Luis Alejandre | Martes 03 de noviembre de 2009
Aunque Kirguizistán sea de cultura turca y Tayikistán esté más próximo a la iraní, ambas comparten con las otras tres repúblicas ex soviéticas de Asia Central -Turkmenistan, Kazajstán y Uzbekistán- ciertas características comunes: misma religión musulmana, zona de paso de la ruta de la seda que unía oriente con occidente y el haber sido escenario del “great game” que enfrentó a los imperios ruso e inglés durante buena parte del siglo XIX, por hacerse con el control de una zona que Rusia consideraba clave para dominar el Océano Indico.
Hoy son repúblicas relativamente estables, con dirigentes propensos al autoritarismo y a la permanencia vitalicia en el poder. Y a pesar de que el juego principal se debate en Afganistán y Pakistán, las cinco repúblicas están presentes en el. Rusia participa, con la residual influencia que ejerció la URSS y con la amarga experiencia de su fracaso en Afganistán, a través de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) que le permite mantener bases militares en todas ellas.
En Kirguizistán, para compensar la base norteamericana de Manas construida en el año 2001, activaron los rusos dos años después la de Kant, cercana también a la capital Bishkek, y están diseñando otra en Ohs, en el valle de Fergana, en una zona clave en la que confluyen Kirguzistan, Tayikistán y Uzbekistán, y donde el primer país quiere construir un complejo hidroeléctrico en Kamabarat sobre el rio Naryn, proyecto al que se oponen los dos últimos, celosos de la retención de aguas comunes.
A mediados de Octubre, España junto a otros países, se vio obligada a dejar el destacamento que manteníamos en Manas prácticamente desde el comienzo de nuestro despliegue afgano en 2002, al no poder - o no querer- asumir las abusivas condiciones a que nos quería someter el gobierno de Bishkek. Manas ha sido fundamental para el despliegue español en Afganistán al permitir trafico de vuelos comerciales y contar con el indiscutible apoyo de la eficaz logística norteamericana. La capital –Bishkek- próxima a la Base, ha sido para nuestros destacamentos una ciudad hospitalaria y abierta de la que muchos conservamos un entrañable recuerdo.
Provisionalmente pensamos en Dushanbé, aeropuerto que ya utilizan Francia y Bélgica situado al oeste de Tayikistán, país fronterizo con China y con Afganistán, mas próximo a nuestra base de apoyo avanzado de Herat. Tayikistán acoge también, además de una base rusa, otra india situada en Ayni. Alemania opera desde la base de Termez, al sur de Uzbekistán, lindante con la frontera afgana.
Gran juego estratégico a principios del siglo XXI, con muchos más jugadores que en el XIX (OTAN, OSCE, OTSC, etc.) y con más problemas sobre la mesa: conflictividades étnicas y religiosas, terrorismo, agua, gas, petróleo, mercados.
El forzado desahucio de Manas no deja de ser un movimiento de ficha en este complejo e impredecible juego estratégico. No es solo España la que debe moverse. La OTAN debe situar sus peones colectivos, porque el problema es de muchos. Todos esperamos que juegue bien, porque arriesga mucho. Sus responsables no deben renunciar a estudiar la historia del XIX para evitar repetir errores y es básico saber lo que pretende Rusia. Mejor dicho, no deben renunciar a acercarse a ella, a considerarla, a escucharla. Mejor una buena pareja de juego para afrontar una arriesgada partida, en la que todos nos jugamos mucho, que hacerlo solos a pecho descubierto.
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