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Los nominados a Mejor Actor de Reparto

Laura Crespo
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lauracrespoelimparciales/12/5/12/24




Eduard Fernández

Quién es | Camaleónico e indisociable de la cinematografía española en los últimos quince años. Eduard Fernández (Barcelona, 1964) es uno de nuestros actores con más trayectoria en cine y teatro, donde más de desarrolló en sus inicios, con algunas apariciones más esporádicas en televisión. Debutó en 1999 en Zapping, de Juan Manuel Chumilla, y el mismo año cosechó su primer gran éxito con Los lobos de Washington, de Mariano Barroso, película que redirigió su carrera, centrándola en el cine. Desde entonces, ha participado en casi 30 películas con una horquilla de registros que va del perdedor de Smoking Room, al antihéroe de Alatriste, pasando por villanos más o menos reales como los de El método y 3 días y personajes inquietantes y difícilmente clasificables como el de Fausto 5.0. Esta es su novena nominación a los Goya, en los que ha sido premiado en dos ocasiones: como mejor actor por Fausto 5.0 (2001) y como mejor actor de reparto por En la ciudad (2003).

¿Por qué está nominado? | Porque se le da como a nadie el macho ibérico, el tipo duro que fuma de lado y tiene unos modales relativos. Así es su papel de Sergio, uno de los policías que persigue a El Niño por aguas gibraltareñas en la película de Daniel Monzón. Extrovertido, rudo, aparentemente simple, llano, pero con un doble fondo derivado de un mal entendimiento de lo que significa el poder.

Goya sí | Eduard Fernández es un grandísimo actor y en El Niño vuelve a demostrar lo bien que se le da el subtexto, el decir una cosa y que el espectador intuya otra. La solvencia de sus actuaciones siempre es digna de reconocimiento, como demuestran sus múltiples nominaciones a los premios del cine español. Que esas nominaciones se traduzcan o no en llevarse el ‘cabezón’ a casa depende más del resto de nominados que de su trabajo, al que no se le puede poner casi nunca pega alguna. Lo mismo ocurre en esta edición.

Goya no | Eduard Fernández tiene un hándicap, y es que su papel es bastante pequeño en la película y los académicos tenderán a votar personajes con más minutos en pantalla. Es lo mismo que le pasa este año a Antonio de la Torre.


Antonio de la Torre

Quién es | Antonio de la Torre (Málaga, 1968) llegó a la interpretación profesional de forma tardía, pero no ha perdido el tiempo. Estudió interpretación en la escuela madrileña de Cristina Rota en escapadas esporádicas a la capital mientras ejercía de periodista deportivo, su primera profesión, en Canal Sur Radio y Canal Sur Televisión. Aunque ha hecho algunos papeles televisivos –en la mítica Lleno, por favor, Padre Coraje o El Comisario- y varias incursiones en el teatro, es en el cine donde ha desarrollado el grueso de su trayectoria. Debutó en 1994 con un pequeño papel en Los peores años de nuestra vida y fue encadenando trabajos en El Día de la Bestia, Entre las piernas, Muertos de risa, La comunidad, El oro de Moscú, Días de Fútbol o Volver. Fue con Azuloscurocasinegro (2006) con la que obtuvo su primera nominación a los premios Goya como mejor actor de reparto, así como su primer y hasta ahora único ‘cabezón’. En Gordos, Balada triste de trompeta, Invasor, Grupo 7, La gran familia española y la exquisita Caníbal la Academia reconoció su trabajo con nominaciones.

¿Por qué está nominado? | Su papel en La isla mínima le convierte en finalista a un Goya por octava vez, estando presente de forma consecutiva en las tres últimas ediciones, las dos anteriores por, partida doble. En esta edición opta al galardón al mejor actor de reparto por una interpretación desde la piel en la que representa a la España rural de la Transición, en un estado marcado por la indefensión y la incultura como factores que se retroalimentan. De la Torre es el padre de las dos adolescentes cuya desaparición lleva a dos policías madrileños a Las Marismas del Guadalquivir. Y es hosco, con un fondo que se intuye bueno pero una educación basada en una jerarquía social y familiar rígida, sin capacidad de expresión emocional y consumido por una vida aceptada sin más.

Goya sí | Antonio de la Torre gusta a la Academia -muestra de ello es su condición de nominado año tras año-, especialmente en este registro de perdedor, de desgraciado capaz de despertar rechazo y compasión a partes iguales a este lado de la pantalla.

Goya no | Como le ocurre a Eduard Fernández, su papel es mínimo, por lo que los académicos no serán tan proclives a votarle frente a dos actores de reparto que, además de brindar grandes interpretaciones, gozan de más protagonismo en sus películas: Karra Elejalde y, sobre todo, José Sacristán. Sin restar ni un ápice de mérito al trabajo de Antonio de la Torre, es, de nuevo, un ganador improbable en esta edición.


