El bloque madrileño facturó su billete para los octavos de final de la Liga de Campeones al imponerse por la mínima al pegajoso Sporting de Portugal. En juego queda la primera plaza de grupo y en vilo las teorías que apuntarían a un supuesto interés por finalizar en la segunda plaza (ya que Juventus, Bayern de Munich o Manchester City podrían ser rivales en la eliminatoria de concluir punteros). El gol de Varane, a balón parado, marcó el camino de un triunfo cerrado por Benzema, que prolonga la racha merengue aunque las sensaciones resultaron muy diversas a las ofrecidas en el derbi.
Apostó Zidane por mantener la idea y los nombres. Sólo incluyó la variante de Ramos por Nacho para enfrentar a un equipo luso que debía ganar para sobrevivir y que no escondería su plan: robo y salida vertiginosa. Y EL primer cuarto de hora de intercambio de golpes e ir y venir compulsivo retrató la tendencia de los portugueses a asilvestrar el ritmo. Lo conseguirían, con la defensa adelantada y la intensidad disparada hasta que Modric, Kovacic e Isco ganaron peso y templaron el compás. El centro del campo madrileño comenzaría, entonces, un ejercicio de control que extendería hasta el descanso.
Las posesiones horizontales se intercalaban con balones al espacio para la carrera de Bale, con Lucas Vázquez y Carvajal buscando superioridades. Marcelo quedó amarrado para no sufrir en su emparejamiento con la flecha Martins. Cada recuperación local declaraba contragolpe lisboeta, con Adrien Silva, Bruno César y Bryan Ruiz como lanzadores. Los pupilos de Zidane leyeron el riesgo y se entregaron al juego de posesión en estático. En consecuencia, cayó la velocidad y la producción de peligro se limitó al juego entre líneas.
Cedió terreno el Sporting ante el manejo merengue de la medular y el duelo quedó reducido a la propuesta española y el encierro luso. Las combinaciones capitalinas no resplandecieron como en el Calderón, pero sí exigieron lo suficiente al endeble repliegue oponente y el horizonte portugués se constriñó a pescar en los errores en la vigilancia de la zaga española. Ronaldo abriría fuego con un chut a las manos de su compatriota Rui Patricio y, en torno a la media hora, para romper la sequía ofensiva mutua, forzó una falta en el pico diestro del área tras sentar a Semedo en su primer mano a mano. Modric botó la falta y el balón suelto fue encañonado para el 0-1 por Varane.
Mereció el mandato en el marcador un Madrid serio, dominador, pleno de convicción y de rictus táctico para no sufrir y ceder contraataques a los locales. Sin embargo, la mejor asociación de la noche fue tejida entre Adrien Silva, Ruiz y Martins, y finalizó en punterazo de Bruno que Ramos desvió in extremis. Respondió el Sporting y repetiría suerte el zurdo luso a continuación, con un lanzamiento de falta directa que lamió la madera. Trató el Madrid, en esa tesitura, de volver a congelar el ritmo y lo conseguiría, llevando la victoria parcial hasta el descanso. El 57% de posesión y el 1 a 4 en tiros a portería reflejaba una placidez merengue que se deshilacharía si la cohesión sin pelota remitía. Y lo haría.
El mal balance madridista que Bruno cabeceó fuera retrató un segundo acto de anarquía, al que la estructura de Zidane no supo domesticar. Se desplegó una guerra de guerrillas continuada, con duros ejercicios de ida y vuelta continuados que fracturaron la táctica española y, por ende, su control. En descenso de revoluciones y derrota en lo relativo a la intensidad, navegó la gestión de la ventaja visitante. Sin control del tempo.
Las lesiones de Bale -que le nubla el Clásico- y Marcelo (sustituidos por Asensio y Coentrao) se añadieron a un receta de desconexión madridista que, con la entrada de Campbell al verde se tornó en debacle rítmica y la consistencia evidenciada se esfumaría con celeridad. Volvía a sangrar tácticamente el líder de Liga y volaban los punzones exteriores locales. El centro del campo luso creció hasta monopolizar la morfología del partido. El respingo, todavía no convertido en multiplicidad de ocasiones, pareció quedar cercenado por el presunto puñetazo Joao Pereira asestó a Mateo Kovacic -minuto 64-. El lance se resolvería con roja directa para el ex lateral valencianista.
Pero la superioridad numérica no se asimiló a la dinámica y el peligro correspondería a un Sporting batido hacia la meta de Navas a la desesperada. No localizó el Madrid la fórmula para recuperar la posesión y cerrar con un control defensivo del cuero, y lo pagaría. En el 80, con Benzema en lugar de Isco y Asensio ausente, el desdibujado Madrid encontraría en sus filas a un inesperado enemigo. Coentrao se abstrajo del juego y protestó una mano de Campbell con aspaviento desatado. Pero el árbitro no pitaría y la pelota le rebotaría, en plena mueca de queja sobreactuada, en su brazo cuando estaba en su propia área. Penalti. El absurdo fue amortizado por Andre Silva, que angañó a Navas y empató el envite.
Con el 1-1 se despedía el club de Chamartín de sus opciones estadísticas de concluir en la primera plaza de su grupo, y se abandonaron a una tratativa postrera que agudizó el desenfreno en que incurrió como víctima el favorito. Ronaldo no sintonzaba con sus compañeros y Modric no era determinante. Kovacic fue el mejor de los suyos tras la reanudación, hecho que cataloga el desempeño. Y, cuando la incertidumbre se cernía más sobre la meta merengue que hacia la ajena, amaneció Benzema. El galo hizo diana de fino testarazo en el 87 y tiró por tierra la pobre imagen ofrecida por su plantilla en los segundos 45 minutos. Ya en octavos, el Madrid sobrevivió a si mismo y se la jugará en el Bernabéu y ante el Dortmund. Como si el fuelle y el rigor en fase defensiva se hubiera agotado tras 90 minutos de Atlético y 45 de Liga de Campeones. Refrescó su pelaje guadianesco aunque logró despertar eficacia a tiempo.
Ficha técnica:
1.- Sporting Club Portugal: Rui Patricio; Joao Pereira, Coates, Semedo, Zeegelaar; William Carvalho; Gelson Martins, Bruno César (Campbell, min. 62), Adrien Silva, Bryan Ruiz (Schelotto, min. 67); y Bas Dost (André, min. 76).
2.- Real Madrid: Keylor Navas; Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Marcelo (Coentrao, min. 72); Modric, Kovacic; Lucas Vázquez, Isco (Benzema, min. 67), Bale (Asensio, min. 58); y Cristiano.
Goles: 0-1, min. 29: Varane; 1-1, min. 80: Adrien Silva, de penalti; 1-2, min. 87: Benzema.
Árbitro: William Collum (Escocia). Mostró cartulina amarilla a Marcelo (min. 39) por parte del Real Madrid, y a Bryan Ruiz (min. 57), Campbell (min. 90) y André (min. 92) por parte del Sporting Portugal. Expulsó a Joao Pereira (min. 64) con roja directa.
Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada del grupo F de la Liga de Campeones disputado en el estadio José Alvalade de Lisboa ante unos 50.000 espectadores.