www.elimparcial.es
ic_facebookic_twitteric_google

EDITORIAL

La hipocresía de los políticos: el Congreso ovaciona al Papa después de que criticara el aborto, la eutanasia y la “prioridad nacional”

EL IMPARCIAL
martes 09 de junio de 2026, 08:21h

La inmensa mayoría de los diputados y senadores que asistieron al Hemiciclo dedicaron una larga ovación al solemne e histórico discurso del Papa en el Congreso. Se trataba, sin embargo, de un burdo intento de apropiarse de los mensajes pronunciados por León XIV. Porque el Pontífice, aunque en tono evangélico y mesurado, basado en el magisterio de la Iglesia, criticó sin miramientos muchos de los postulados tanto de los partidos de la izquierda como de la derecha. El Gobierno, porque no se quiso enterar o por pura desfachatez, alardeó de coincidir “en todas y cada una de las palabras pronunciadas” por el Santo Padre”. Sin embargo, León XIV lanzó un rotundo mensaje en defensa de la vida, contra el aborto y la eutanasia y a favor de la familia, la libertad educativa y religiosa. Aunque tampoco Vox debió aplaudir con tanto entusiasmo después de la rotunda denuncia de “su prioridad nacional” al subrayar el Pontífice “el trágico drama de la inmigración” y su rechazo a la “ discriminación de cualquier persona por su origen nacional, étnico, religioso o lingüístico".

En especial el Gobierno y sus socios de extrema izquierda demostraron su hipocresía en ese intento de apropiarse del mensaje del Papa; un mensaje puramente evangélico en la defensa de la vida humana. “No es una cuestión parcial- dijo- ni un interés confesional: es una meta de la civilización. Toda vida humana debe ser reconocida y custodiada desde su concepción hasta su ocaso natural". Y lo dijo ante las Cortes y a pocos días de que el Congreso debata la proposición de ley para blindar la eutanasia ante dilaciones judiciales.

Todos los diputados y senadores, en especial los del Gobierno, debieron sentirse señalados por las palabras de León XIV al instales a custodiar el discurso para que "la pluralidad política no degenere en conflicto político, en descalificación permanente del adversario". Y apeló a quienes ejercen una responsabilidad pública a "desarmar el lenguaje" con una sentencia indiscutible:"La firmeza no exige desprecio; la discrepancia no conlleva humillación”.

El Papa no pronunció un discurso para contentar a nadie. Su mensaje se basó en el magisterio de la Iglesia y en la dignidad humana, lo que chirría con muchas de las propuestas de unos y otros. Pero todos, empezando por el antirreligioso Pedro Sánchez, disfrazado de “beato” para la ocasión, intentaron unirse a la apoteosis popular que se ha vivido en Madrid durante la visita del Papa. Un hecho histórico y sin precedentes. Pues ningún político ni ningún partido es capaz de reunir a más de un millón de personas en la plaza de Cibeles; ni siquiera a los más de 80.000 que abarrotaron el estadio Santiago Bernabéu para despedir con una interminable ovación a León XIV en su último día en la capital de España. Un éxito sin paliativos del Papa y un ridículo estrambótico de unos políticos capaces de aplaudir puestos en pie al Pontífice que acababa de criticar sin pelos en la lengua a unos y a otros; por ejemplo, la ley del aborto que ahora el Gobierno pretende blindar en la Constitución.

¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (1)    No(0)

+
0 comentarios