NUTRICIÓN
Miércoles 13 de febrero de 2008
Se estima que es necesario para el organismo tomar un mililitro de líquido por cada caloría consumida. Esto sugiere que en personas adultas la cantidad aproximada de líquido que se debe consumir al día está comprendida entre 3 y 3,5 litros en los varones y entre 2 y 2,7 litros en las mujeres. Mantener el cuerpo hidratado es básico para evitar problemas de salud que incluyen desde la sequedad bucal y la pérdida de apetito hasta los mareos.
Sin embargo, la sed, sensación que indica al organismo la necesidad de consumir líquido, en general, se manifiesta cuando ya existe un cierto grado de deshidratación. "Conviene beber antes de que se manifieste la sensación de sed. Hay que educar en el hábito de consumir líquidos en cantidad suficiente para reponer las pérdidas", subraya la doctora Palacios, jefe de Servicio de Medicina, Endocrinología y Nutrición del Centro de Medicina del Deporte.
Por esta razón, la también autora de la monografía Actividad física, hidratación y sales minerales, recomienda que al realizar cualquier actividad física, aunque sea moderada, las personas se han de anticipar y consumir líquidos antes de sentir sed. "Cualquier actividad física, por pequeña que sea, produce eliminación de cierta cantidad de agua y electrolitos a través del sudor y por lo tanto requiere una correcta hidratación".
"En reposo y en un ambiente que no sea caluroso se pierden unos 100 ml de líquido a la hora. Según aumenta la actividad física y/o el ambiente es más caluroso, aumenta la eliminación de líquidos, fundamentalmente por el sudor", afirma la experta.
Causas de deshidratación
Existen numerosas razones para que se produzca deshidratación. Junto con una insuficiente ingesta de líquidos, las causas más habituales son debidas a la pérdida excesiva de líquido como las provocadas por diarreas, vómitos, sudoración excesiva (por calor, procesos febriles o actividad física intensa) o uso de determinados fármacos como los diuréticos.
Según el grado de deshidratación aparecen diferentes síntomas, entre los que destacan la sequedad de boca, pérdida de apetito, disminución de la producción de orina, calambres, taquicardia, dolor de cabeza, sensación de mareo, desorientación. La doctora Palacios advierte que "en caso de deshidratación muy severa, el paciente puede llegar hasta el coma o la muerte".
La importancia de una correcta hidratación
Una correcta hidratación del organismo tiene un papel activo en la refrigeración corporal, el aporte de nutrientes a las células musculares, la eliminación de sustancias tóxicas y la lubricación de las articulaciones.
Sin embargo, "los requerimientos de líquidos son muy variables ya que están determinados por diversos factores, como son el metabolismo de cada persona, las condiciones ambientales y el grado de actividad física entre otros", señala Palacios.
En este sentido, los diferentes datos de las encuestas de consumo de alimentos concluyen que en torno al 20 ó 25% del agua que consumimos a diario proviene de los alimentos mientras que el 75 u 80% de las bebidas que tomamos.
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