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Las caras "nuevas" de ellos

Por Laura Crespo






Los revelación

La categoría de Mejor actor revelación ha ocasionado este año más de una controversia. Por un lado están Miguel Herrán (A cambio de nada) y Manuel Burque (Requisitos para ser una persona normal), que responden al perfil. El primero, el perfil de muchos de los ganadores en los apartados de interpretación novel: un joven sin experiencia previa, hallado a base de casting, que se luce por la naturalidad y la frescura de un anillo que le venga probablemente al dedo. No quiere decir que Miguel y el Darío de A cambio de nada sea la misma persona, pero sí está dentro del universo del chaval. La victoria le allanaría el camino para formarse, seguir trabajando y poder ampliar su abanico explotando unas cualidades, por el momento, innatas y en bruto.

Por su parte, Burque venía del teatro, además de contar con amplia experiencia como guionista y humorista en radio y televisión. Su papel se basa en la ternura, la honestidad, el humor y el color, quizás alejado de la intensidad dramática que la Academia busca, por lo general -siempre hay excepciones, y si no, que se lo pregunten a Javier Cámara- en los intérpretes en otras categorías, pero suficientes en las 'revelación' si convencen. Y Burque convence, gusta, enamora. Entre estos dos nombres esté, probablemente, el Goya de este año.






Los polémicos

No es raro que en esta categoría haya algunos nombres desconcertantes. El término revelación, en un sentido técnico, no alude a intérpretes que realicen sus primeros trabajos sino a aquellos que nunca hayan presentado su candidatura a los Goya. Por este motivo, este año se cuela Álex García, que hubiera cuadrado mucho mejor en la carrera por el Goya al mejor actor de reparto después de haber participado en películas como Seis Puntos sobre Emma, Hablar y, sobre todo, Kamikaze, en la que era uno de los protagonistas. Su interpretación en La Novia es una de las más impactantes de las cuatro, pero la balanza podría inclinarse por los realmente novatos. Tampoco es un motivo excluyente: el trabajo es potente y ya en 2014 Stockholm le valió a Javier Pereira el Goya el mejor actor revelación a pesar de una extensa carrera a sus espaldas.

Lo del cineasta Fernando Colomo debe entenderse, casi, como un homenaje. Aunque es verdad que el de Isla Bonita es su primer papel protagonista, a sus 70 años ya había hecho pequeñas apariciones en otras películas. Aunque las votaciones de los académicos no son del todo predecibles, no parece que su opción sea la más probable.