Los de Simeone mejoraron en un día crucial y un fogonazo de su fútbol más reconocible les llevó a jugársela en la jornada final. Por Diego García
El Wanda vivió este miércoles la primera de las finales de la temporada del Atlético de Madrid. Recibía a la Roma sin margen de maniobra. Para estar en los octavos debía ganar este duelo y el que le enfrentará al Chelsea en Stamford Bridge. Además, ha de confiar en que el Qarabag saque algo del Olímpico romano, pero eso ya no depende de su trabajo. Los rojiblancos hubierond e centrarse en lo que les concierne directamente, y eso pasaba por tumbar a un equipo que venía de ganar a la Lazio y que pasa por un momento dulce en el curso.
Simeone sufrió la baja de última hora de Juanfran, por lo que incluyó a Thomas como lateral derecho. Este punto marcaría el envite. Además, dio la titularidad a Giménez, a Torres, a Augusto y a Filipe Luis -recuperado-. Se sentaron en el banquillo, por tanto, Godín, Correa y Gabi. Apostó el argentino por un once ofensivo que contaba con Carrasco como pieza desequilibrante del 4-3-3 intentado para potenciar la capacidad combinativa y en velocidad del ataque local. Y Di Francesco, por su parte, reprodujo un sistema similar, que contaría con Dzeko, Gerson y Perotti como tridente.
Pues bien, el enfrentamiento se abrió en un desgobierno casi permanente. Los dos clubes presionaron muy arriba, generando robos adelantados ante las imprecisiones en la salida de pelota ajenas. Eso provocó que los pelotazos en busca de los tres puntas de turno y las transiciones tras robo se convirtieran en el escenario global. La endeblez defensiva de los dos conjuntos también se desnudaría, con la banda de Thomas como diana romana y la espalda de los carrileros visitantes como vía de avance predilecto colchonero.
Tardarían en aparecer las llegadas. La densidad, dominio alterno, ritmo demasiado frenético y verticalidad desaforada limitaban la influencia de la calidad. A la Roma le bastaba un punto pero el Atlético debía exponer, en busca de la obligada victoria. Así, Perotti -el elemento en mejor forma- ganó a Thomas desde la primera acción y lanzó varios centros puntiagudos que no detectó rematador por poco. Gerson fallaría varios controles en el interior del área hasta que acertara a engatillar arriba un balón favorable -minuto 12-. Ese ida y vuelta nervioso le favorecía a los visitantes.
Los madrileños, víctimas de sus fallos en la asociación y las dudas defensiva, alcanzarían a inquietar a Allison pasado el primer cuarto de hora. Con Fernando Torres como comandante de las operaciones -hiperactivo, en busca del desmarque o bajando balones-, la llegada de Filipe permitió que Carrasco pudiera escaparse en diagonal e inaugurar la relación española de intentos con un derechazo que se topó con el lateral de la red -minuto 20-. El belga no llegaría por poco a cabecear un centro de Thomas y Torres tampoco podrían encañonar otro envío antes de que Koke volviera a desgastar los guantes del meta brasileño -minuto 22-.
Había dado un paso al frente el sistema atlético y sus centros laterales eran asiduos en este tramo. La primera media hora se cruzaría con presiones intermitentes de los italianos, que lanzaban contragolpes venenosos. Filipe y Lucas salvaron, in extremis, al ambicioso planteamiento de sus compañeros al cortar balones en profundidad del mediocampo visitante. Perotti seguía amenazando en cada acción, pero la pelota iba siendo pintada de rojiblanco y se jugaba en cancha romana cada vez más. Un slalom y zurdazo desviado de Griezmann -hoy más acompañado- Aun así, los de Di francesco no se encerrarían y el nivel físico nunca bajó.
El camino hacia el intermedio reflejaría el intervalo de mayor control madrileño. La actividad tras pérdida segó las transiciones pretendidas por los romanos y se competiría en la cancha visitante. Pero estaría falló en la combinación el equipo dirigido por el Cholo y sólo a través de las recuperaciones altas y las acciones individuales arribarían los remates que no terminarían de sondear a Alisson. Carrasco y Griezmann chutarían, precipitados, fuera de arco -minutos 36 y 38-. Y en el 40 Augusto recuperó el cuero en la frontal y batió al guardameta brasileño, pero el colegiado anuló la acción por posible mano del argentino. No escaparía el conjunto transalpino de la soga táctica que impuso un Atlético falto de fluidez en ataque (tiros dos tiros a puerta).
