Saúl adelantó a los madrileños, pero su gol supuso una anécdota en el sublime segundo acto inglés. Oblak fue el mejor de los visitantes y Hazard, de los locales. Por Diego García
Jugar por un imposible. El Atlético salió al césped de Stamford Bridge mentalizado de ser capaz de traducir la utopía en realidad. Como en la temporada en la que 200 millones euros de desventaja en cuanto al presupuesto no evitaron que la obra de Simeone alzara la Liga en el Camp Nou y llegara a la final de la Liga de Campeones. Esta vez tenía que aguardar a un pinchazo de la Roma, en casa y ante el Qarabag, y habían de doblegar al Chelsea. Era este segundo aspecto el que entraba en la jurisdicción del Cholo, que eligió colocar a Thomas (interior) y a Giménez (extremo) en la banda derecha para combatir el 3-5-2 de Conte. Además, Torres ejecería como delantero referencial y como punzón psicológico.
Los ingleses necesitaban ganar para asegurarse la primera plaza, por lo que buscaron reproducir su acostumbrada ejecución jerárquica como local. Pero el dueño del ritmo ardoroso, en esta ocasión, no sería londinense, sino madrileño. Los rojiblancos dispusieron de la pelota y presionaron muy arriba para atrincherar a los británicos en los primeros 25 minutos. En ese trecho, con un duelo táctico soberbio en el que los espacios escaseaban y las transiciones eran la autopista hacia la meta ajena, la precisión en el pase visitante domó el envite. Pero los blues se amoldaron a la personalidad colchonera con su estrategema de repliegue y contragolpe.
Así, Zappacosta -sustituto de Marcos Alonso- abriría fuego con un disparo fuera de tino en el segundo minuto. Fernando Torres sería el primero en avisar a Courtois. El canterano lanzaría sobre la meta del belga y hacia la escuadra, pero su intento sería neutralizado. Saúl, Filipe, Koke y Griezmann, entre líneas, controlaban una dinámica que se desarrollaba en cancha local. Lejos del arco defendido por Oblak. Pero la medular conformada por Kanté, Bakayoko y Cesc sostendrían el colapso central que pretendía Conte. Los centros laterales visitantes se toparían con los antiaéreos Azpilicueta, Cahill y Christiansen.
Sin embargo, el venenoso contraataque inglés salpicaría la maniobra controladora de un Atlético que no desembocaba en acciones peligrosas su lúcida precisión. Eliminó las imprecisiones el esquema de Simeone pero, además, se vio forzado a no descuidarse en la concentración sin pelota. Por esa fisura se colarían Morata y Moses. El primero recibió una pelota de espaldas en la frontal, se giró y remató lamiendo de la madera -minuto 16-; y el segundo se filtró hasta línea de fondo para centrar hacia la volea del madrileño que atajó Oblak -minuto 22-. La amenaza fue refrescada por los de Conte como cercana y los españoles irían cediendo metros en el esfuerzo de a presión a cancha completa.
En consecuencia, el Chelsea crecería y el mando del cuero se teñiría de azul antes de que el envite se deslizara por un desgobierno tendente al toma y daca. A la carrera continuada de área a área. Hazard despertó a partir del minuto 30, justo cuando un chut a las nubes de Thomas certificó el final de la producción ofensiva visitante. El belga desequilibraría, materializando contras de tres para tres. Y los locales completaron su paso al frente con llegadas puntiagudas. Zappacosta se sacó un derechazo desde la frontal que Oblak salvó con una parada de excepción -minuto 35-. La verticalidad y transición efervescente estaba sacando de plan a los españoles.
Cesc, Hazard y Morata uniformaban de marcajes al hombre las transiciones que hacían buenas después de cada robo, en un paseo hacia el descanso en el que los rojiblancos aparentaban no soportar el nivel y la celeridad del esfuerzo. Por eso anhelaban los visitantes aplicar anestesia al ritmo por medio de la recuperación de la pelota. Y la defensa a partir de la posesión se tornaría en la preferencia de los atléticos antes del intermedio. Sólo el perfil de Filipe Luis había dañado al intensivo y trabajado bloque de Conte. En el entretiempo, la sensación de riesgo había pertenecido a los ingleses. El 52% de manejo del cuero sólo supuso un tiro a puerta para los terceros de grupo (por 3 de los isleños).
