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JORNADA 3 - GRUPO H: REAL MADRID 1 TOTTENHAM 1

Pochettino gana a Zidane y el Madrid empata en el Bernabéu | 1-1
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Pochettino gana a Zidane y el Madrid empata en el Bernabéu | 1-1

martes 17 de octubre de 2017, 22:36h
La debilidad táctica y defensiva local lastró al Real Madrid. Por Diego García

Real Madrid y Tottenham retomaron la actividad continental, tras el parón para el cierre de la fase de clasificación para el Mundial de 2018, con el primer capítulo del combate por el primer puesto del grupo H de la Liga de Campeones. Comparecían dos equipos con inercias paralelas, en ascenso tras un arranque de curso con puntos dejados por el camino y un presente no tan fluido. Los españoles buscarían refutar su puesta a punto y los ingleses se enfrentaban al desafío de localizar su techo, pues el pasado año no pudieron pasar de la primera fase de Champions y en esta edición se descubrieron jugándose el billete elitista a octavos, de tú a tú, contra el vigente campeón. Partían con los mismos puntos, goles a favor y goles en contra.

Zinedine Zidane apostó por el once que ganó la Duodécima en Cardiff, con la única salvedad de Achraf en lugar del lesionado Carvajal. Nacho debía esperar turno. Así, Navas, Modric y Casemiro regresaban a la titularidad e Isco sería el nexo con Benzema y Ronaldo. Los británicos, por su parte, atracaron en la capital española con la baja -último partido de sanción- de su pieza mejor dotada desde el prisma de la calidad, Dele Alli. Pochettino sentó al mediapunta Son para desplegar un 4-4-1-1 en el que Fernando Llorente acompañaría a Harry Kane, y Eriksen gestionaría el lanzamiento del racimo de llegadores.

El sistema del técnico argentino, que presionó de inicio y buscó la pelota, terminaría virando hacia una zaga de tres centrales en fase defensiva, con Sánchez como antiaéreo. Dyer y Winks eran el doble pivote que cohesionaba el pretendido muro que trataría de enlazar con la espigada dupla delantera a base de balones verticales. El ex delantero del Athletic, destinatario de los pelotazos y creador de venenosas segundas jugadas, sería el que abriría las hostilidades al cazar una pelota larga y toparse, en el área pequeña, con Varane. Y los locales responderían de inmediato, en el minuto 5, con un desborde y centro de Achraf que Ronaldo cabeceó al poste. Benzema engatillaría fuera el rechace pero los merengues no tardaron en evidenciar su superioridad técnica.

La posesión era propiedad de los de Concha Espina, más certeros en la precisión en el pase y también con más vehemencia en el mandato del ritmo. Toda vez que los dibujos se asentaron, los británicos no fingieron y se atrincheraron en cancha propia. Su partido se basaba en achicar, esperar y golpear en vuelo. Con el paso de los minutos y el aumento del cansancio ansiaban imponer el plano físico. Por ello hubo el campeón de afinar su concentración y vigilancia tras pérdida. Ramos y Varane quedaban en dos para dos en cada despeje de los Spurs, por lo que el riesgo asumido por un Madrid dominador era notorio. No obstante, la sabiduría táctica de los londinenses, a la expectativa, les había llevado al podio de la Premier en los dos últimos cursos.

Tardó 15 minutos el Tottenham en descolgar al ataque a sus carrileros. Fue Aurier el que centró a las manos de Navas. Al tiempo, Marcelo y Achraf yacían como extremos en cancha rival. El duelo de estilos se había esclarecido con precocidad y los locales conseguían dañar a los visitantes atacando a la espalda de su doble pivote. El pase entre líneas, con Benzema como faro en al mediapunta, ligó con un chut cruzado que lamió la madera de un Ronaldo más activo que en duelos precedentes -minuto 16-. Pero el potencial aéreo inglés refrescó su amenaza latente en un córner botado por Erisken que Dyer cabeceó para que Navas luciera reflejos.

Acercándose a la media hora Pochettino subió el nivel de presión y la altura de sus líneas, complicando el ascenso del control merengue. Modric y Kroos no enlazaban con Isco y la circulación española se trompicó. Y la primera contra clara cedida por el Madrid y conducida por la velocidad y potencia de Sissoko culminó con el chut angulado y fuera de Winks, en la constatación de la exigencia del enfrentamiento. Lo anatómico era una parcela en la que el favorito era inferior y el esquema madrileño no se activaba tras pérdida como debía. En uno de esos agujeros dejados por Modric y Kroos, que llegaron a destiempo, Aurier ganó la línea de fondo y Kane culminó esa transición con un remate fallido que abrió el marcador -minuto 28-. Finalmente fue Varane, en propia meta, el autor del tanto. El Tottenham había sangrado el punto débil local.

El que fuera lateral del PSG estaba agujereando el equilibrio en fase defensiva de los de Zidane, y, a continuación, Navas salvó a sus compañeros en otro centro desde la derecha rematado en el punto de penalti. Sollozaba un Madrid desconectado del tempo pretendido, que sufría en cada imprecición. Pero cuando se hacían asiduas las ráfagas de contras en las que hasta seis piezas inglesas llegaban a la frontal merengue, Isco se sacó un zurdazo en una baldosa y dentro del área que pudo empatar. Lloris desvió a córner con una parada de foto el tradicional fogonazo de clase y pegada que cura las heridas del coloso. Y un slalom de Marcelo volvería a probar al meta francés -minuto 35-.

