Sociedad

Los especialistas recomiendam tratamientos mixtos para las enfermedades lisosomales

para evitar daños neurológicos

Sábado 02 de octubre de 2010
Los especialistas apuestan por los tratamientos mixtos con terapias enzimáticas por vía intratecal y terapia celular para prevenir daños neurológicos en pacientes con enfermedades lisosomales y Síndromes Relacionados.

El VI Congreso que organiza la Federación MPS España en Marbella han reunido algunos de los mejores expertos internacionales y nacionales para comentar los últimos avances en enfermedades de mucopolisacaridosis, enfermedades lisosomales y síndromes relacionados con el objetivo de presentar las últimas novedades terapéuticas sobre estas patologías de las que son portadores más de 3.000 españoles y que afectan especialmente a la población infantil.

Estas enfermedades son causadas por una anormalidad genética. Estos niños afectados carecen de la capacidad de producir una enzima que degrada los mucopolisacáridos a moléculas más simples. La falta de estas enzimas en el organismo provoca que los mucopolisacáridos se acumulen en las células de todos los órganos vitales como el corazón, cerebro, riñón e hígado de estos niños provocando multitud de anomalías físicas que se irán manifestando poco a poco a lo largo de su vida.

Los síntomas más característicos en el comienzo de estas patologías son la hiperactividad, los desórdenes del sueño, y, posteriormente, la pérdida del habla y, en algunos casos severos, daños óseos, retraso mental o enfermedades del sistema nervioso central como la demencia, según los expertos médicos que han participado en este Congreso Científico.

"Nunca estás preparado"
Las familias han manifestado que lo más duro de todo este proceso es “alumbrar un bebe perfecto y comprobar que con los años comienza un proceso degenerativo para el que nunca estas preparado”, señala Mercedes López, madre de una pequeña que sufre una variante de estas enfermedades denominada Sanfilippo.
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Los Doctores han explicado que todas estas patologías tienen su origen en alteraciones genéticas. “La mayoría afectan a la población pediátrica porque algunos de estos niños no llegarán a mayores y tienen un efecto devastador tanto para los mismos afectados como para el entorno familiar y social. A ello se suma que existe un gran desconocimiento por parte de la sociedad sobre estas patologías y una gran dificultad para acceder a los medicamentos que, en determinados casos, pueden llegar a tratar estas patologías. En mi opinión son de las enfermedades más duras, largas y difíciles que existen para el ser humano”, explicó esta mañana la Doctora Mercedes Pineda, neuropediatra del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona.

De izquierda a derecha: Pilar Giraldo, hematóloga del Hospital Miguel Servet; Bryan Winchester, profesor del University Collage de London; Mercedes Pineda, neuropediatra del Hospital Sant Joan de Déu de Barcelona; Verónica Delgadillo, neuropediatra de este mismo hospital; José Luis Ayala, anestesista de la Fundación Jiménez Díaz; y Eduardo López Laso, neuropediatra del Hospital Universitario Reina Sofía en Córdoba.


En esta ocasión, se han desplazado más de 300 familias de toda España cuyos pequeños se encuentran afectados por estas patologías lisosomales a Marbella con el objetivo de conocer -de primera mano- la opinión de prestigiosos doctores nacionales e internacionales, entre los que ha destacado, entre otros, la presencia del Doctor Bryan Winchester, Profesor emérito de Bioquímica del Hospital Great Ormond Street Hospital, en Londres, la neuropediatra Mercedes Pineda y la odontopediatra, Yndira González Chópite -ambas del Hospital Sant Joan de Deu de Barcelona, la Doctora María Josep Coll, del Departamento de Bioquímica del Hospital Clinic de Barcelona, el anestesista José Luis López Ayala, del Hospital la Fundación Jiménez Díaz de Madrid y el neuropediatra Eduardo López Laso del Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba, entre otros.

Los especialistas han explicado que existen en España más de 3.000 pacientes portadores de estas enfermedades lisosomales con más de un centenar de variantes de defectos genéticos en rutas metabólicas celulares que, al no producir las enzimas necesarias, los depósitos tóxicos no eliminados les originan estas enfermedades por acumulación de sustratos no degradados en los diferentes órganos de los afectados causando graves daños en los diferentes órganos vitales como el corazón, el cerebro o el hígado y también en los huesos.

Más pruebas neonatales evitarían estas enfermedades en los niños
Según la Doctora Mercedes Pineda, neuropediatra del Hospital Sant Joan de Déu, estas enfermedades son muy difíciles de diagnosticar y, posteriormente, tratar. En su opinión, se podría mejorar el diagnóstico precoz de esta patologías con métodos de barrido de población de riesgo y, sobre todo, realizando muchas más pruebas de detección prenatal pues muchas parejas no saben que uno de ellos es portador de esta enfermedad ya que los portadores no tienen por qué sufrir síntomas.

Opinión que coincide con la de la Doctora María Josép Coll, Bioquímica del Centro de Diagnóstico del Hospital Clinic de Barcelona “En nuestro hospital llegan más de 500 sospechas clínicas de enfermedades de mucopolisacaridosis y enfermedades lisosomales y, en realidad, de ese número solo un 15% de estas sospechas son ciertamente enfermedades lisosomales. El 85% restante serán niños con una gran dificultad de diagnóstico. Con más pruebas prenatales se evitarían muchas enfermedades genéticas”, señaló la Doctora Coll.

