SAN ISIDRO 2010
Desde que la mona Chita se fugó de Platanolandia en un barco, camuflada entre una excursión de haricrisnas, el país de los plátanos se quedó sin inteligencia. La mona Chita llegó a ser estrella de Hollywood al lado de un tal Tarzán de los monos, un tipo que chillaba por las ramas ataviado con un tapaplátanos , explotaba a los monos y le partía la madre a los leones. Lo de los monos explotados llegó en noticia a Platanolandia vía botella de náufrago y se armó tan revuelta que la mona Chita tuvo que regresar para apaciguar simios. Se los llevó a Europa y de ahí a Madrid, a comer rabo de toro en Casa Pepe. Y de allí, a Las Ventas, en donde se sumaron a la revuelta que exigía, no el toro, sino que finalizara de una vez tanto hartazgo, tanta mediocridad, tanto nada de nada en una tarde en la que la razón de los simios tomó Las Ventas, convertida en Platanolandia, bajo la supuesta una supuesta corrida de toros que fue una mueca aplatanada de lo que debe de ser, se supone, la fiesta.