Nacional

El PP de Rajoy y el de Aznar, juntos para dar la puntilla al Gobierno

El equipo actual acoge con agrado dispar el retorno de los veteranos

Domingo 25 de abril de 2010
El equipo de Mariano Rajoy ha aprendido a convivir con el de José María Aznar. Las recetas de Rodrigo Rato y Luis de Guindos en Economía, las últimas impresiones de Jaime Mayor Oreja y Francisco Álvarez Cascos en Interior o el acercamiento entre el presidente del partido y Esperanza Aguirre para lanzar consignas contra la subida del IVA tienen lugar en un momento delicado para el Gobierno. En tiempos de Aznar -y fue el propio ex jefe de Gobierno quien lo recordó-, los hoy consejos fueron medidas y España generó cinco millones de empleos

El equipo de José María Aznar no vio con buenos ojos cómo, aquel verano de 2003, su jefe dio las riendas del Partido Popular a Mariano Rajoy. “Debió haber vestido más protocolariamente esa designación”, confesó en una reciente entrevista a EL IMPARCIAL Miguel Ángel Rodríguez, responsable de comunicación de Aznar durante doce años. El continuismo de Rajoy en sus primeros pasos se estrelló en las urnas en dos ocasiones. Para encarar la recta final hacia la tercera y última de sus oportunidades –aunque con el gallego nunca se sabe-, y con el Gobierno en serios apuros en varios frentes, ha acudido al rescate la vieja guardia del partido, que ya demostró en su día una gestión óptima en materia económica, la que más acucia al Ejecutivo. El equipo de Rajoy asiente y hace suyas las palabras de los dirigentes de la era Aznar, y sólo algunos gestos puntuales han demostrado que no a todos agrada el retorno de nombres como el de Luis de Guindos o Jaime Mayor Oreja. Otros no se habían marchado. Es el caso de Esperanza Aguirre o el golpeado pero nunca tumbado Federico Trillo, al pie del cañón en el Congreso de los Diputados.

Ha costado un tiempo interpretar la acogida de declaraciones de ex ministros ‘populares’ en el seno de la actual cúpula del Partido Popular. Incluso, en ocasiones, se han escuchado mensajes dispares según se tratara de Mariano Rajoy o María Dolores de Cospedal. Ocurrió cuando Jaime Mayor Oreja incendió el debate antiterrorista al decir que los socialistas vascos seguían manteniendo contacto con Eta o alguna de sus ramificaciones. Según Mayor, no son necesarias pruebas fehacientes para desconfiar de los socialistas, argumento que no terminó de convencer a la secretaria general del partido. Nada que objetar, al menos a la luz pública, por parte de Rajoy o Aguirre, quienes dicen escuchar al dirigente vasco con atención siempre que alude a este tipo de asuntos, al tratarse, dicen, de una voz autorizada y conocedora del escenario político vasco.

Con Rubalcaba de nuevo en el centro de la diana, Francisco Álvarez Cascos, en plena efervescencia ‘gürteliana’, habló de una supuesta “camarilla policial” dedicada a fabricar pruebas contra miembros o socios del Partido Popular. Mayor Oreja afirmó creer en esta tesis y, tras él, el grueso del equipo de Rajoy. Esta vez sí, De Cospedal reconoció compartir la sospecha sobre “actuaciones dudosas” en el seno de la Policía. El renacimiento político de Cascos no es casual. Es sabido, y así lo confirman fuentes de Génova, que el partido sondea la posibilidad de que el ex ministro de Fomento sea el candidato a la Presidencia del Principado de Asturias en los comicios autonómicos en 2011. Estas mismas fuentes matizan que la dirección nacional aún no ha tomado decisión alguna y que, por el momento, se limita a estudiar los apoyos con los que cuenta esta opción tanto en Madrid como en Asturias. La cuestión dio el saltó a los periódicos después de que el propio Cascos expresara que percibía que "una marea creciente" creía "oportuno" su regreso.

La reconciliación pública entre Rajoy y Aguirre tuvo lugar el pasado fin de semana en Leganés. Lo que diferencias y roces internos separaron lo consiguió unir el IVA. Pese a la lluvia, el del domingo fue un mitin con fuerza en el que el presidente del partido asumió de forma implícita que las proclamas de Aguirre contra la subida de este impuesto han calado y es la senda a seguir por el resto de dirigentes. Como informó EL IMPARCIAL, el liderazgo de la presidenta madrileña y sus reflejos para contrarrestar medidas polémicas del Gobierno han obligado a Génova a replantear el mensaje y la estrategia.

