¿Ha leído el libro su protagonista?Sí, le ha echado un vistazo.
¿Qué le ha parecido?No está de acuerdo con el trato a algún personaje, pero es normal porque es mi opinión, no la suya.
La 'peineta' que dedicó a los jóvenes que le insultaron, ¿formaba parte de la promoción?(Ríe) No, no estaba previsto, son cosas completamente distintas.
José María Aznar "es adusto al encajar opinión adversa", dice al comienzo del libro.Yo tampoco las encajo bien y a casi todo el mundo le sucede. Lo del dedo fue una expresión de espontaneidad y el éxito de un fotógrafo.
¿Cuál es su relación actual con él?Nos vemos esporádicamente, ya no en el terreno laboral sino desde el plano personal.
Su libro ha despertado la misma controversia que el protagonista.Me pareció que no estaba de más que en las librerías hubiera un libro que hablara a favor de Aznar. A partir de ahí, que cada cual piense lo
que quiera del libro, pero me gustaría que lo hablaran después de haberlo leído o se tendrá una visión parcial. Me he encontrado con comentarios hechos de muy buena fe y otros con peor intención.
¿Cuántos José María Aznar ha conocido?He conocido distintas actitudes, pero siempre ha sido innegable su valentía, su listeza, su capacidad para coger el PP en 1990, un partido deshilachado, a punto de desintegrarse o desaparecer, y en seis años llevarlo a la Moncloa y en diez a la mayoría absoluta. Es lo que hay que destacar, es objetivo. Se podrá estar de acuerdo o no con la ideología o con lo que hizo, pero es innegable que el centro-derecha en
España tiene un antes y un después con José María Aznar. Y la política española.
Usted se pregunta en el libro cómo un hombre como él , "parco en palabras y cariños", pudo conseguir aquello.En un país en el que no se permiten esas excentricidades. Es decir, hemos llegado al punto en que es excéntrica la persona que es normal.
Lo consiguió sin tener que tirar de hacer chistes en cualquier momento, de una simpatía falsa. Consiguió llevar al centro-derecha español al poder y modernizar un país en el que pedir un esfuerzo cuesta muchísimo
¿El poder le cambió?En mi experiencia, cualquier persona que accede al poder tiene un cambio de actitud, pero eso no significa que las personas sean peores o mejores, es evidente que le ha pasado a todo el mundo.
¿Estuvo bien acompañado?Creo que sí. Hizo muy buenos gobiernos, sin entrar a discutir si un ministro o ministra era lo más adecuado. El equipo fue compacto, estuvo unido en todo momento las dos legislaturas. Habíamos vivido una modernización desde la izquierda, pero faltaba la liberal para dar por terminada la Transición.
Muchos intentaron destruir al candidato y más tarde presidente en su ascenso.Claro. Pero la gran virtud de este político no es sólo que pone en orden un partido casi deshecho y lo cambia y lo hace evolucionar hacia el centrismo, lo homologa con Europa y lo lleva al poder, sino que también supo vencer muchos ataques. En mitad de un desprecio a su figura, y cuando el partido ya estaba en orden y disposición de poder disputar la presidencia a Felipe, hubo quienes "tiraron a matar" para que no lo consiguiera, un tirar a matar entrecomillado, como expresión coloquial, porque, lamentablemente, quienes sí tiraron a matar fueron los de Eta.
¿"Tiran a matar" ahora también contra él?De distinta manera porque ya no ocupa cargo público ni está en primera línea, pero sí creo que, desde la llegada de Zapatero al poder, el objetivo a batir no es el Partido Popular sino José María Aznar, como si le tuvieran temor. Tiene razón Aznar con lo de que algunos no pueden vivir sin él. Se vivía mejor contra Aznar. Creo que Zapatero lo ha previsto mal porque él también va a dejar de ser presidente, y no podrá pedir al próximo, que espero que sea Rajoy, que le trate mejor de lo que él ha tratado al anterior. José María Aznar nunca tuvo el desprecio hacia Felipe González que ha tenido Zapatero hacia él.
¿Planea en el horizonte su retorno?Él no tiene ningún interés en volver a repetir curso. La gente que se lo pide lo hace de buena fe, pero sin pensar exactamente en las consecuencias. Ahora mismo, el Partido Popular, con su equipo actual, está en disposición de gobernar España.
