Opinión

Cuaderno de bitácora, y III

Pedro J. Cáceres | Domingo 30 de mayo de 2010
Broncas, tardes sí, tardes también. Mosqueo para cerrar San Isidro.

Una corrida de la Prensa (el martes) de “tupperware”, con los toreros trayéndose el “toro de encargo” y ni por esas. Para culminar, dos de los hierros anunciados en lo que antaño era la semana torista y que gozaban, hasta el viernes, del favor de la afición de Madrid, y en los que el espectáculo de la “bravura”, según los criterios de dicha afición, eran su “clavo ardiendo”, ante la ausencia de Victorino (incluso la de Escolar), Palha y Adolfo Martín, irresponsablemente se dejaron anunciar sin estar preparados para lidiar en Madrid. Palha, que ha querido abarcar en el lapso de poco más de un mes, o menos, Madrid, Sevilla, Bilbao ha pagado el pecado de soberbia que no de ambición. Solo pudo lidiar cuatro toros, y el primero del encierro pasó el reconocimiento por “consenso” para evitar la obligatoriedad de devolución de entradas.

De por medio, una corrida de Samuel que fue a más y supuso la “amnistía “ a Padilla y una accidentada de Javier Pérez Tabernero, en la que para el segundo de la tarde hubo que agotar los dos sobreros y otro más, y que supuso un triunfo sordo de un gran Sergio Aguilar con el peor lote.

Juli, la única figura responsable

Ni con el toro de encargo. La culpa siempre la tiene el toro. Pero es cierto que no embiste un torero

Polémica corrida de La Prensa: la poca seriedad, decían, que suponía que cada torero se trajera sus toros “de cabecera” y que no hubiera el preceptivo sorteo. Esta es una práctica no habitual pero en absoluto nueva. Sin embargo eran más los alicientes que rodeaban al festejo. Incentivos para el aficionado como escrutar la responsabilidad de cada torero a la hora de afrontar un compromiso en Madrid puesto que cada uno es responsable del trapío, hechuras y seriedad de los animales que premeditadamente ha elegido para lidiar. Así, no podría ser de otra manera, pulsar el momento de Juli con un toro de Santa Coloma, del hierro de La Quinta que es uno de los de “cámara” de la afición torista madrileña.

Pero baza mayor quita menor y la consigna es acosar a El Juli. Así el ejemplar que abrió plaza, muy en tipo y con hechuras, fue protestado porque además, al emplearse, perdía las manos. Juli le sobó, sereno. Le pasó y le llevó con limpieza por el izquierdo donde el animal tenía embestida noble pero costándole, pesadote. Le ayudó a ir hacia adelante, se rebosó por el derecho y le cuajó el epílogo ganándole los adentros a toro sin codicia. Hizo del Santa Coloma una babosa. Mal con los aceros. El de Victoriano del Río salió con muchos pies para apagarse pronto. Juli, breve. Falló, nuevamente, a espadas.

Perera, sin luces. El ejemplar de Cuvillo no se dejó con los capotes y la lidia fue prolija. Claudicó en el comienzo de faena de Perera para luego, defendiéndose, no tener mala condición en cuanto a franquía en el viaje y voluntad de repetir. Con el viento en contra Perera no le confió el punto de temple mientras el animal iba descomponiendo la embestida y parándose. Con cuatro, por alto, sin enmendar comenzó Perera su trasteo al de Ventorrillo. Buen toro, pidiendo sitio que no siempre le dio el torero al que se le notó mucho la pérdida de pasos por no llevarlo en línea y rematar pronto. Rectificando terrenos la labor no cogió nunca vuelo.

Cayetano, con sombras. El tercero, de Domingo Hernández, se arrancó fuerte a la muleta de Cayetano que le recibió por estatuarios con quietud y empaque. Toro bueno por el derecho, repitiendo, al que Cayetano lo acompañó con cierta ligereza. Aún más destemplado a izquierdas. Afligido con la espada. Cerró festejo un toro de Cortés con tendencia a perder las manos. Cayetano tampoco hacía por asentarlo y las protestas iban de menos a más. Cayetano fue desarmado y la tarde se metió en “bronquita”.

