La última derrota sufrida por el conjunto blanco en Alcorcón viene a confirmar que el club madridista no consigue encontrar la fórmula que le permita volver a levantar el trofeo copero, ni el antídoto que le proteja de derrotas vergonzantes que se repiten sistemáticamente en el torneo del K.O. cada año desde 1995. Además, el equipo más laureado del fútbol español se ha convertido en el rival idóneo para equipos de categorías inferiores que inician su camino hacia el éxito.
La
Copa del Rey es el trofeo que se atraganta al
Real Madrid desde hace más de 10 años. Año tras año, el conjunto blanco sucumbe ante rivales inferiores -sobre el papel-, provocando el sonrojo de sus futbolistas y el enfado de sus dirigentes y aficionados que ven cómo la victoria en el torneo del K.O. parece el objetivo más difícil de conquistar.
Jugadores de la talla de
Michael Laudrup, Roberto Carlos, Ronaldo, Zidane, Pedja Mijatovic, Clarence Seedorf o Raúl González (que ha cumplido 15 años de compromiso con el equipo madridista), futbolistas que lo han ganado todo a nivel de club, no pudieron añadir a su palmarés la Copa del Rey en las filas del Real Madrid.
El último entorchado del conjunto madrileño se produjo en el año
1993. En el Estadio Luis Casanova de Valencia, la renovada “
Quinta del Buitre” alzó el trofeo tras derrotar al
Zaragoza por dos goles a cero. El gran
Emilio Butragueño y Mikel Lasa fueron los ejecutores del sueño copero que hoy parece imposible. Las deficientes actuaciones de los últimos años y la decepción acumulada ha propiciado el crecimiento de una urgencia que atenaza a los futbolistas cuando les toca torear en plazas pequeñas y no demasiado gratificantes.
Desde aquella última victoria copera, el club blanco ha adoptado varias actitudes a la hora de afrontar este torneo, que por otra parte ha resultado un definidor genial del estado real del equipo. Las directrices de los entrenadores que han ido pasando por el banquillo madrileño han variado desde la más absoluta
despreocupación poniendo en escena a jugadores casi sin ficha (
Jupp Heynckes en 1998 o
Guus Hiddink en 1999), hasta la más absoluta atención en conseguir el trofeo (en las finales alcanzadas en 2002 y 2004).
Pero lo que ha caracterizado a las participaciones del Real Madrid en la Copa del Rey desde 1993 es la utilización de jugadores con los que no se cuenta demasiado, la
falta de motivación en el torneo, y el
miedo escénico en estadios de otras categorías, y en campo propio cuando los rivales plantaban cara. Esta nefasta tendencia comenzó en 1998, temporada en la que los madridistas se hicieron con la histórica séptima
Copa de Europa. Aquella temporada es conocida por el título europeo de los jugadores entrenados por Jupp Heynckes y por la llegada al foco nacional del
Alavés (que años más tarde llegaría a Primera e incluso a la final de la Uefa).
El Real Madrid puso su granito de arena en la llegada del Alavés al estrellato futbolístico
En aquel año, los madridistas llegaban en octavos de final a Mendizorroza con la mente puesta en el título continental y con una participación en Liga muy discreta. El Alavés, sin embrago, estaba a tope de motivación y dispuesto a plantarle cara a todo un Real Madrid. El resultado en el estadio vasco fue 1-0. La sorpresa fue mayúscula, pero a pesar del ganar el partido de ida, nadie barajaba la posibilidad de que un Segunda ganara una eliminatoria al vigente campeón de Liga. Pero los vascos consiguieron caer sólo por 2-1 en el Bernabéu y el Alavés eliminó a los blancos.
Tras esta primera victoria con sorpresa mayúscula y vergüenza de los futbolistas blancos en su propio estadio, el Real Madrid avanzó al año siguiente hasta semifinales, donde se cruzó con el Valencia. El campeón de Europa jugaba contra un Valencia en crecimiento, todo un partidazo a priori de poder a poder. El resultado en el partido de ida –en Mestalla- fue 6-1. Un partido, eliminatoria resuelta, Real Madrid vapuleado. El “Piojo” López y Mendieta se comieron a los madridistas, para más tarde llegar a un par de finales de Champions League.
El Valencia le hizo un set al Real Madrid y cerró la eliminatoria en el partido de ida
Otra derrota en partido copero con seis goles en contra se produjo en las semifinales de 2006. El rival era el Zaragoza de Diego Milito que llegaba al partido de ida, en casa, con ganas de comerse a los blancos y ganar la Copa. Tras 90 minutos los maños consiguieron la mayor goleada de su historia al Real Madrid, 6-1. Eso sí, en el partido de vuelta los blancos consiguieron un muy digno 4-0 que a punto estuvo de remontar la eliminatoria. Pero de nuevo pagaban la catástrofe en el partido de ida lejos de Bernabéu.
El Zaragoza vivió uno de sus días más felices a costa de la mayor goleada en su historia al Real Madrid
Por último hay que destacar los descalabros blancos ante equipos de Segunda B. En estas sonadas ocasiones, el Real Madrid visitaba a equipos inferiores con presupuestos exponencialmente inferiores, y los Davides de turno derribaban al Goliat blanco. El Toledo eliminó a los merengues en 2001 tras vencer 2-1 en el Salto del Caballo, en el único partido de la eliminatoria (en los dieciseisavos de final). Más tarde, el año pasado, fue el Real Unión de Irún el equipo que vivió su sueño particular a costa del equipo que dirigía Bernd Schuster. Con un 3-2 en Irún, los humildes futbolistas vascos llegaban al Bernabéu presuponiendo la remontada, pero aguantaron las embestidas de un voluntarioso equipo local y sacaron un 4-3 en contra pero con la eliminatoria a favor.
El Real Unión de Irún también sacó los colores al conjunto blanco en el Bernabéu
Muchas han sido las noches de sonrojo entre los aficionados madridistas en los últimos 16 años. Los equipos inferiores en teoría se crecen ante los merengues y viven experiencias irrepetibles, ganar a todo un Real Madrid. La última versión del chollo madridista la ha disfrutado el Alcorcón, un humilde equipo del sur madrileño cuyos jugadores podrán contar a sus hijos que un día ganaron a Raúl González 4-0.
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