El segundo acto reactivó el correcalles y la amalagama de imprecisiones. La Roma volvió a llegar hasta la línea de fondo rojiblanca, con Perotti y Nainggolan como líderes. El belga creció en fase defensiva y como lanzador de cotras. Incluso ejecutó un centro-chut que se topó con el poste -minuto 63-. Simeone había sacado a Augusto para dar entrada a Correa, dejando a su medular sin recuperadores de pelota. Ese movimiento generó un desequilibrio que el preparador argentino decidió suturar, y quemó su segundo cambio en el minuto 60: Koke se fue y entró Gabi. En el 65 concluiría sus modificaciones sentando a Carrasco -vehemente pero desacertado en los metros finales- y dio la alternativa a Gameiro.
Tanta sustitución -Pellegrini dejó su escaño a un Strootman destinado a amarrar el achique de los suyos- fracturó el ritmo y dominio pretendido por los locales. Bruno Peres se estrenaría en esta escena con un lanzamiento desde su carril diestro que Oblak detuvo sin problemas -minuto 68-. Pero, al fin, en plena contrarreloj, aterrizó la calidad y la pegada rojiblancas. Una transición que aprovechó el movimiento ambicioso de una Roma más cómoda con pelota confeccionó un tres para tres. Gabi envió hace Correa, que centró en un escorzo sensacional para que Griezmann descerrajara una tijera formidable que abrió el marcador -minuto 69-.
Torres tuvo el segundo en otro contraataque atlético pero Alisson salvó a los suyos. Se había disparado la velocidad de los madrileños, con y sin pelota. La convicción, con el marcador a favor, regresó al redil colchinero y Saúl chutó desviado en el 72. Los de Di Francesco, que introdujo a Defrel por un Gerson transparente, estaban conociendo la cara ardorosa y reconocible del Atlético del Calderón. Correa había vuelto a colarse entre líneas y a ser el elemento clave, desestabilizador. Y se desplegó un cuarto de hora postrero en el que unos podían despedirse de la lucha por el primer puesto y los segundos, los locales, quedar eliminados. En el 76 finalizaron los cambios: entró el delantero El Saarawy por el mediocentro destructor Gonalons.
Se desató en la última recta una batalla por la posesión en la que Nainggolan cabeceó fuera y Gameiro no llegó a rematar el pase de Griezmann por poco. Los dos equipos querían la iniciativa, si bien el bloque en ventaja tendió más a la cesión de metros para confiar en su cierre. Pero la expulsión, por doble amarilla, de Peres congeló las opciones de la reacción italiana. Se apocaron y el Atlético olió sangre para matar, como en los grandes días. En vuelo, Griezmann filtró un pase entre tres defensores y Gameiro regateó a Alisson en su salida para sentenciar -minuto 86-.
Se repartieron los puntos con justicia, en la primera noche de satisfacción plena del nuevo coliseo. Este fue el primer triunfo de los atléticos en el Wanda en competición europea. A finales de noviembre. Pero las sensaciones emitidas -17 disparos, 5 a 1 en intentos entre palos y dos goles- evidencian un crescendo del proyecto del Cholo. En este capítulo amaneció la puntería y todo salió, en coherencia, rodado. Domó a la escurridiza Roma y se plantará en Stamford Bridge con la Europa League en el bolsillo y la intención de hacer lo necesario para que la fortuna les haga un guiño.
- Ficha técnica:
2 - Atlético de Madrid: Oblak; Thomas, Giménez, Lucas, Filipe; Koke (Gabi, m. 61), Augusto (Correa, m. 57), Saúl, Carrasco (Gameiro, m. 66); Griezmnan y Fernando Torres.
0 - Roma: Alisson Becker; Bruno Peres, Manolas, Fazio, Kolarov; Nainggolan, Gonalons (El Shaarawy, m. 78), Pellegrini (Strootman, m. 61); Perotti, Dzeko y Gerson (Defrel, m. 70).
Goles: 1-0, m. 70: Griezmann, de volea acrobática a pase de Correa. 2-0, m. 86: Gameiro regate a Allison y marca tras un pase de Griezmann.
Árbitro: Bjorn Kuipers (Holanda). Expulsó a Bruno Peres, del Roma, por doble amarilla (m. 62 y 83). Amonestó al local Filipe (m. 60) y a los visitantes Manolas (m. 6).
Incidencias: partido correspondiente a la quinta jornada del grupo C de la Liga de Campeones, disputado en el estadio Wanda Metropolitano ante unos 60.000 espectadores