¡Illa, illa, illa, Padilla maravilla!

Los “samueles”, de gran presencia y seriedad, con cabezas, alguno, espectaculares y carnes, muchas carnes, bajos y hondos, mansos en general el tercero, sexto y sobretodo cuarto, por el izquierdo, se dejaron y fueron a más. Volvía Padilla a Madrid tras sus cariñosos cruces de besos de hace tres años con el 7.

Mal comenzó la historia con un primer ejemplar que blandeó mucho en los capotes y fue muy protestado. Lo mató certero de estocada corta. Saludó al cuarto con tres largas en el tercio. Sin fortuna, Padilla, en los dos primeros pares de banderillas, brilló en el tercero y puso un cuarto al violín que se aplaudió. El toro tenía un pitón izquierdo manejable y Padilla tras desgastar el derecho, no válido, se estiró y templó llevándole en varias series con ritmo y lentitud. Lo mató, de estocada algo caída. Se le pidió la oreja y todo quedó en una fuerte ovación saludada. Tímido, el jerezano, a la hora de decidirse a dar la vuelta al ruedo que gran parte de la plaza le pedía. No quiso provocar al 7 y prefirió no tentar la suerte.

El segundo fue manso, mansísimo, deslucido. Encabo: Labor sorda pero de torero cuajado. Pinchó mucho y mal. Amplio, muy serio, fue el quinto. Muy brusco, bronco, en la muleta, mirando, midiendo, no sirvió para más que lidiarlo sobre las piernas. Precavido con la espada se demoró en darle muerte.

Iván García hacía su primer paseíllo de la temporada. Se movió mucho, pero informal, el tercero. Todo fue un síes noes. Se fue abajo con el acero. El sexto llegó a la muleta pegando cabezazos, cara muy suelta, con trote aboyancado, para que Iván García le diera un sitio y trato como si fuera bueno y provocándole mucho por lado izquierdo en labor de mérito en que fue sacándole los muletazos con sacacorchos. No fue suficientemente ovacionado.

Sergio Aguilar. Un turno, cuatro toros

El segundo Salió corretón, muy en “Atanasio”, luego se pegó una voltereta y terminó por ser devuelto. El sobrero lucía el hierro de Domínguez Camacho, toro de excelente tranco pero la intentar un quite Bolívar el toro se “rompió”.Segundo sobrero, de Torrehandilla, cinqueño “pasado” y con cabeza camarguesa. Con poca fuerza, se la gastó en dos entradas al caballo, salió cayéndose…y al corral. Aguilar paró su cuarto toro de este turno, segundo de la tarde. Ejemplar del Conde de Mayalde, también “veterano” que se empleó en la cabalgadura. Noble pero defendiéndose, echando la cara a las nubes, en la muleta, de inicio le pegó una fea voltereta a Aguilar que, sin mirarse (llevaba un puntazo), le llevó templadito y lento, suave por bajo en muletazos estimables y meritorios por lo corto que se quedaba el toro, “tobillero”. Lo pinchó para dejar una gran estocada. Saludó una cálida y merecida ovación. Quinto de embestir cansino pero yendo y repitiendo un par de series, luego se descompuso. Aguilar le fue haciendo las cosas muy bien mientras “se dejó” y lego se pegó un serio arrimón que, aunque tarde, fue reconocido. Un desarme enfrió el reconocimiento. Mató por derecho de estocada en buen sitio. Otra ovación, fuerte, tuvo que saludar.