Reaccionó el conjunto madrileño para volver a centrarse y recobrar el mando. Había sido sacado de eje por la efervescencia británica pero hasta el descanso dispondría de la pelota y el Tottenham cedería metros. Entonces Isco y Marcelo amanecieron, aunque cierto desorden frenaba el impulso local. La distancia entre Casemiro y el resto de piezas ofensivas era demasiada y los españoles se partían, producto del reparto de espacios diseñado por Pochettino. Pero en esa tesitura incómoda Modric, el malagueño, Benzema y Kroos conectaron con rapidez en la frontal, desarbolaron al cierre inglés y el colegiado pitó penalti de Aurier sobre el cerebro teutón. Ronaldo transformó la pena máxima -minuto 42- y su equipo sobrevivió a la astuta, pegajosa y punzante estrategia oponente.

Sin modificaciones, ni nominales ni esquemáticas, Marcelo centró y Ronaldo remató a las nubes la primera llegada de la reanudación -minuto 48-. Y los londinenses respondieron a balón parado. Proseguiría el monólogo, nada sencillo ni lucido, de los merengues y la búsqueda de los espacios a la contra del aspirante a ganar en Inglaterra. Y, como en el primer acto, el Madrid perdonaría una oportunidad clara, tras centro desde el perfil derecho. Esta vez fue Casemiro el que centró y Benzema, sin marcaje y desde el área pequeña, el que cabeceó. Lloris sacó el nítido intento con los pies, sosteniendo a su vestuario en la salida más intensa de los locales.

Y, de nuevo, el Tottenham no se apocaría ante el susto. El devenir no le era propicio, pues se estaba encerrando demasiado, y respondió batallando por la pelota y jugando en cancha merengue. La consiguiente subida de líneas y ambición visitante desembocaría en un cabezazo a las nubes -tras un córner-. Se reproduciría el intercambio de golpes, con un zurdazo demasiado cruzado de Kroos y otro centro de Aurier que generó desasosiego en Navas. Y la presión desordenada de los de Zidane ofrecía hectáreas al claro vencedor táctico del día. Aún así, Ronaldo rozó el 2-1 con una volea terrible que Lloris se sacó de encima con una exhibición de reflejos -minuto 63-. El francés detendría también el chut de Isco que cambió de dirección la zaga. Y también despejaría un triple regate y zurdazo del luso.

El desenlace se aproximaba con el momento de mayor comodidad con el balón de los londinenses. Pareciera que Pochettino leyó que su equipo era capaz de asaltar Chamartín y soltaba presiones muy arriba y combinaciones que fluctuaban en cancha madridista. Cuando los síntomas de bajada de fuelle del centro del campo local asomaban el técnico argentino decretó el avance posicional. Vertonghen y Aurier emitían centros hacia Llorente y Kane, y los campeones de Liga trataban de amoldarse al robo y salida al contraataque. Y en el minuto 70 Navas se lució para desviar un remate, en solitario, del pichichi británico. El tico salvó el desorden de su zaga y mediocentro. En el 73, repelió un derechazo de Erisken tras otra pelota larga ganada por Llorente. La debilidad defensiva del Madrid era evidente.

Un lanzamiento de Sánchez que rozó el poste dio paso al movimiento del técnico madridista. A 15 minutos para el final y desposeído del control, el gigante sustituyó a Benzema -intermitente- por Asensio. Segundos después de este cambio Isco chutó desde la frontal para la parada de Lloris. Ante la debacle del centro del campo, Zidane buscó amenazar con la velocidad del balear y volver a ocupar la mediapunta. Pochettino, ganador en su propuesta, metió al lateral Rose y sentó a Llorente -formidable-. Los dos estrategas entendieron que los 90 minutos se cerrarían con asedio merengue y cada uno jugó sus cartas.

Pero las transiciones inglesas no remitirían, hecho que congelaría la tratativa postrera española. Isco -bien neutralizado y vacío de energía- se sentó y saltó al verde Lucas Vázquez en pleno soliloquio con la pelota de los locales. Y el esfuerzo final no bastaría para que los madrileños maquillaran una de sus peores versiones colectivas del curso. Pudo salir con tres puntos de esta visita un legitimado conjunto que sólo por su falta de puntería no se llevó un mayor botín. Paso atrás relevante, y merecido, de los locales en la pugna por el primer puesto y el viaje a octavos por la ruta deseada. Se jugó según el metrónomo físico de la Premier y el Madrid no supo devolver la dinámica al juego terrestre y elaborado.

- Ficha técnica:

1 - Real Madrid: Keylor Navas; Nacho, Varane, Sergio Ramos, Marcelo; Casemiro, Kroos, Modric, Isco (Lucas Vázquez, m.87); Benzema (Asensio, m.76) y Cristiano Ronaldo.

1 - Tottenham Hotspur: Lloris; Aurier, Alderweireld, Dier, Davinson, Vertonghen; Winks, Sissoko (Son, m.89), Eriksen; Fernando Llorente (Rose, m.80) y Kane.

Goles: 0-1, m.28: Varane en propia puerta. 1-1, m.43: Cristiano Ronaldo de penalti.

Árbitro: Szymon Marciniak (POL). Amonestó a Cristiano Ronaldo (32) por el Real Madrid, y a Aurier (43) por el Tottenham.

Incidencias: encuentro correspondiente a la tercera jornada de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Santiago Bernabéu ante 79.000 espectadores.

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