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¿Quién es Roza Otunbayeva?

kirguizistan

Jueves 08 de abril de 2010
Roza Otunbayeva lleva ejerciendo la política desde hace año. Fue una de las líderes de la “Revolución de los Tulipanes” que terminó con el primer presidente kirguís desde la caída de la URSS. Unos años después se autoproclama presidenta de su país tras derrocar al que había sido su jefe, Kurmanbek Bakivev.

En las últimas horas, Roza Otunbayeva se ha autoproclamado presidenta de su país, Kirguizistán. Ha liderado la oposición hasta ahora y se ha erigido como defensora del pueblo contra la corrupción de los gobernantes.

En 2005 destacó junto con el presidente derrocado este miércoles, Kurmanbek Bakivev, en la “Revolución de los Tulipanes”. Por aquel entonces, Askar Akayev gobernaba el país ex soviético bajo la supervisión de Moscú.

Al igual que las “revoluciones de terciopelo” de Ucrania y Georgia, los sucesos de 2005 terminaron con pupilo ruso en Kirguistán. El primer presidente desde la caída de la Unión Soviética abandonó el país y buscó refugio en Moscú. Llegaron al país más pobre de Asia central aires esperanzadores de cambios democráticos.

El líder de los revolucionarios, Bakivev, se colocó al frente de la Jefatura del Estado y Roza Otunbayeva formó parte del nuevo Gobierno como ministra de Asuntos Exteriores. La vocación política de esta licenciada en Filosofía por la Universidad de Moscú se había formalizado antes, cuando había sido enviada a Londres para ser la primera embajadora de su país en el Reino Unido.

Sin embargo, al igual que en Ucrania, los “revolucionarios” se sintieron defraudados por su líder y Otunbayeva se distanció tanto de él que abandonó el Ejecutivo y se convirtió en la líder de la oposición.

En el quinto aniversario de esta revolución, celebrado hace tan sólo unos días, el pasado 24 de marzo, Otunbayeva declaró que Bakiev, el presidente ya derrocado, preparaba un golpe de timón hacia el autoritarismo. Y, sobre las esperanzas suscitadas hace un lustro afirmó: “Han robado al pueblo los ideales de la revolución. Es muy triste reconocer que, tras haber luchado contra el poder de un clan familiar (de Akáyev), ahora nos hemos visto en una situación similar a la de hace cinco años e incluso peor".

Añadió que el régimen kirguís no hace más que "restringir las libertades democráticas", mientras los dirigentes opositores, antiguos correligionarios de Bakíev que ahora disienten de su línea política, están entre rejas o se ven obligados a emigrar.


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