Un total de 1.709.218 espectadores han acudido a las salas españolas adscritas a la Fiesta del Cine durante los tres días de la nueva edición, que ha superado en un 5 por ciento el poder de convocatoria de la celebrada en mayo de 2015.
Oviedo, A Coruña, Barcelona y Madrid son las provincias españolas más caras para ir al cine, con un precio medio de unos siete euros por entrada, mientras que Teruel y Melilla son las más baratas, con entradas de tres y cuatro euros, lo que supone una diferencia de hasta un 170 por ciento.
El fotógrafo Paco Garrido ha plasmado con el objetivo de su cámara aquellos cines antiguos de pueblos y ciudades, cubiertos o al aire libre, donde se proyectaban películas nostálgicas y un tanto rudimentarias y que hoy en día han sido engullidos por los enormes e impersonales multicines. Estas fotografías conforman la exposición "Un cine que desaparece", que se podrá visitar en la sede de la Academia de Cine hasta el día 23 de octubre.