El Doctor Bryan Winchester, Profesor emérito de Bioquímica del Hospital Great Ormond Street Hospital, en Londres, explicó que actualmente existen dos tipos diferentes de tratamientos para tratar estas patologías. Los primeros fármacos son los tratamientos de sustitución enzimática que tratan de recomponer la actividad de la enzima inactiva y, por tanto, disminuir la cantidad de residuos acumulados en el organismo de estos pacientes. Además, existe una segunda línea de investigación clínica con diferentes tratamientos de chaperonas, implantación celular y terapia genética a través de las cuales se investiga para intentar restituir la función celular de la enzima que no hace su función correctamente en el organismo de estos pacientes consiguiendo también una respuesta eficaz en la acumulación de depósito.

Tratamientos para toda la vida
En cuanto a la enfermedad de Fabry, el Doctor Winchester explicó que, actualmente, existen dos tipos de tratamientos enzimáticos para la enfermedad de Fabry: la Agalsidasa Alfa, cuyo origen es de línea celular humana obtenida a través de tecnología de ingeniería genética y, una segunda línea de tratamiento de sustitución enzimática denominado Agalsidasa Beta obtenida por cultivo de células de ovario de hámster chino del que actualmente los pacientes están sufriendo un desabastecimiento de este segundo tratamiento desde hace más de un año.

Según explicó la Doctora Pilar Giraldo, Jefa de sección de Hematología del Hospital Miguel Servet de Zaragoza, el origen celular de estos medicamentos es extremadamente importante a la hora de seleccionar un tratamiento, ya que son terapias para toda la vida. “En el caso de la agalsidasa beta su origen es animal y, por tanto, hay que someter al paciente previamente a un riguroso tratamiento de inmunosupresores y esteroides previo para evitar reacciones alérgicas y creación de anticuerpos que surgen entre un 68% y un 88%. Mientras que con la Agalsidas Alfa proviene de una línea celular humana y las posibilidades de crear anticuerpos se reducen a un 13%”, explicó la Doctora Giraldo

Asimismo, esta hematóloga presentó también para el tratamiento de la enfermedad de Fabry, uno de los grandes avances científicos que son las chaperonas farmacológicas cuyos estudios ya están en fase III y de los que se están obteniendo buenos resultados de su eficacia en Reino Unido. Según explicó esta experta, las chaperonas son moléculas muy pequeñas – que se administran de forma oral- capaces de inhibir la cadena metabólica y pueden conseguir una respuesta eficaz en la interrupción del depósito haciendo la función celular de la enzima “Además, previenen los daños neurológicos que pueden llegar a causar estas enfermedades porque los ensayos demuestran que estas pequeñas moléculas penetran en la barrera hematoencefálica, y, por tanto, en el cerebro”, según explicó esta experta.

Los especialistas recordaron a toda la comunidad científica que el gran reto en estas patologías consiste en conseguir que las terapias existentes puedan atravesar la barrera hematoencefálica para prevenir daños neurológicos, como son el retraso mental, las crisis epilépticas y la demencia. En esta línea, la Doctora Giraldo explicó que algunas compañías como Shire ya ha comenzado sus ensayos clínicos para intentar tratar algunas de estas enfermedades como la enfermedad de Hunter ó la enfermedad de Sanfilippo intentando aplicar los diferentes tratamientos enzimáticos a través de la vía intratecal para intentar atravesar esta barrera y posiblemente tratar de prevenir los daños neurológicos de los afectados.

El Doctor Winchester también se mostró muy esperanzador de estas aplicaciones de la terapia enzimática por vía intratecal y explicó que consiste en administrar la terapia enzimática a través de un catéter central interno implantado quirúrgicamente en el tejido subcutáneo en la médula espinal a través del cual el medicamento pueda acceder al líquido cefalorraquídeo.

Todos los especialistas han resaltado la complejidad que entraña el diagnóstico de algunas enfermedades lisosomales como, por ejemplo, ocurre en el caso de la enfermedad de Fabry, patología de la que hay más de 900 portadores en nuestro país. “En el caso concreto de esta patología los clínicos la denominamos enfermedad impostora porque simula los síntomas de otras muchas patologías. El diagnóstico en los varones es más sencillo puesto que solo es necesario realizar una prueba de suero, mientras que –en el caso de las mujeres- es necesario realizar pruebas de ADN y existen más de 465 mutaciones genéticas diferentes. Las féminas afectadas suelen estar diagnosticadas de fibromialgia, lupus o artritis reumatoide”, reveló la Doctora Giraldo.

Asimismo, insistieron en la dificultad añadida de evaluar la efectividad de la medicación en estos pacientes, puesto que requieren múltiples pruebas de monitorización en todo lo órganos vitales que en su conjunto resultan muy complejas y caras precisando un equipo médico multidisciplinar que pocos hospitales pueden ofrecer en nuestro país.

Cerró este IV Congreso Científico el Doctor, José Luis López Ayala, anestesista del Hospital Fundación Jiménez Díaz de Madrid, quién tranquilizó a las familias afectadas sobre las cirugías a las que tienen que someter a estos pequeños para corregir algunos de sus defectos esqueléticos. En su opinión los procedimientos quirúrgicos en los niños afectados por mucopolisacaridosis son muy delicados por las diferencias anatómicas que presenta la vía respiratoria de estos pacientes pediátricos, pero insistió en la alta seguridad de los fármacos anestésicos actuales.

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