Ante la ausencia de fluidez y desborde en los últimos metros del ataque rojiblanco, en estático, el entrenador argentino puso a calentar a Carrasco. Mientras tanto, Griezmann estrenó su relación de disparos con un lanzamiento de falta desde la frontal que puso en apuros a Courtois -minuto 47-. Pero segundos después Lucas despejó, in extremis, un centro angulado de Cesc. Y Oblak atrapó un cabezazo de Christiansen en el córner consiguiente. Minutos más tarde, un error en la circulación destapó la contra individual de un Hazard resplandeciente que concluyó en chut desviado tras sentar a los rivales que le salieron al paso. Y el meta esloveno aguntaría a los suyos con otra parada, en este caso al testarazo de Morata -minuto 49-.
Había tocado a vendaval Conte y la hiperactividad y sabiduría posicional de los ingleses acomplejó a un Atlético más inseguro con balón. Cada pérdida podía matarle. Lo habían dejado claro los británicos. Pero, entonces, en el peor momento, Filipe descerrajó un zurdazo que se estrelló en el poste. Courtois detendría el rechace rematado por Torres -minuto 53- en la necesaria declaración colchonera en medio del brete desencadenado por la ardorosa reanudación londinense. Y un chut de Koke desde larga distancia, sin efecto, generaría el saque de esquina que remataría a la red Saúl , en nombre de los grandes escenarios, tras el toque de Torres. Este tanto, que redundó en la renovada pegada madrileña, silenció el recinto.
La entrada de Carrasco -se fue un ovacionado Torres- coincidiría con el gol de Perotti en Roma que relativizaba el resultado de Stamford Bridge para los intereses rojiblancos. No así para los ingleses, que eran segundos de grupo. El primer gol fuera de casa en esta edición de Champions de los españoles dio paso a la respuesta local, que tendió a monopolizar la pelota y subir la línea defensiva. Pero lo que encontró el estratega italiano fue la explotación ajena de los espacios dejados. Griezmann engatillaría al lateral de la red el primer aviso en vuelo -minuto 65-.
A 25 minutos para el final, Pedro -sentó a Bakayoko en un cambio ofensivo- se chocaría con el cierre ortodoxo sobre la línea de fondo; Christiansen remataría por encima del larguero una situación muy clara al saque de esquina; y Giménez sacó bajo palos un taconazo espinoso del suplente canario al centro de Moses. Conte sabía el contexto desfavorable y se la jugó: pidió a los suyos un acelerón y la máxima ambición posible. Entraría Willian -por Zappacosta- y el asedio estaba servido. Los atléticos se aferraban a su discutida seguridad defensiva, incapacitados ya para respirar con el esférico.
Se acumularían los córners y centros laterales antes de que Hazard recibiera en el pico del área, cambiara de ritmo de manera explosiva y cruzara un zurdazo que batió a Oblak tras ser desviado por Savic -minuto 74-. Segundos más tarde, Cesc promocionaría el mano a mano de Morata con el portero esloveno que marraría el internacional español.
Los dos equipos querían ganar y Correa, Vietto y Batshuayi serían introducido en el verde por Gabi, Giménez y Morata -minuto 78-. Quemaba las naves el Cholo, arriesgando su equilibrio táctico en pos del gol de la victoria. Un lanzamiento muy desacertado de Thomas afirmó el regreso a la faceta atacante de los madrileños. El enfrentamiento se abriaría y el baile de Hazard a Savic finalizó con un disparo fuera, en soledad, de Willian. De inmediato, Griezmann no llegó por muy poco al pase angulado de Correa. El cuerpeo, de poder a poder, arribó. Lo hizo, por el contrario, para sellar el florecimiento de la espectacularidad. Intercambiarían disparos infructuosos Correa y Batshuayi en una última recta que vería un tenso devenir. Se repartirían los puntos en la digna, pero insuficiente, despedida de Champions de un Atlético sólo ganó un partido de seis disputados.
- Ficha técnica:
1 - Chelsea: Courtois; Azpilicueta, Christensen, Cahill; Zappacosta (Willian, m.72), Kanté, Fàbregas, Bakayoko (Pedro, m.63); Hazard y Morata (Batshuayi, m.81).
1 - Atlético de Madrid: Oblak; Giménez (Vietto, m.79), Savic, Hernández y Filipe Luis; Gabi (Correa, m.79), Koke, Saúl, Thomas; Griezmann y Torres (Carrasco, m.56).
Goles: 0-1, m.55. Saúl. 1-1, m.75: Savic (pp).
Árbitro: Danny Makkelie (Holanda). Amonestó a Zappacosta (m.51), del Chelsea; y a Lucas (m.15), del Atlético de Madrid.
Incidencias: partido correspondiente a la sexta y última jornada del Grupo C, disputado en el estadio de Stamford Bridge (Londres), ante 40.875 espectadores.