Opina que Aznar se precipitó en la designación de Rajoy. Creo que debería haberlo hecho de otra forma, a través de una Junta Directiva Nacional, haber vestido más protocolariamente esa designación, eso sí que faltó. Pero los resultados, a las pruebas me remito, no son malos. El PP sigue siendo la alternativa.
¿Cómo fueron aquellos años junto a él?Apasionantes. Yo era un periodistilla de Valladolid que aprendió todo lo que se podía aprender en 25 masters en Estados Unidos en comunicación política. He tenido la gran suerte de trabajar con José María Aznar y con un equipo impresionante: Cascos, Rato, Rajoy, Arenas… Trabajaba todos los días y a todas horas con ilusión.
¿Recuerda cómo fueron los primeros días junto al entonces desconocido José María Aznar?Fue raro. Yo no era precisamente de Alianza Popular en aquel momento y me sorprendió que me ofrecieran ser portavoz de la Junta, teniendo a otros periodistas más próximos a esa ideología. Mis primeros días los recuerdo en estado de confusión. Profesionalmente, podía hacer mi trabajo, pero estaba en un ámbito que no era el mío. Hasta que todo dejó de ser extraño para mí gracias a José María Aznar.
¿Cómo le ha tratado?Es el trato con una persona sin superpoderes (ríe). Me he sentido parte de su familia.
Dedica un capítulo a Ana Botella.Ella siempre ha estado ahí, nunca ha torcido el gesto, no se ha ocultado, no ha sido atajo para que alguien se saltara el camino reglamentario para conseguir nada. Por eso, un retrato de Aznar no podía elaborarse sin describir la tarea desarrollada por Ana, que ahora tiene su actividad política independiente y que, durante muchos años, ha sido nuestro apoyo y también nuestro azote cuando las cosas iban mal.
¿Sabría desarrollar hoy día la labor que le ocupó aquellos años?Me volvería loco si estuviera en ese cargo ahora mismo. Es imposible con Internet, los SMS. Estaría como una chota. No podría ser director de comunicación de un partido y admiro a los que están en la tarea. Tenía problemas para saber lo que ocurría en 4-5 periódicos, emisoras, televisiones y agencias. No le digo lo que ocurriría ahora, que la información sale de cualquier piedra, y que cualquier SMS te puede triturar.
¿Quién lo hace mejor hoy?Creo que el PP está haciendo una buena tarea, teniendo en cuenta lo difícil que está la cosa. El PSOE tiene muchos medios, pero mal mensaje.
¿Aznar derrotaría a este socialismo?Eso no lo dudo, pero le toca a Rajoy.
¿La izquierdona es la izquierda o sólo una parte de ella?Es la palabra despectiva que normalmente se ha venido usando para la
derechona. No sé si soy el primero en usar la expresión, pero si lo fuera, llevo unos cuantos años de retraso, porque la izquierda se ha dedicado hablar de la
derechona para descalificar a los que no pensamos como ellos. Me pareció oportuno usarlo. Lo que se le permite a la izquierda se le debe permitir a la derecha.
¿Cuál de las medidas de esa izquierda es la que más le duele?Lo que no perdono a Zapatero es el cinturón sanitario. Es decir, que haya querido echar del juego político a un partido que representa a 11 millones de personas. Que haya negociado con Eta, tampoco.
¿Quién es Aznar hoy?Un hombre en mitad de un campañón organizado por Zapatero desde hace ya seis años contra él por miedo a que pudiera volver y destrozarlo en las urnas.
¿Qué ha aprendido usted desde que dejó de trabajar para él?Que hay más vida que la política.
¿Dónde se encuentra más a gusto?Estuve trabajando con el presidente 12 años y llevo 12 fuera, aunque muchos crean que sigo siendo portavoz. Me he sentido como los emigrantes españoles en Alemania: en Alemania eran españoles y en España eran alemanes. En el mundo de la prensa soy el político y en el de la política el periodista.
¿Qué es lo que más le agradece a José María Aznar? Que haya sido, hasta el momento, el mejor presidente. En cierto modo, estaba en su sueldo y tenía que hacerlo bien. El problema es cuando tenemos un presidente que hace las cosas mal...