Recientemente ha tenido lugar en el restaurante madrileño ZALACAÍN (Álvarez de Baena, 4. Tfno. 91 561 48 40) una inolvidable cata protagonizada por los cavas y vinos “colection” del Grupo Freixenet, acompañados por diferentes platos con la calidad habitual en uno de los grandes templos de la restauración madrileña.
Honoris 2005, el mejor puntuado Primero se puntuaron los vinos y cavas individualmente y en este análisis los que obtuvieron las más altas calificaciones fueron Honoris 2005 (98 puntos), Valdubon Reserva 2003 y el cava Rossé Brut Ellyssia Pinot Noir (ambos con 97 puntos).
Entre unos y otros, el Morlanda Tinto 2005 consiguió 95,5 puntos; el Morlanda Blanco 2008, 95 puntos; el cava Segura Viudas Reserva Heredad, 94 puntos; el cava Cuvée DS 2004 Brut, 93 puntos; el Creu de Lavit, 92,5 puntos; y el René Barbier Chardonnay 2007, 91,5 puntos. Todos por encima de 90 puntos.
Coincidencias a la hora de acompañar los entrantesLuego abordamos la complementariedad con una serie de recetas de Zalacaín y comprobamos que las coincidencias fueron muchas. Así, con la crema fría de pepino con salmón ahumado y yogurt griego, un plato de 10, las mejores alternativas fueron, por este orden, Segura Viudas Reserva Heredad, Rossé Brut Elyssia y Morlanda blanco.
Con el plato llamado bogavante con gambas en gelatina con gazpacho, los mejores fueron el Rossé Brut Elyssia y el Creu de Lavit blanco. Con el tartar de lubina con caviar (excelente), los mismos, Rossé Brut Elyssia, Creu de Lavit y Morlanda blanco. Y con el ragut de carabineros y rape con judías de Kenia (de 10), el Rossé Brut Elyssia y el Morlanda blanco.
También nos prepararon una receta de urta a la plancha con trío de pimientos al aceite de hoja limonera. Para este plato, la mejor alternativa resultó ser el Morlanda blanco, seguido por el René Barbier Chardonnay.
Llega la hora de los tintosA partir de ahí, tomaron posiciones los tintos. Con la lasaña de trufa, el mejor puntuado fue el vino estrella, el Honoris 2005, seguido muy de cerca por el Valdubón Reserva 2003. Y con el “steak tartare estilo Zalacaín”, resultó elegido el Valdubón Reserva 2003, por delante (sorpresa) del Morlanda blanco y del Honoris 2005.
Antes de llegar al postre, tomamos un muslo de pato al vino tinto (magnífico), con el que volvió a destacar el Honoris 2005, seguido del Valdubón Reserva 2003 y del Morlanda tinto 2005.
Y, como remate, el hojaldre de frutos rojos con helado de vainilla, que iba muy bien con los cavas Segura Viudas reserva Heredad y con el Creu de Lavit, pero también con el Rossé Brut Elyssia Pinot Noir.
Fue una ocasión excepcional. Me gustaría felicitar especialmente a Freixenet, por la calidad de su amplia gama de vinos “collection”, y también al equipo de Zalacaín, una de las grandes “alineaciones” de la cocina española, con José Jiménez Blas y Carmelo Pérez, como directores; Juan Antonio Medina, como jefe de cocina; José Luis Jiménez, como jefe de sala; y Custodio López Zamarra, como sumiller.