El Real Madrid pasa de ser campeón a “chollo” en la Copa del Rey
miércoles 28 de octubre de 2009, 20:48h
La última derrota sufrida por el conjunto blanco en Alcorcón viene a confirmar que el club madridista no consigue encontrar la fórmula que le permita volver a levantar el trofeo copero, ni el antídoto que le proteja de derrotas vergonzantes que se repiten sistemáticamente en el torneo del K.O. cada año desde 1995. Además, el equipo más laureado del fútbol español se ha convertido en el rival idóneo para equipos de categorías inferiores que inician su camino hacia el éxito.
La Copa del Rey es el trofeo que se atraganta al Real Madrid desde hace más de 10 años. Año tras año, el conjunto blanco sucumbe ante rivales inferiores -sobre el papel-, provocando el sonrojo de sus futbolistas y el enfado de sus dirigentes y aficionados que ven cómo la victoria en el torneo del K.O. parece el objetivo más difícil de conquistar.
Jugadores de la talla de Michael Laudrup, Roberto Carlos, Ronaldo, Zidane, Pedja Mijatovic, Clarence Seedorf o Raúl González (que ha cumplido 15 años de compromiso con el equipo madridista), futbolistas que lo han ganado todo a nivel de club, no pudieron añadir a su palmarés la Copa del Rey en las filas del Real Madrid.
El último entorchado del conjunto madrileño se produjo en el año 1993. En el Estadio Luis Casanova de Valencia, la renovada “Quinta del Buitre” alzó el trofeo tras derrotar al Zaragoza por dos goles a cero. El gran Emilio Butragueño y Mikel Lasa fueron los ejecutores del sueño copero que hoy parece imposible. Las deficientes actuaciones de los últimos años y la decepción acumulada ha propiciado el crecimiento de una urgencia que atenaza a los futbolistas cuando les toca torear en plazas pequeñas y no demasiado gratificantes.
Desde aquella última victoria copera, el club blanco ha adoptado varias actitudes a la hora de afrontar este torneo, que por otra parte ha resultado un definidor genial del estado real del equipo. Las directrices de los entrenadores que han ido pasando por el banquillo madrileño han variado desde la más absoluta despreocupación poniendo en escena a jugadores casi sin ficha (Jupp Heynckes en 1998 o Guus Hiddink en 1999), hasta la más absoluta atención en conseguir el trofeo (en las finales alcanzadas en 2002 y 2004).
Pero lo que ha caracterizado a las participaciones del Real Madrid en la Copa del Rey desde 1993 es la utilización de jugadores con los que no se cuenta demasiado, la falta de motivación en el torneo, y el miedo escénico en estadios de otras categorías, y en campo propio cuando los rivales plantaban cara. Esta nefasta tendencia comenzó en 1998, temporada en la que los madridistas se hicieron con la histórica séptima Copa de Europa. Aquella temporada es conocida por el título europeo de los jugadores entrenados por Jupp Heynckes y por la llegada al foco nacional del Alavés (que años más tarde llegaría a Primera e incluso a la final de la Uefa).
El Real Madrid puso su granito de arena en la llegada del Alavés al estrellato futbolístico