Ariel. Barcelona, 2026. 416 páginas. 22,90 €. Libro electrónico: 11, 99 €.
Por David Almazán Tomás
Cualquier persona atenta a las noticias internacionales que se sienta desorientada ante los conflictos bélicos actuales, la errática política exterior de los Estados Unidos de América, las guerras comerciales y los efectos económicos del desarrollo de las nuevas tecnologías necesita cambiar de coordenadas para analizar este complejo mundo global en el que vivimos.
Desde España, dentro de la Unión Europea, nos sentimos cómodos observando un viejo mapa con el océano Atlántico en el centro, mirando hacia América. Los Estados Unidos son el referente económico y el guardián del orden mundial con una OTAN que precisa de más financiación. También, por lengua y cultura, son muy estrechos los lazos con Hispanoamérica.
Más allá de estas fronteras, recelamos y desconocemos a nuestros vecinos africanos, pero mucho más lejos queda lo que se llamaba el Lejano Oriente. La realidad necesariamente va a hacer añicos este enfoque eurocéntrico, pues el nuevo orden global es ya el eje Indo-pacífico.
Juan Luis López Aranguren ha publicado un entretenido ensayo, muy documentado y de amena lectura, titulado El eje del mundo que viene. Cómo el Indo-pacífico está transformando el orden global, que explica con claridad por qué conviene estar más atento a lo que pasa en el océano Pacífico que en el Atlántico. Navarro de nacimiento y aragonés de adopción, el profesor López Aranguren es profesor de Derecho Internacional Público y Relaciones Internacionales, así como investigador del Grupo Japón de la Universidad de Zaragoza, en cuyo Máster de Estudios Japoneses es docente.
Ya desde su tesis doctoral, en la Universidad de Navarra, sus principales temas de investigación han sido los conflictos internacionales en Asia Oriental, como el de las islas Senkaku, que China disputa a Japón. Con una sólida formación, tanto en Estudios de Asia Oriental como en Periodismo, Juan Luis López Aranguren siempre escribe bien sus artículos y dicta bien sus conferencias. Así lo he podido comprobar durante años, pues yo también pertenezco al Grupo Japón de la Universidad de Zaragoza.
Aunque mi especialidad es la Historia del Arte, siempre ha habido una estrecha relación entre los profesores de humanidades que habitamos la Facultad de Filosofía y Letras y los colegas de la Facultad de Derecho, que es el edificio vecino y donde hay una destacada actividad académica de temas japoneses gracias al impulso de Carmen Tirado y Francisco Barberán, grandes especialistas. Por esta razón, no me sorprende nada el éxito que está teniendo El eje del mundo que viene, obra en la que se combina el tono didáctico con la investigación de largo recorrido.
A lo largo de la historia, las potencias han sido “ballenas” o “elefantes”, esto es, naciones con grandes flotas que dominaban los mares, o bien grandes imperios terrestres. Los primeros han sido y son quienes han tenido más éxito. Es por ello que el autor sugiere que no miremos tanto las fronteras terrestres y nos fijemos más en los océanos. La región más poblada, con más peso en la economía mundial y con más tensión geopolítica es, sin duda, la gran región que abarca desde las costas de África oriental hasta las islas del Pacífico. Estas aguas conectan a dos tercios de la humanidad. Estados Unidos tiene casi toda su flota en estas aguas.
Quiere contener a China con sus aliados naturales en Asia: Japón y Corea del Sur. Estados Unidos quiere defenderse lejos de la costa oeste. También lejos de Hawaii. Quiere que el Pacífico siga siendo suyo. La India, un clásico “elefante” es ya la primera nación en población absoluta. China ha sido un “elefante” que se ha convertido en “ballena”. China está a punto de alcanzar a los Estados Unidos, si no lo ha hecho ya, como primera potencia económica del mundo y necesita más aguas para garantizar su hegemonía comercial y militar en la región.
Abe, el carismático primer ministro de Japón asesinado en 2022, dejó como legado político el concepto de Indo-pacífico. Frente al dominio chino en el concepto Asia-pacífico, el hecho de introducir en la ecuación a India equilibra el tablero de juego, en el que también juegan Australia, Nueva Zelanda, Filipinas y otras medias potencias. En esta configuración del nuevo eje del mundo global, el profesor López Aranguren se muestra convincente en sus argumentaciones y advierte de la imparable amenaza del auge militar de China en la región. El autor nos llama la atención sobre el lugar en el que puede estallar el polvorín: Taiwán.
Como es sabido, Xi Jinping reclama este territorio que considera rebelde y aspira a reintegrarlo a la República Popular China en el año 2050, centenario de la llegada al poder del Partido Comunista. Desde el punto de vista militar, parece que la victoria china en un conflicto bélico está asegurada, salvo que Taiwán hiciera una resistencia heroica e inmediatamente actuara Japón. Japón, que por el artículo 9 de su Constitución no tiene ejército, se está preparando y ya ha anunciado que entraría en guerra en caso de invasión china. Taiwán y Japón serían la primera línea del enfrentamiento de China con Estados Unidos en una guerra mundial con armamento nuclear.