El fotógrafo Paco Garrido ha plasmado con el objetivo de su cámara aquellos cines antiguos de pueblos y ciudades, cubiertos o al aire libre, donde se proyectaban películas nostálgicas y un tanto rudimentarias y que hoy en día han sido engullidos por los enormes e impersonales multicines. Estas fotografías conforman la exposición "Un cine que desaparece", que se podrá visitar en la sede de la Academia de Cine hasta el día 23 de octubre.
La Academia de Cine realiza un viaje nostálgico por las salas de cine tradicionales, algunas de ellas de Madrid, en la exposición fotográfica
"Un cine que desaparece", que podrá visitarse en la sede de esta institución desde hoy y hasta el 23 de octubre. Cines con nombre propio como el Victoria, el Alegría, el
Rex, el España, el Imperial, el Azul o el
Cine Casablanca, tienen todos ellos con algo en común: ya no existen.
Una treintena de fotografías realizadas por
Paco Garrido muestran cines cerrados de ciudades y pueblos de toda la geografía española. Edificios que nos hablan de una forma diferente de asistir y de vivir el cine.
La exposición, que ha supuesto un seguimiento de la realidad de los cines en España estos últimos años, es una nostálgica mirada atrás a un cine que ha ido renovándose en nombre de los avances tecnológicos y una sociedad que cambia día a día.
Los viejos templos del cine han ido modificando su uso o bien transformándose en multisalas. La forma de ver cine ha ido cambiando a medida que iban desarrollándose las tecnologías. Hoy son muchos los multicines, han aumentado las salas, que normalmente se encuentran asociadas a centros comerciales, muchas veces, en las afueras de las ciudades.
RENOVACIÓN CONSTANTELa muestra corrobora que las modas y las arquitecturas del siglo XXI requieren una forma diferente de ver el cine, que sigue siendo el gran fenómeno popular de entretenimiento, pero donde los tiempos son diferentes. Las películas ya no permanecen meses y meses en cartel sino que están sometidas a una constante renovación.
En las instantáneas, junto a las viejas fachadas también aparecen retratados los
cines al aire libre, carteleras y rótulos, la desolación de unas arquitecturas abandonadas o reconvertidas en modernas salas de exhibición.
"Desde hace tiempo he trabajado buscando reflejar la idea del cine como mundo propio. Buscar en sus características, reflejando a la vez todo aquello que lo hace reconocible y atractivo a cualquiera que sea aficionado", señala Garrido.