Sin embargo, las nuevas amistades de Rajoy en materia económica han molestado a sus fieles colaboradores. El pasado lunes, Luis de Guindos, asesor en la era Aznar, presentó su nuevo libro, España, claves de prosperidad. Ocho años de estabilidad y crecimiento, en el que, como indica el título, habla de una etapa de desarrollo para España. Al acto acudieron Aznar, Rodrigo Rato –en calidad de ex ministro de Economía- y, junto a ellos, Mariano Rajoy. Desde hace no demasiadas semanas, circula por los mentideros de Génova que De Guindos será ministro del ramo si el Partido Popular llega al Gobierno en 2012. Este rumor y el entusiasta apoyo de Rajoy a las doctrinas y protagonistas de los años dorados del aznarismo motivaron que Cristóbal Montoro, Fátima Báñez y Álvaro Nadal –consejeros económicos del PP actual-, no acudieran a la presentación.

Foto de familia en Sevilla. Efe


La foto de familia de hace un par de semanas en Sevilla -conmemorativa de los 20 años transcurridos desde que Aznar se hizo con la Presidencia del partido-, junto con el citado evento con De Guindos y Rato -al que también acudió Aguirre-, sellaron la paz también entre los dos únicos líderes de facto que ha tenido el partido en estas últimas dos décadas, un cambio de rumbo en el que ya no se contemplan declaraciones envenenadas como aquellas en la que, no hace mucho tiempo, Aznar dijo que a él le funcionó la fórmula de “un solo partido y no varios, un solo proyecto y no varios y un solo líder y no varios”, en relación al Partido Popular y a las disputas internas.

Otro libro, La revolución imparable, de Juan Costa, reunió en Barcelona al ex ministro de Ciencia y Tecnología y a Mariano Rajoy, que acudió para acallar rumores sobre una ruptura que viene de largo. Costa sonó como alternativa a Rajoy en el célebre congreso de Valencia pero no presentó candidatura finalmente. A sus alguna vez declaradas discrepancias se sumó el trato dispensado por la cúpula de Génova a su hermano, Ricardo Costa, presunto implicado en el caso ‘Gürtel’. Ahora, parece, la comunión ha vuelto y el diálogo fluye entre el presidente del partido y otro de los hombres de Aznar.

Federico Trillo lleva una larga temporada en la cuerda floja por los coletazos del Yakovlev, pero se mantiene al frente de Justicia y su permanencia, salvo imprevisto, está asegurada al menos hasta el final de la presente legislatura. Las opiniones de Mayor Oreja y Cascos se han incorporado a las de los dirigentes actuales en Interior, así como las de Rato y De Guindos en Economía. Aguirre nunca se marchó y Rato, cauto, se ha mantenido y se mantiene al margen de la política desde el Fondo Monetario Internacional, primero, y más tarde desde Caja Madrid, sin que eso signifique que sus tesis no son escuchadas. Nada más alejado de la realidad. Aznar nunca ha dejado de opinar. Sin embargo, es ahora, por primera vez desde su marcha, cuando se le ve cerca de Rajoy y a Rajoy cerca de su mentor.

En conclusión, el Gobierno, en horas bajas, casi críticas, presencia cómo Rajoy recompone sus relaciones con el sector crítico y hace suyas las palabras de dirigentes que abrazaron la mayoría absoluta y gobernaron el país en tiempos de prosperidad. Rajoy no ha hecho otra cosa que reunirse con sus antiguos compañeros. Con ellos trabajó en el poder, y al poder quiere volver gracias al auxilio de unos dirigentes que nunca permanecieron en silencio, pero que hasta ahora no habían sido escuchados. Rajoy sabe que con ellos es posible la victoria y en Génova son conscientes del tirón de este nuevo lenguaje y del resurgimiento de nuevas antiguas caras. Sea o no plato de buen gusto para el líder de la oposición esta nueva situación, el Gobierno ya sufre en el día a día, sobre todo en el Congreso, la vuelta de los antiguos inquilinos de La Moncloa.


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