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Los directores que optan al Goya







Alberto Rodríguez

¿Quién es? | Alberto Rodríguez Librero (Sevilla, 1971) lleva consagrándose desde que empezó. Tras El factor Pilgrim (2000) y El traje (2002) llegó el bombazo de 7 Vírgenes (2005), un éxito de crítica y público que le colocó en el mapa de la joven y prometedora realización española. Sin embargo, su siguiente película, After (2009), pasó muy desapercibida, hasta que con Grupo 7 (2012) volvió a colocarse entre los nombres más destacados del panorama cinematográfico y muchos quisieron señalar a esta cinta policiaca sobre la Sevilla pre-Expo del 92 como un punto de inflexión en su carrera. Con La isla mínima, ha hecho el más difícil todavía.

¿Por qué está nominado? | La isla mínima es el amante perfecto del cine español: una obra con argumento suficiente y ritmo adecuado como para disfrutarse fácilmente en una primera capa de thriller policiaco, que si se disecciona y analiza se desvela puro arte cinematográfico en forma y fondo.

Goya sí | Tras el éxito de La isla mínima, este puede ser un buen momento para que la Academia reconozca a Alberto Rodríguez, que afronta su tercera nominación (ya fue finalista por 7 Vírgenes y Grupo 7) De hecho, es el favorito de este año.

Goya no | Las películas de Alberto Rodríguez siempre han conseguido muchas nominaciones a los Goya sin que finalmente se tradujeran en una cantidad destacable de premios. 7 Vírgenes obtuvo 6 nominaciones y se llevó un premio (el de mejor actor revelación para Jesús Carroza). Grupo 7 fue la segunda película más nominada de su año, con 16 opciones; terminó con dos premios (mejor actor de reparto y mejor actor revelación). No parece que este esquema vaya a repetirse con La isla mínima, pero la posibilidad de que no haya dos sin tres está ahí. Quien sí puede ponérselo difícil a Rodríguez es Carlos Vermut.



Carlos Vermut

¿Quién es? | Carlos Vermut (Madrid, 1980) es el más joven de los nominados. Viene del mundo de la ilustración y el comic y pertenece a esa hornada de cineastas jóvenes que hicieron sus primeros pinitos en el festival de cortometrajes online Notodofilmfest. Tras hacer un tour de productoras con el guión de su primer largo, Diamond flash, bajo el brazo y recibir un puñado de noes, se lanzó a la autoproducción y estrenó la película online. El éxito que tuvo entre los internautas y la crítica especializada, unido al arrojo del productor Pedro Hernández, le llevó a poder realizar y distribuir su segunda película, Magical Girl, por los cauces tradicionales. El cine de Vermut responde a un universo muy particular en el que tiene cabida una gran variedad genérica, desde la comedia al drama pasando por el cine negro y el suspense, con algunas constantes que se refieren a la magia, al comic, a la cultura japonesa o a los superhéroes.

¿Por qué está nominado? | Porque ha dirigido una de las películas más revulsivas y arriesgadas del año, y eso hay que reconocerlo. El juego que propone Vermut es simple en planteamiento y de una complejidad extrema a la hora de materializarlo en una película: la trama y los personajes dan algunas pistas sobre un trasfondo mucho mayor, sobre un pasado velado que el espectador debe recomponer. La cinta muestra algunas piezas desordenadas de un puzle incompleto e invita al público a jugar con él. Mover esta estructura sin que se desmorone, sin que pierda toda coherencia, por no hablar de la sólida dirección de actores; por eso está nominado Carlos Vermut.

Goya sí | Los académicos sabrán reconocer el ejercicio de estilo de Vermut y la asunción de un riesgo poco habitual en tiempos de crisis. Además, cuando un español sale premiado del festival de San Sebastián (Vermut se llevó la Concha de Plata al mejor director y la película fue galardonada con la Concha de Oro), suele entenderse como avanzadilla del Goya.

Goya no | La juventud de Vermut es su mayor obstáculo, al poder incitar a los académicos a pensar que aún le queda carrera, nominaciones y futuros premios. El excelente trabajo de Alberto Rodríguez puede unirse a este argumento y terminar de inclinar la balanza.


Damián Szifron

¿Quién es?| Damián Szifron (Buenos Aires, 1975) es un cineasta argentino que se ha colocado en el mapa mundial con su exquisita Relatos Salvajes. En Argentina ya era un nombre conocido por ser el creador de la serie Los Simuladores, muy exitosa y adaptada en varios países, incluido España. Con sus anteriores largometrajes, El fondo del mar (2003) y Tiempo de valientes (2005) ya había logrado meterse en el palmarés de algunos festivales internacionales, pero es sin duda la radical y explosiva versión de la sociedad actual que ofrece en Relatos Salvajes la que le ha lanzado a los brazos de los espectadores de medio mundo.

¿Por qué está nominado? |Porque ha sabido llevar a las salas un formato poco habitual, el del corto. Porque el tiempo que pasa cada uno de sus personajes en pantalla es inversamente proporcional a su fuerza, complejidad y sentido. Porque ha hecho una película que arrasa allí donde va. Relatos Salvajes gusta.

Goya sí |A favor de Szifron está el éxito de su película y la dificultad de, en una película de situaciones (recordemos que son seis historias breves), desarrollar unos personajes con entidad propia, que enamoran y enganchan.

Goya no | Szifron lo tiene difícil. La competencia es muy dura y, aunque la película es de producción española, los académicos probablemente votarán antes a directores españoles. Además, Relatos Salvajes se llevará con mucha seguridad el Goya a la mejor película iberoamericana y con eso se dará por reconocido el buen trabajo de Szifron.


Daniel Monzón

¿Quién es? | Daniel Monzón (Palma de Mallorca, 1968) es una de esas enciclopedias de cine con patas. Adicto a las películas desde los siete años, pasó primero por un intenso periodo de aprendizaje desde este otro lado: el del periodismo cinematográfico. Curtido en revistas, radio y televisión, se decidió a dar el paso a la dirección en 1999 con El corazón del guerrero, una loca ópera prima entre la acción y la fantasía a la que siguieron la disparatada El robo más grande jamás contado (2002), el thriller de suspense La caja Kovak (2007) y la multipremiada Celda 211 (2009). Monzón busca al gran público con su cine, abarcando géneros e historias muy diversas pero siempre con un objetivo muy claro: las películas se hacen para ser vistas. Esta es su segunda nominación al Goya como mejor director. En la primera, en 2010, resultó ganador con Celda 211.

¿Por qué está nominado? | Daniel Monzón ha demostrado con El niño que la espectacularidad, el desenfreno y el entretenimiento en matrimonio bien avenido con una trama solvente no son terreno exclusivo de los americanos. Monzón vuelve a poner de manifiesto lo bien que se le da la cámara ágil en este thriller sobre el tráfico de drogas en el Estrecho que recaudó en su primer fin de semana la cifra absolutamente record de casi tres millones de euros.

Goya sí | El mayor punto a favor de Monzón es el haber conjugado en una fórmula de éxito una realidad cercana al público español con un formato de espectáculo, normalmente atribuido al cine estadounidense. Los académicos bien podrían valorar su arrojo llegado, además, a buen puerto: desde apostar por caras nuevas e inexpertas en el reparto hasta rodar las escenas de más acción sin dobles ni efectos digitales. Puro realismo.

Goya no | El mayor obstáculo para Monzón se llama Alberto Rodríguez. Además, el hecho de haber ganado ya un Goya hace relativamente poco tiempo (¿qué son cinco años en una carrera profesional?) también suele disuadir a los académicos de volver a votar por su candidatura.