Karra Elejalde

Quién es | “Antes era el de Airbag y ahora el de Ocho apellidos vascos”. Lo dice el propio Karra Elejalde (Vitoria, 1960), amigo del humor y la relativización de las cosas que pican ligeramente. Es un actor de raza, de los que han nacido para esto, y ha logrado vivir de ello con una presencia regular, sobre todo en cine. Se curtió en el teatro vasco independiente desde mediados de los ochenta y debutó en la gran pantalla con A los cuatro vientos en 1987. Durante la década de los noventa establece una prolífica relación con dos piezas clave de la por entonces nueva generación de cineastas vascos, Julio Medem y Juanma Bajo Ulloa. Con el primero ha rodado Vacas, La ardilla roja y Tierra. Con Bajo Ulloa, Alas de mariposa, La madre muerta y la delirante y excesiva Airbag, con la que saltó definitivamente a la fama en 1997. Desde entonces ha trabajado con cineastas de la talla de Jaume Balgueró (en Los sin nombre), Nacho Vigalondo (Los Cronocrímenes), Alejandro González Iñárritu (Biutiful) o Iciar Bollain (También la lluvia), quien le invitó a jugar a eso de “el cine dentro del cine” con un actor que interpreta a Cristóbal Colón que le hizo valedor del Goya al mejor actor de reparto en 2010. Además de convertirse en el vasco más famoso del cine español, últimamente ha puesto voz al mítico Mortadelo de Ibáñez en la película de Javier Fesser Mortadelo y Filemón contra Jimmy el Cachondo, candidata al Goya a la mejor cinta animada.

¿Por qué está nominado? | Porque él y Carmen Machi son dos pilares fundamentales sin los que Ocho apellidos vascos no habría sido el fenómeno de masas que ha llevado este año a más de nueve millones de espectadores a las salas. Karra Elejalde es en la cinta un vasco de la cabeza a los pies, con todos los tópicos imaginables a cuestas, cerrado, tosco, de buen comer, sincero hasta el punto de no entender el significado de lo políticamente correcto. El trabajo de Elejalde viaja de lo cómico a lo entrañable con la naturalidad, dentro del tono exagerado de la película, por bandera.

Goya sí | Su interpretación ha enamorado a público y crítica y eso es un punto indiscutible a favor a la hora de recibir el voto de la Academia. El género de la película y, por tanto, el tono de su papel pueden servir de argumento para inclinar la balanza del voto hacia uno u otro lado. Del lado del ‘sí’, los académicos verán justo premiar una actuación de comedia. Y el reconocimiento al actor secundario es el espacio perfecto para hacerlo. Ya lo hemos visto en anteriores ediciones, como el año pasado, cuando Roberto Álamo fue el galardonado por su divertido y entrañable papel en La gran familia española.

Goya no | En el lado del ‘no’ de Karra Elejalde está José Sacristán. Aunque la tendencia a reconocer registros cómicos va al alza, es cierto que los académicos se decantan por lo general por papeles con más enjundia dramática. Y aunque el trabajo de Karra Elejalde ha gustado, y mucho, José Sacristán es quien más papeletas tiene para llevarse el Goya.


José Sacristán

Quién es | En 2014 José Sacristán (Madrid, 1937) cumplió 50 años dedicado al cine en cuerpo y alma. Fue en 1964 cuando rodó su primera película, La familia y uno más, de Fernando Palacios, y arrancó una extensa carrera que pronto se pegó al fenómeno cinematográfico conocido como ‘landismo’, fusión de comedia fácil y erotismo de baja intensidad en películas como La ciudad no es para mí, ¿Qué hacemos con los niños?, Sor Citroën, La tonta del bote, Vente a Alemania Pepe o El abuelo tiene un plan. Durante la Transición, su carrera se reorientó hacia un cine más serio y de algún modo comprometido con títulos como Asignatura pendiente, Un hombre llamado flor, La Colmena, El viaje a ninguna parte o La vaquilla. Sacando tiempo para volver regularmente al teatro y probar como director (en tres títulos hasta la fecha), en los últimos años Sacristán se ha puesto a las órdenes de jóvenes creadores en apuestas novedosas y arriesgadas como la magnética Madrid, 1987, de David Trueba, o El muerto y ser feliz, de David Rebollo. Por ésta última película, el actor recibió su primera nominación a los premios de la Academia, que se tradujo en su primer Goya. Fue en 2013 y se entendió como un acto de justicia hacia la carrera de Sacristán.

¿Por qué está nominado? | Siguiendo con su última etapa, Sacristán se ha puesto a las órdenes del joven Carlos Vermut en Magical Girl, para interpretar a un profesor retirado con un pasado oscuro y ambiguo y conseguir con él su segunda nominación, esta vez como actor de reparto. El actor regala al público un Damián inquietante, con una presencia contundente y una fascinante herida que no se ve, pero se intuye cómo supura.

Goya sí | José Sacristán parte como favorito. Como al resto del reparto de Magical Girl, Carlos Vermut le ha puesto una prueba: valerse de su capacidad interpretativa para enseñar muy poco, sugerir algo e invitar a imaginarse el resto. Y Sacristán la supera con nota. Los personajes torturados y con más sombras que luces, cuando salen bien y consiguen una respuesta del espectador como en este caso, suelen llamar al voto de los académicos.

Goya no | Uno de los obstáculos que pueden levantarse entre Sacristán y su segundo Goya es el primero, que recibió hace tan solo dos ediciones. La voluntad de los académicos por reconocer los trabajos en comedia podría hacerle perder frente a Karra Elejalde, una forma también de premiar a la película española más taquillera de la historia que, sin embargo, parte con menos opciones en los Goya.