gastronomia

Lechuga y tacones

Para la mujer ejecutiva

Viernes 30 de abril de 2010
De lechuga, de tacones, de cilantro y ex novios, de madres y canónigos o de jefes, langostinos y aguacates habla el libro que las periodistas Palmira Márquez y Silvia Grijalba acaban de publicar, un recetario de ensaladas aliñadas con pasajes de la vida de una ejecutiva de hoy en día.

"Mujer profesional independiente busca ensaladas para compartir" (RBA) es el título de este pequeño libro, el primero de una colección que tomará diferentes personalidades femeninas como hilo conductor para presentar recetas sabrosas y poco complicadas.

Palmira Márquez, directora de una empresa de comunicación y cocinera aficionada, ha aportado las "facilísimas" recetas, mientras la periodista Silvia Grijalba se encargaba de los relatos, protagonizados por la publicista Marta, que nos ofrece flashes de su agitada vida.

Una ensalada con las amigas después del gimnasio, una con su madre, convertida en aras del divorcio en una intelectual convencida disfrazada de Nati Abascal, una con el jefe sin saber si éste quiere despedirla o la ve a ella como el postre, otra con los machistas suegros... y así hasta diez píldoras de la vida de esta treintañera.

"En este país todo lo hacemos comiendo, y últimamente todo el mundo come ensaladas, bien por las prisas o bien por mantener la línea", ha explicado Márquez, mientras Grijalba corroboraba lo sencillo que es preparar una de las "ensaladas resultonas" que contiene el libro.

Hasta setenta ensaladas para todos los gustos se pueden encontrar en este recetario: de bacalao con yogur, de brécol con queso gorgonzola, de rape con aguacate y cilantro fresco, de lentejas, de frutos del mar, con pasta y con frutas.

Otro de los guiños que hacen las autoras es relacionar los ingredientes de las ensaladas con los relatos a los que acompañan.

Así, tras el pasaje de la comida con el jefe están las ensaladas con los ingredientes más caros -paté, cigalas, ahumados- porque al fin y al cabo es él quien paga la cuenta.

Mientras, las recetas que siguen al capítulo del almuerzo con la madre contienen ingredientes contundentes como hígados de pollo o judías blancas, para rebatir esa fijación materna de que sus retoños no se alimentan tan bien como deberían.

Al capítulo de los no muy apreciados suegros le acompañan recetas con las salsas ácidas como denominador común, pues nada más sutil que reventarle el estómago a la familia política con sofisticadas vinagretas de setas, de lima, de semillas o salsa garum y olvidarse, por supuesto, de comprar Almax para la sobremesa.

Las autoras han recalcado hoy que con este libro no pretenden transmitir el mensaje de que las mujeres sólo comen ensaladas, y han recordado que en cualquier caso comerlas no garantiza mantener la línea, ya que muchos de los sofisticados platos que se encuentran en los menús bajo el epígrafe "ensaladas" son verdaderas bombas calóricas, con salsas de nata, quesos grasos, panceta y otros amigos del michelín.

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