Bolívar, corazón de Rincón. Bonitas hechuras lucía el “burraco” tercero. Bolívar brindó a El Fundi. Toro alegre viniéndose de largo, lo citó en los medios varias veces y cuando se decidió a aguantarlo y bajarle la mano, llevándolo, toro con gran empuje y transmisión (no fácil, con mucho que torear) brotaron las ovaciones. Lo intentó por el izquierdo a toro más brusco y le buscó el derecho para otra serie con vibración. Expuso, valiente, se volcó en la estocada que quedó tendida. Valor, ganas, decisión y entrega, pero faltó algo, ¿qué? Toro ovacionado y Bolívar, que había escuchado un aviso, también lo fue, saludando. El sexto fue una ruina. Sin opción mayor que matarlo y lo hizo con decisión.

El primero de Javier Pérez Tabernero, la corrida pasó completa, un animal pastueño, con ganas de embestir y emplearse pero muy blando. El Fundi intentó estabilizarlo, pero allí no había emoción y abrevió. El cuarto fue toro noble, repitiendo, con las fuerzas justas. Fundi no pasó de correcto. Sin fibra. Tuvo que cortarle la oreja.

Entre Palha y Torreón, buena corrida desaprovechada.

Otra más. de Palha echó dos toros buenos. Uno muy notable y encastado, el tercero con el que naufragó un torero, nuevo en San Isidro, que se acordará de él toda la vida: Francisco Javier Corpas, que tampoco supo ni pudo, con un excelente sexto del hierro de Torreón. Fue tarde de madurez de Millán sin toros y sin público que asimilara su técnica y su aplomo pisando la plaza. El primero era chico y “tonto”, lo mató. El cuarto una alimaña. Hubo en el lote de Robleño un toro malo, de los de Palha, al que le “regateó” hábil, para que, sin saber porque, o sabiéndolo, el público tomara partido por el animal y se pitara al madrileño que veía como se le “iba” el excelente 5º de la vacada del maestro César Rincón, hasta que en un momento de lucidez se puso, se cruzó, se decidió, le aguantó y bien “matado” terminó cortándole la oreja. La quinta y última de la feria.

Valverde se despide de Madrid entre ovaciones

Lo del sábado fue lamentable. Se llenó la plaza a pesar del derecho a canjear el boleto por sustitución de la corrida. Se protestó todo, quizá con razón, pero se notaba mucho la premeditación y el mal rollo. Se consiguió devolver al que abrió plaza para salir un ejemplar, peor, de Cortijoliva. Fundi, ni con este, ni con el cuarto anduvo más motivado que lo justo. Rafaelillo, en buen momento, fue todo voluntad y cabeza fría parra intentar redondear feria, pero su lote dio poca opción. Tan solo el sexto se movió y permitió a Javier Valverde, decidido y exponiendo, estar por encima de su oponente y poder despedirse de Madrid, este año será su última temporada en activo, con una calurosa y cariñosa ovación.

Novillada de trámite

La novillada del lunes fue una más y otra menos. No funcionaron los de Guadaira ni Casares anduvo fino, ni Saldívar entonado. Sólo las maneras de Cristian Escribano.

Broche estúpido

A Adolfo de diez toros presentados solo se le aprobaron dos y optó por retirar la corrida que fue sustituida por otra de Marqués de Domecq, en principio hierro más reputado y de “ferias”, pero que a la postre resultó ser el peor de toda la feria y contribuía así, con broche de hojalata, a abundar en la idea de una feria muy mala, o la peor de los últimos años, cuando la letra pequeña, no es que desdiga tal evaluación, pero matiza y tamiza,sí, otras causas por lo que esta edición ha sido realmente mediocre y ful: el paso acomodaticio y conformista, adocenado de las figuras del toreo, y sálvese quien pueda.

Repetimos (cuaderno de bitácora II) a guisa de conclusiones definitivas

Esta feria han embestido muchos toros, muchos, y salvo El Juli y Morante, sin toros, no ha embestido una sola figura, figurita, joven promesa, emergentes, necesitados, madrileños o toreros del gusto de Madrid…

¡Así estamos!.

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