antes del partido liguero ante el Elche. Ante esa tesitura, Rüdiger tuvo que forzar, generando un desbarajuste que añadió más pimienta al vestuario. Arbeloa reaccionó penalizando lo que entendió como una indisciplina y no volvió a convocar a Asencio hasta que éste se disculpase delante de sus compañeros. Pero no fue éste el único brete con el que ha tenido que torear Arbeloa: Alexander-Arnold llegó tarde en el día de partido contra el Atlético, con resultado de banquillazo para el inglés; y Dani Ceballos se le ha rebelado frontalmente ante la ausencia total de minutos de juego. El mediocentro andaluz se le plantó al entrenador al ver que jugaban antes que él canteranos (Thiago Pitach, Jorge Cestero o Manuel Ángel) y entablaron una discusión contundente que le ha dejado en el ostracismo.
En este punto del repaso aparece de nuevo Mbappé. El astro francés, que ha marcado 41 goles en los 41 partidos que ha disputado esta temporada, está cerrando el curso cada vez más distanciado del club y de su afición. La falta de compromiso defensivo ha emborronado esta sensacional producción goleadora porque su equipo no gana. Pero hay más elementos que explican ese cierto desapego. De nuevo en los espinosos entrenamientos de Valdebebas, uno de los jugadores ha filtrado una fuerte discusión del parisino con un miembro del cuerpo técnico. Al parecer, el delantero se quejó a este miembro del personal por una decisión tomada mientras ejercía de árbitro en un partidillo. El tono y la actitud del goleador sorprendió a sus compañeros... tanto como que haya pasado por completo de acompañarles a Cornellá la pasada semana, mientras se jugaban retrasar el alirón del Barcelona. Tal y como ha trascendido, su viaje a Italia durante sus días descanso, publicitado a través de las redes sociales, no ha sentado nada bien en el camarín ni en la directiva. Mucho menos en el graderío, ya que el escenario está siendo verdaderamente agrio para el aficionado desde que cayeron a 11 puntos de los catalanes. Volvió a Madrid minutos antes del pitido inicial del partido ante el Espanyol.
Y la cronolología de la hecatombe llega hasta el último capítulo, el más reciente. Este miércoles Fede Valverde y Aurélien Tchouaméni se enzarzaron en una pelea notable durante otro entrenamiento en la Ciudad Deportiva del Real Madrid. Una entrada fuerte detonó el enfrentamiento. Sus compañeros lograron separarles sobre el césped, pero los motores del centro del campo merengue se encaminaron al vestuario entre insultos. Con la asistencia de todos los presentes parecía calmada la tempestad... nada más lejos. Esta mañana, horas después, el francés le ha propinado un puñetazo al uruguayo, que no paraba de acusarle de haber filtrado a la prensa su discusión. Minutos después Valverde, que es uno de los capitanes del club y fue noqueado, fue trasladado al hospital, en silla de ruedas, para que le cosieran la brecha generada por dicha agresión y le antedieran por un "traumatismo craneoencefálico". En una acción que marca el fondo del abismo y que ha confirmado el incendio en el que derivado la conjura teatral. El club ha organizado en la tarde de este jueves una reunión de emergencia con jugadores, entrenadores y representación de la cúpula para abordar el caos descrito. Han obligado a Carvajal a volver a Valdebebas horas después de haberse marchado a casa. Y al final de la tarde la entidad anunció la apertura de sendos expedientes disciplinarios a los actores que han prendido al mecha definitiva.
El madridismo del siglo XXI recordará nombres como Manolo Sanchís, Fernando Hierro, Raúl González o Fernando Redondo, y los más jóvenes tendrán bien presente a figuras como Pepe, Sergio Ramos, Luka Modric, Casemiro o incluso Nacho. Todos ellos ejercieron como líderes, como capitanes generales del vestuario madridista, en las buenas y en las malas, pastoreando el rebaño. Su rol era capital para el buen funcionamiento del grupo y para generar un ambiente competitivo pero sano, respirable. Hoy en día el ecosistema del camarín merengue está gobernado por la tensión y la perspectiva individualista de algunas de sus vacas sagradas. Dicen conocer lo que es el Real Madrid -"Esto es el Real Madrid", repiten una y otra vez- pero no lo demuestran. No son pocos los que revisan más sus propias estadísticas que los vídeos que les enseñan cómo atacar o defender para ganar partidos. Para ganar títulos. Muchos de ellos han tocado la gloria en plena juventud, con menos de 25 años, y ahora a ver quién les baja de la nube. Quizá el Mundial le eche una mano al Madrid en este sentido, con un baño grosero de humildad. Unos se desfondan para cumplir las órdenes de su entrenador mientras que otros guardan energías para cuando reciban la pelota. Unos todavía defieden a Xabi Alonso y otros no aguantan a Arbeloa. Esa es la realidad de un equipo que lleva dos años cayendo en picado hasta que ha tocado fondo. El madridismo no veía nada peor desde 2006, el último año en el que no se ganaron títulos y se registraron decepciones duras (subcampeonato liguero a 12 puntos del Barcelona, eliminación europea en octavos de final y 6-1 copero encajado La Romareda). Con Juan Ramón López Caro de entrenador y en los últimos estertores del Madrid de 'Los Galácticos'.