piden que se investigue lo que ocurrió para que no vuelva a repetirse
Jueves 20 de agosto de 2009
Familiares de las víctimas del accidente del avión de Spanair que se disponía a volar entre Madrid y Gran Canaria han depositado flores ante una placa conmemorativa en los jardines de la T-2 del aeropuerto de Barajas. Insisten en que el avión en el que murieron 154 personas "jamás" debía haber despegado y denuncian que nadie supiera "apreciar" un sin fin de irregularidades en el MD82, que ya había registrado incidentes cuatro días antes.
Los familiares de las víctimas del accidente de Spanair, ocurrido hace hoy un año, han considerado que el avión no tenía que haber despegado, ya que el fallo del relé o sonda de la temperatura se había detectado en varios vuelos anteriores. Así lo han afirmado en rueda de prensa, una hora antes del acto religioso celebrado en los jardines del aeropuerto de Madrid _Barajas, en memoria de los 154 fallecidos.
Con serenidad, y en algunos momentos con la emoción contenida, han señalado además que hubo "deficiencias y descoordinación" en el plan de emergencias, que "no estuvo a la altura" y que la primera ambulancia tardó en llegar 40 minutos. Había, han añadido, 17 personas que murieron por causas diferentes a la carbonización.
También han asegurado que en el pasado Spanair tuvo dos casos iguales de fallo del relé, y que se solucionó el problema cambiándolo y además los aviones no volaron. Por ello, se preguntan por qué el día del accidente no se cambió el relé y cuestionan además el tiempo de vida que le dan los fabricantes del avión a esta pieza.
También culpan a la Administración por no llevar a cabo más y mejores inspecciones de seguridad, porque las actuales las consideran escasas, y le solicitan que arbitre un sistema similar a la de las estrellas que se conceden a los hoteles, para que los usuarios sepan cual es la categoría de la compañía con la que vuelan.
Flores para el recuerdo
Julio Pastor, Zaida Rodríguez, Javier Rodríguez, el superviviente Jose Pablo Flores y Saleta Mistal, han sido las personas que han concedido la rueda de prensa conjunta, rodeados de algunos familiares que llevaban camisetas de sus seres queridos, y en algún momento les ha resultado difícil contener la emoción.
Después se han encaminado a los jardines de la T2, donde el capellán del aeropuerto, Alberto García, ha concelebrado una misa junto a cinco sacerdotes, a la que han asistido el ministro de Fomento, José Blanco, la directora general de Protección Civil, Pilar Gallego, el consejero de Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, Ignacio Echevarría, la concejal madrileña de Familia y Servicios Sociales, Concepción Dancausa, y varios concejales socialistas.
Representantes de los servicios sanitarios, bomberos, Fuerzas de Seguridad del Estado y trabajadores de las instalaciones han acudido también al oficio, que ha tenido lugar junto a un olivo en el que se ha instalado una de las tres placas en recuerdo a la víctimas del accidente.
Los familiares han dejado flores sobre esta placa que lleva la siguiente inscripción: "En un lugar... siempre en nuestros corazones". Tras la homilía, y en dos autobuses han viajado a la zona en la que cayó el avión, un arroyo próximo a las pistas, donde quedará instalada una piedra de seis metros cuadrados en la que se colocará la segunda placa con la misma leyenda y con grandes letras para que se pueda leer desde el aire. La tercera placa de bronce recordará a los fallecidos en la T-2, en la planta de facturación junto a la escultura de "La Paloma".
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