Antonio D. Olano | Viernes 26 de marzo de 2010
Nadie podía suponer que esa mina de oro y diamantes llamada Pablo Picasso pudiera caer victima de la crisis. Hasta su apellido se utiliza para los coches estrella de una marca automovilística francesa que instaló la fábrica en Vigo. Por cierto que los herederos del pintor, algunos por lo menos además de aprovecharse del nombre protestan porque se utilicen para fines comerciales.
Esta primavera en la Coruña se anunció una exposición espectacular de la obra picassiana. De todos los museos del mundo, especialmente de Paris y Barcelona, aportarían los cuadernos, los apuntes, los dibujos y las pinturas realizados por el niño Picasso en la ciudad gallega a la que estuvo tan unido desde que su padre, profesor de Bellas Artes se instaló en ella para ganarse la vida.
Toda la “mostra”, que reunía casi un millar de piezas, del galaico Picasso tenía como escenario los esplendidos salones de la “fundación Barrié de la Maza”. Estaba previsto que se exhibiese durante tres meses, con derecho a prórroga .
Participaba muy directamente el gobierno español puesto que el gran muñidor del acontecimiento era el ministro Molina. Tras su pitaña e inesperada destitución las cosas empezaron a torcerse.
Ahora, más vale nunca que tarde, se comunica que la crisis económica hace que la gran exposición se aplace por lo menos un año. Tendremos que esperar y esperaran ansiosos a que, al fin, se dé el pistoletazo de salida para que este acontecimiento se inaugure el año que viene. Siempre y cuando amaine la crisis presente y palpable por que el desodorante y los paños calientes ya no servirán para nada. De vivir Picasso, sin duda alguna se reiría de estos quiero y no puedo made in spain.
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